19 de febrero de 2020, 12:00:33
Sucesos


Los descripción de una víctima coincide con 'el piso de los horrores' del presunto pederasta

Por MDO/E.P.

La descripción detallada aportada por una de las víctimas "coincide plenamente" con el llamado 'piso de los horrores' de la calle Santa Virgilia, la casa en la que el presunto pederasta de Ciudad Lineal, Antonio Ortiz, abusó de algunas de las niñas. Por otra parte, uno de los policías nacionales que trabajaron en la investigación ha confirmado que el móvil de Ortiz "le sitúa siempre" en el lugar de los hechos correspondientes a las primeras víctimas, pero que en las siguientes agresiones sexuales 'aprendió' y dejó inactivo su teléfono.


Continúa el juicio a Antonio Ortiz, supuesto pederasta de Ciudad Lineal. En la sesión de este viernes, ha declarado la agente encargada de encontrar el piso que cumpliera con los datos aportados por la testigo protegida número 3. "La niña facilita unos planes y coinciden plenamente con el piso de la calle Santa Virgila", ha dicho. Se trata del caso de la menor española de 9 años secuestrada el 10 de abril de 2014 en la calle Cidamón.

La agente ha relatado que la niña contó que el edificio tenía ocho plantas, que cerca había un bar y una tienda de ropa. "Dio muchos detalles, como que había botones para ciegos, que tenía puertas blancas, que los números estaban en forma de triángulo o que había barrotes negros en el exterior al ras del suelo", ha apuntado.

"Pocos inmuebles de todos los que revisamos cumplían con esa descripción. Pocas viviendas hay ocho plantas en la zona, que los vehículos tuvieran ese aparcamiento en superficie, con esa forma; incluso el bordillo que llega a detallar, detalles difíciles de encontrar todos juntos. El único edificio que lo cumple es ese, en del Santa Virgilia, arquitectónicamente hablando. Completamente que encuadrara todo no encontramos otra", ha añadido.

Una víctima "no llegó a hablar nunca"

La funcionaria también ha comentado que trató el caso de la testigo protegida número 4 pero que la niña, de origen chino, "no llegó a hablar nunca" durante ese periodo posterior a la violación. "Ella miraba de reojo. En el hospital se nos indicó que tenía un comportamiento de rechazo hacia componentes masculinos", ha apuntado.

Por otro lado, ha contado ante la jueza y los letrados de la Sala que también trabajó en la supuesta tentativa de secuestro de una niña japonesa en la calle Torrelaguna. La menor opuso resistencia y se zafó que, frustrado, supuestamente secuestró a una niña española de 9 años en una calle muy próxima.

"Yo hablé con la menor. Contó que un hombre entró la portal, pensaba que era un vecino, y le llamó diciéndole que tenía unos vestidos que su madre tenía que pagar. La niña subió a su casa y se lo comentó al padre que, extrañado, bajó a la calle y ya no encontró a ese hombre. De la descripción del mismo, nos contó que tenía una verruga", ha manifestado la policía.

La prueba del móvil

Por otra parte, uno de los policías nacionales que trabajaron en la investigación ha confirmado este viernes que el móvil de Antonio Ortiz "le sitúa siempre" en el lugar de los hechos correspondientes a las primeras víctimas, pero que en las siguientes agresiones sexuales 'aprendió' y dejó inactivo su teléfono.

Durante la cuarta sesión del juicio al supuesto pederasta de Ciudad Lineal, el agente ha asegurado que las comunicaciones y los posicionamientos del teléfono que recogen las antenas son compatibles con el relato de los hechos correspondientes a la testigo protegido número 3.

Se trata del caso de la niña española de 9 años secuestrada el 10 de abril en la calle Cidamón y después abordada por Antonio Ortiz en su piso de la calle Santa Virgilia para terminar dejándola cerca del metro de Canillejas.

Compatibilidad con el móvil

El letrado del procesado ha indicado al policía nacional que en su informe hay otros posicionamientos telefónicos que pueden suponer que el móvil de Ortiz habría estado en movimiento en otros lugares "en horas que no tenía por qué hacer ese movimiento". Sin embargo, ante la pregunta de si han tenido en cuenta otros posicionamientos que puedan hacer compatible la hipótesis, el abogado ha subrayado que "no se ha dado este caso, no hay ninguna incompatibilidad".

"Si hubiese habido una llamada fuera del lugar determinado se hubiera hecho constatar. Hay un relato de hecho de una víctima y nosotros intentamos ver con estos datos la compatibilidad. Si el teléfono nos hubiese remitido a Pozuelo algo estaría fallando, pero no se ha dado el caso, no hemos encontrado ninguna incompatibilidad. En un período concreto, la antena le da cobertura en Santa Virgilia. Es un dato objetivo", ha manifestado el funcionario.

Inactivo

Respecto a las testigos protegidas número 4 y 5, el agente ha señalado que el teléfono del supuesto pederasta durante los hechos "está inactivo y no registra ningún tipo de comunicación". Por tanto, en el período donde se cometieron las supuestas agresiones correspondientes a estas últimas víctimas el teléfono permanecía apagado "y no recoge posicionamiento en la escena", por lo que se detecta "un pauta de aprendizaje".

No obstante, el agente ha explicado que tanto antes como después de supuestamente cometer los hechos, el teléfono de Ortiz registró actividad y que las antenas telefónicas le sitúan en la zona del domicilio de la calle Montearagón, donde vivía el acusado.

Se fue a Santander "por dos o tres meses"

La segunda persona en comparecer esta mañana ha sido otro policía nacional, que también trabajó en la investigación del caso. Ha relatado que su labor en la 'operación Candy' consistió en ir descartando gracias a los informes de posicionamientos telefónicos de posibles sospechosos, bien por la características del supuesto autor, de su coche o de su situación, que iban recogiendo de los testimonios de las niñas.

El funcionario ha explicado que el teléfono de Ortiz era utilizado por él solo y que en el período en el que fue investigado el teléfono solo hizo uso de un terminal. Un móvil que la Policía ubica generalmente en el distrito de Ciudad Lineal y en alguna ocasión en Santander, donde vivían unos familiares suyos.

Una vez que el teléfono del presunto pederasta fue 'pinchado', el agente ha relatado que el procesado habló con muchas personas, entre ellas el socio con el que compartía el Citröen Xsara Picasso, que empleó para raptar a las niñas en sus últimos ataques. El vehículo fue hallado pocos días antes de la detención por la Policía Científica, que lo revisó en busca de vestigios del pederasta.

El policía ha comentado en el juicio que Ortiz habló con Conrado, su socio y dueño de un concesionario, y que preguntó por qué había sido requerido por la Policía. "Creo recordar que le preguntó que miraba bien el coche a ver si le habían hecho algo", ha señalado. Tras ello fue diciendo a amigos y familiares que pasaría "dos o tres meses fuera", en Santander, donde finalmente acabó detenido a finales de septiembre de 2014.

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