26 de septiembre de 2020, 11:49:34
Economía


Convertir el móvil en un TPV, una realidad al alcance de los autónomos

Por MDO

El cobro con tarjeta se ha extendido a las pymes y los autónomos que desarrollan su actividad en múltiples localizaciones gracias a la tecnología SmartPay, desarrollada por BBVA, que permite transportar el datáfono a cualquier lugar. Este servicio, que consiste en conectar un lector de tarjetas de tamaño bolsillo a cualquier telefóno móvil mediante 'bluetooth', se lanzó en junio de 2015 y su uso se está popularizando en los últimos meses, ya que se han cuadruplicado el número de altas.


Luis Odriozola, responsable de pymes de BBVA España asegura que "la demanda del producto no ha dejado de crecer" desde que se lanzó. El éxito de este nuevo formato de TPV reside en lo sencillo que es de utilizar y la posibilidad de llevarlo a cualquier lugar, algo que era impensable y hacía que pymes y autónomos no pudiesen ofrecer la posibilidad de pagar con tarjeta.

Usar SmartPay es tan sencillo como solicitar el datáfono a BBVA y descargar una 'app', disponible para iOS y Android, que se utiliza con datos o wifi. Además, hay que ser autónomo o pyme y tener una cuenta bancaria en BBVA. Posteriormente, el lector de tarjetas se vinculará al móvil mediante 'bluetooth', y a partir de ahí ya se pueden realizar cobros a cualquier cliente. Los pagos se pueden hacer mediante tarjeta de crédito o con el propio teléfono móvil, ya que cualquier cliente de BBVA puede descargar la aplicación BBVA Wallet que permite pagar mediante tecnología "contactless".

Además, se pueden enviar las facturas a los clientes por email o entregarlas en formato impreso. El dinero es recibido por el empresario al día siguiente, igual que en cualquier TPV convencional. Por otra parte, la aplicación permite realizar devoluciones y acceder al historial de operaciones realizadas en los últimos cuatro meses, teniendo así la opción de gestionar un negocio directamente desde tu 'smartphone'.

En cuanto a los costes, existen dos opciones: tarifa plana de cinco euros al mes (con las dos primeras cuotas exentas) para aquellos que no superen los 10.000 euros de facturación al año, o, en caso de superarla, se suma a la tasa mensual una comisión del 1,10 por ciento en cada operación. El primer lector de tarjetas es gratuito, mientras que los adicionales tienen un coste de 4 euros mensuales por unidad.

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