23 de noviembre de 2020, 18:18:39
Cultura y ocio


Las mujeres de Cervantes reivindican su libertad femenina en Matadero

Por Susana Pérez

Inma Chacón (Badajoz,1954), narradora y poetisa española, hermana gemela de Dulce Chacón, es la creadora de la obra, que junto a José Ramón Fernández, estará en la Naves del Español de Matadero hasta el próximo 13 de noviembre. Las Cervantas es un historia real, acaecida a principios del siglo XVII y protagonizada por cinco mujeres que se enfrentan a una sociedad que las prefiere subyugadas y sumisas.


"Cervantes vivía con todas ellas y, por tanto, influyeron mucho en su vida. Eran sus afectos más próximos". Así describe Inma Chacón la relación que el autor de Don Quijote de la Mancha mantenía con su mujer, sus dos hermanas, su hija bastarda y la de una de sus hijas. "Sus hermanas contribuyeron a pagar el rescate que perdían por su liberación, cuanto estuvo cautivo en Argel", explica la escritora de Las Cervantas, una obra dirigida por Fernando Soto e interpretada por Gracia Olayo, Sole Olayo, Clara Berzosa, Irene Ruiz y Yaël Belicha.

Inma Chacón"El concepto de libertad que él expresa en sus obras hacia la mujer, independiente, culta, capaz de valerse por sí misma, lo aprendió de su madre y sus dos hermana", apunta la autora. Recuerda que la obra surgió a partir de una idea de Gracia Olayo, que descubrió el apelativo de Cervantas en una visita a Alcalá de Henares. Ella se interesó por estas mujeres y le propuso a Chacón y José Ramón Fernández escribir una obra de teatro para "dignificarlas". Poco tiempo después, recuerda, con motivo del IV Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes, "la Biblioteca Nacional nos ecargó un texto por el aniversario de Cervantes y vimos la ocasión de llevarlo a cabo".

'Las Cervantas' en las Naves del Español en MataderoLa obra está basada en hechos reales sobre el miedo, orgullo y humor con el que se defienden estas mujeres de un mundo que no tolera esos deseos de libertad. Estas mujeres libres se van a enfrentar también a la esposa de Cervantes que esperaba por fin llevar una vida tranquila junto a su marido en la ciudad castellana y que ve cómo su pequeño mundo es puesto en cuestión.

"Queriamos que ese apelativo, con el que las llamaban de forma despectiva, se transformara en símbolo de las mujeres libres, que sabían leer y escrbir". Unas féminas que influyeron más de lo pensado en la obra cervantina y "quizás sin saberlo".

La autora, finalista del Premio Planeta con Tiempo de arena y con una destacada trayectoria literaria, ya hizo su incursión en el mundo teatral con El laberinto y la urdimbre, que se representó como lectura dramatizada en la Escuela Wiliam Layton y Sí, vale, vale, chao, obra que visitó varios escenarios de Madrid el pasado año.

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