8 de diciembre de 2019, 2:20:21
Distritos


'Los gordos' se mudan a Comillas

Por MDO

Una reyerta en el parque de Comillas entre bandas latinas y okupas mafiosos ha hecho saltar todas las alarmas de la situación de inseguridad que sufre el barrio de Comillas, en el distrito de Carabanchel.


Inseguridad. Hablamos del barrio de Comillas, en la margen izquierda de la calle del General Ricardos, pero podríamos hablar de otros tantos barrios que en la ciudad se enfrentan cada día en sus vecindarios a este tipo de problemas. Este verano, una pelea por el control del 'territorio' alrededor del parque de Comillas acabó con varios heridos de diversa consideración. Fue el clímax de una situación de inseguridad que se venía gestando desde hace tiempo.

Comillas es el barrio menos poblado de Carabanchel con 22.176 vecinos, con más de un 20 por ciento de población mayor de 65 años y un 15 por ciento de población extranjera. En la época del 'boom' inmobiliario, ese porcentaje rebasó el treinta por ciento. La zona fue objeto de numerosos realojos a principios de siglo, por parte del Ivima. La crisis provocó que muchos pisos de particulares y de la agencia pública de vivienda quedaran vacíos, y provocó un altísimo nivel de desempleo. Aunque se hizo un importante trabajo de ayuda social (firma de un acuerdo de convivencia que no se llegó a dotar presupuestariamente, desarrollo de un plan de barrio, acciones de integración desde la asociación de vecinos, etcétera), la inseguridad aumentó.

En la mayor crudeza de la crisis, comenzaron a aparecer familias de okupas en las calles Eduardo Rivas, Juan Pérez Almeida, Miguel Soriano, Antonio Corpas, La Verdad y Baleares, entre otras. Unas, por necesidad. Otras, por interés. Estos últimos eran mafiosos, que comenzaron a tomar al asalto y a realquilar pisos del Ivima y de bancos. "Hay familias que tienen doce o catorce pisos tomados y los reparten entre sus familias o los realquilan para financiarse", comenta un vecino que no quiere decir su nombre por miedo. El deterioro de la convivencia en los bloques afectados provocó que muchos vecinos de toda la vida se marchasen, redundando en un mayor perjuicio. "Han llegado a ocupar viviendas de gente que se había ido de vacaciones, saliéndose en cuanto regresaban y disculpándose porque pensaban que eran de bancos", comenta otra vecina. "No tenemos problemas, en principio con las familias que vienen a vivir por necesidad y que necesitan una intervención social. Otra cosa son los que se lucran con los pisos y están haciendo la situación insostenible. En cuanto rehabilita un piso el Ivima, están esperando en la puerta a que terminen las obras para volver a okupar, y la burocracia es demasiado lenta", añade una tercera. "Ni las administraciones, ni los bancos hacen nada. Están dejando que los vecinos carguemos con el problema", concluye una cuarta.

Droga entre los arbustos
Hace meses comenzó el tráfico de drogas en el barrio. Según coincide la gente del barrio, el epicentro es un bloque en la calle de Eduardo Rivas, en cuya puerta hasta seis individuos vigilan el tránsito de personas en el edificio y de viandantes en la zona. En la otra acera, una decena de coches de alta gama esperan a que sus dueños patrullen la colonia. Cuentan que al barrio se han trasladado, entre otros, parte del clan de 'Los gordos', reyes del narcotráfico en la Cañada Real hasta que en 2013 intervino la Policía contra ellos. En paralelo, a pesar de que la convivencia vecinal con la comunidad latina estaba muy tranquila gracias a los programas sociales de integración, han surgido en la zona grupúsculos de 'trinitarios', aseguran los vecinos. En ese caldo de cultivo, solo era cuestión de tiempo que hubiese enfrentamientos en el parque de Comillas, el principal espacio de convivencia en el barrio, abandonado por la falta de inversión pública y por los saqueos a los que han sido sometidas las instalaciones en los últimos tiempos. "Han llegado a echar a los jardineros que iban a trabajar porque en los arbustos ocultan la droga", asegura una vecina.

En el último pleno del distrito, el Grupo Municipal del Partido Popular consultó a la presidenta de la Junta por los planes municipales de seguridad para la zona. El concejal Álvaro González, portavoz de los populares en el distrito, explica que "es un barrio de gente buena y trabajadora que se ha vuelto peligroso. Consideramos que la seguridad es un pilar fundamental de la acción de Gobierno y la situación en el barrio es irrespirable por el miedo que se vive. Hay calles a las que los repartidores saben que no pueden ir. El Ayuntamiento de Madrid tiene que aclarar cuál es su política con respecto a los okupas, sin aplicar una doble vara de medir. Una administración responsable debe estar al lado de sus vecinos en estas circunstancias", plantea. La propuesta se aprobó con una enmienda transaccional promovida por la asociación de vecinos Parque de Comillas, articulada por Ahora Madrid y con el apoyo del resto de grupos, en la que se planteaba la necesidad de que la Comunidad de Madrid ponga todos los medios para actuar contra las ocupaciones.

Fuentes de la Consejería de Vivienda, responsable de los pisos del antiguo Ivima, a través de la Agencia de Vivienda Social de la Comunidad de Madrid, aseguran que han solicitado en el juzgado el desahucio de dos viviendas. Uno se ejecutó hace unos días y otro se producirá a finales de este mes. Mientras tanto, han colocado seguridad privada en la puerta de los pisos para evitar nuevas okupaciones.

Por su parte, Esther Gómez, concejala presidenta de Carabanchel, explica que ha habido una reunión de urgencia para tratar una situación de inseguridad que, según sus palabras, ha crecido. "Se están produciendo okupaciones mafiosas de carácter delictivo, robo de coches y otros delitos. Es una problemática que han de acometer entre distintas administraciones, garantizando la cooperación de los cuerpos de Policía, la Delegación del Gobierno, el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid. El Ivima debe ocupar las casas con las personas de las listas de vivienda para evitar esta situación. Debemos implicarnos todos para recuperar la calle y el barrio. El Ayuntamiento va a desarrollar un plan de convivencia que trabajará a corto, medio y largo plazo, y va a dinamizar el parque de Comillas como un espacio de regeneración de la zona". El delegado municipal de Seguridad, Javier Barbero, añade que la Policía Municipal está trabajando codo con codo con la Nacional para erradicar el problema. Entre otros aspectos, están poniendo en marcha una intervención en la que los agentes van a las casas de los vecinos que tienen miedo a denunciar para que expliquen la situación y no teman por su integridad en el caso de que narren lo que ocurre.

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