19 de octubre de 2019, 17:39:43
Cultura y ocio


La gran historia de la escena

Por Antonio Castro

El teatro Reina Victoria, en su programa para celebrar el centenario de la inauguración, ha reunido a varias decenas de actores de la escena, el cine y la televisión. Rinde así homenaje a varias generaciones de intérpretes –muchos de ellos en activo- que han pasado su vida en el teatro. Con Carlos Sobera como maestro de ceremonias, los homenajeados se subieron una vez más al escenario. Alguno lleva muchos años alejado de él. Como Jesús Guzmán, que ha cumplido los 90 años. Descendiente del gran Antonio de Guzmán, una estrella del siglo XIX, sigue siendo recordado por su papel de cartero en la serie ‘Crónicas de un pueblo’.


Allí estuvieron Charo Soriano, Fernando Chinarro, Verónica Forqué, Raúl Sender, José María Cervino, Paca Gabaldón, María Kosti, Amparo Pamplona, Silvia Tortosa, Manuel Royo, Rosa Valenty, Emma Ozores, Pepe Carabias, Ana María Vidal, Claudia Gravi, Juan Messeguer, Iñaki Miramón, Maite Blasco, Pedro Civera, Victoria Rodríguez, María Jesús Hoyos…

La Academia de las Artes Escénicas de España, AISGE, la Unión de Actores y Actrices y la Casa del Actor se sumaron al homenaje.

La nueva empresa del teatro ha decidido dedicar doce butacas a otros tantos profesionales de la escena. La primera fue para Lola Herrera. En el acto de homenaje se entregaron otras cuatro a María José Alfonso, María Luisa Merlo, Luis Varela y al veterano dramaturgo Juan José Alonso Millán. Hasta junio de 2017 se entregarán otras siete butacas.

La gran mayoría de estos actores han trabajado con frecuencia en el Reina Victoria. Los más veteranos recordarán a María José Alfonso en ‘La profesión de la señora Warren’ y ‘Las tres gracias de la casa de enfrente’. Charo Soriano trabajó allí por primera vez en 1959 con la compañía de Tina Gascó. En la misma se profesionalizaría Luis Varela. Por su parte Alonso Millán consolidó su popularidad en este teatro estrenando comedias como ‘Mayores con reparos’, ‘La vil seducción’ o ‘Carmelo’.

Este gran grupo es solo una pequeña representación de la gran cantidad de veteranos que siguen trabajando o que han caído en el olvido. Muchos se retiraron cuando las fuerzas les abandonaros. A otros dejaron de llamarlos un día. Reaparecen fugazmente cuando se pasa alguna de sus películas por los canales de televisión. A veces a los espectadores ya con una cierta edad, hasta nos cuesta recordar sus nombres. Por eso es encomiable este homenaje en el escenario de un teatro que ya sobrepasa el siglo de existencia.

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