30 de julio de 2021, 0:11:06
Opinión


El esperpento

Por Mara Colás


No nos hemos recuperado de la segunda esperpéntica actuación de la más rancia política actual, que ya no se asemeja a la política de siempre, donde se han puesto tantas líneas rojas y se han antepuesto tantas barreras de intereses partidistas locales que es imposible que salga nada coherente y racional que haga que el futuro español deje de asustar.

La actuación y el encono de determinados individuos hace que no deje de pensar en qué será lo que mueve los intereses a estos políticos inexpertos, que presumen de juventud cuando deberían avergonzarse de sus efímeros pasados inexpertos en prácticamente su totalidad.

Se percibe caos interno dentro del grupo Ahora Madrid que gobierna el ayuntamiento de la capital, voces discordantes. ¿Qué se hace? Pues los dos cabezas de Podemos (que no de Ahora Madrid como se dijo hasta la saciedad en campaña municipal) Íñigo Errejón y Pablo Iglesias mandan a su juego de tronos particular, Madrid, a sus dos exparejas, Rita Maestre y Tania Sánchez, a tomar el control del desaguisado. ¿Han visto algo semejante en algún otro momento en política aquí o en cualquier otro lugar?

¿Han oído a algún regidor público del mundo aplaudir el asalto de ilegales a una frontera, llamando valientes y dando la enhorabuena y bienvenida a quienes han sorteado-saltado la ley y ridiculizando a las fuerzas de seguridad de su propio país? Pues en Madrid sí. Y no pasa nada.

Todo el mundo piensa que esto es lo que hay; pero lo que hay puede cambiarse. Puede variar la forma en que les vemos, y la manera en que escuchamos sus miserables razonamientos.

Vuelvo a la segunda inenarrable sesión de investidura fallida y no puedo dejar de resaltar la pompa y el pábulo que se dieron en el Congreso Nacional español aquellos partidos que solo luchan por no ser parte de España. Semejante absurdo requiere medida urgente de cambio de ley electoral; porque ustedes opinen si en Madrid no tenemos problemas que atajar y protestas que hacer, importantes y necesarias, que aun siéndolo sonaran ridículas en el estrado durante un debate de investidura Nacional. ¿Y entonces? ¿Qué pintan en el mismo lugar aquellos que una y otra vez traen sus quejas regionales? ¿No lo hacen en sus parlamentos autonómicos?

Todo es de vergüenza ajena y tal absurdo hay que agradecerlo a los gobiernos en mayoría, como el de Mariano Rajoy, por no haber tenido la valentía de cambiar de una vez por todas esta lacra electoral del pasado.

Dos Españas enfrentadas, una mirando al pasado envenenada por odios heredados y otra que mira al futuro, queriendo remontar y prosperar en un mundo que se me antoja cada vez mas retrógrado.

A ver si tenemos suerte y hay un grupo de valientes con la templanza y la decisión suficiente como para montar un partido nacionalista madrileño, que pida de entrada el mismo estatuto que se aprobó en Cataluña, que use el Fuero Navarro para igualar privilegios económicos (que aquí tenemos un Fuero de Madrid que nadie reclama) y que oferte bajada de impuestos a los empresarios que tengan empleados en nuestra comunidad, entre otras muchas cosas, que ya verán qué susto se van a llevar todos los de la pregonada singularidad histórica, que para singulares, los madrileños, que si hubiese un premio a la paciencia sin límite sería sin discusión para la maravillosa gente de Madrid.

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