16 de febrero de 2020, 19:52:21
Salud


¿Qué es la fiebre de Crimea-Congo?

Por Javier García Martín

La actualidad de este jueves tiene nombre de enfermedad. La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC) ha saltado a los titulares por dos casos detectados en un hospital de la Comunidad de Madrid. Sin embargo, es una gran desconocida. Madridiario recopila la información necesaria para saber cómo se transmiten este tipo de enfermedades virales, qué tienen que ver las garrapatas o el ébola en todo esto y cuándo se debe acudir al médico ante una picadura.


Las fiebres hemorrágicas virales (FHV), entre las que se encuentra la de Crimea-Congo, son un grupo de enfermedades que pueden llegar a ser mortales y que están causadas por distintos tipos de virus que, del mismo modo, necesitan infectar a una serie de animales para asegurar su transmisión.

La mayoría de estas enfermedades son muy extrañas a oídos del gran público en España, pero lo cierto es que entre la amalgama de nombres destacan algunos familiares, como la fiebre amarilla o varios tipos de dengue. Estas dos sólo pueden llegar al ser humano a través de una picadura de mosquito portador, algo que ha servido para descartarlas como explicación del contagio al hombre fallecido el pasado 29 de agosto dado a conocer este jueves. También, entre este repertorio, aunque partiendo de un reservorio aún desconocido, está el ébola, cuyo rebrote en 2014 puso en jaque la salud mundial.

Por picadura de garrapata, que es la posible vía de transmisión que manejan las autoridades en función tanto de lo que contó al llegar al hospital la primera víctima como de los primeros resultados de los análisis enviados al Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), la medicina sólo contempla tres opciones de este conjunto: la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC), la fiebre del bosque de Kyasanur o la fiebre hemorrágica de Omsk.

Pero es que además, según esta autoridad sanitaria, sólo para algunos virus se ha descrito también la transmisión persona a persona a través del contacto directo con el enfermo (o con sus fluidos biológicos) o indirectamente a través de objetos contaminados. Esto, a la luz de la noticia del contagio a la enfermera que atendió al hombre fallecido, termina de acorralar el diagnóstico alrededor de la fiebre de Crimea-Congo. El ébola sería, por así decirlo, una enfermedad 'prima': ambas comparten síntomas familiares y un tronco común, pero tienen 'padres' distintos.

El Instituto reconoce que la FHCC, junto a otras enfermedades de distintos orígenes, circula ya "de manera natural" por Europa, aunque su entrada a España fuera "impensable" hace años. Existe, pues un "riesgo constante, aunque bajo" de que alguna FHV se convierta en noticia, como ha ocurrido ahora.

¿Cuándo se debe sospechar?

Según el ISCIII, es posible cualquier fiebre hemorrágica vírica en cualquier paciente febril que, en las tres semanas anteriores al comienzo de la fiebre haya viajado o vivido en un área endémica de estas fiebres y en la que recientemente haya habido casos. Está por ver, en el ejemplo de Ávila, si aparecen nuevas transmisiones.

Además, las personas con mayor riesgo de infección secundaria son las que están en un contacto más estrecho con las personas infectadas, aportándoles cuidados médicos o de enfermería, y los trabajadores de laboratorio que manejan su sangre, sus tejidos u otras muestras. Deben considerarse potencialmente contagiosas las secreciones y excreciones corporales, la sangre, el semen y las muestras de tejidos de los pacientes infectados.

En concreto, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Crimea-Congo es endémica en África, los Balcanes, Oriente Medio y Asia en los países situados por debajo de los 50 grados de latitud norte. Su tasa de letalidad puede variar del 3 al 40 por ciento.

Los síntomas comienzan de forma súbita, en forma de fiebre, mialgia (dolor muscular), mareo, dolor y rigidez de cuello, lumbago, cefalea, irritación de los ojos y fotofobia (hipersensibilidad a la luz). Puede haber náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal y dolor de garganta al principio, seguidos de bruscos cambios de humor y confusión. Al cabo de dos a cuatro días, la agitación puede dar paso a somnolencia, depresión y debilidad, y puede aparecer dolor abdominal en el cuadrante superior derecho, con hepatomegalia detectable. Cuando aparecen estos síntomas, se debe acudir al médico. A diferencia del ébola, donde la alerta de temperatura 'salta' a los 38 grados, para que pueda tratarse de FHCC el termómetro vale con que supere los 37,5. Hay que tener en cuenta que no todas las garrapatas son portadoras de este virus.

Su periodo de incubación tras el contacto con sangre o tejidos infectados es normalmente de cinco o seis días, con un máximo documentado de 13 días.

Otros signos clínicos documentados por la OMS son taquicardia (aumento del ritmo cardiaco), adenopatías (inflamación de los ganglios linfáticos), y erupción petequial (erupción por hemorragia cutánea) en mucosas internas, por ejemplo en la boca y la garganta, y en la piel. Las petequias pueden dar paso a erupciones más grandes llamadas equimosis, así como a otros fenómenos hemorrágicos.

Según el Programa de Vigilancia y Control de las Fiebres Hemorrágicas Virales, si la enfermedad de un paciente o de un viajero es compatible con una FHV, se debe notificar el caso a las autoridades sanitarias, que realizarán una cuidadosa evaluación del riesgo y se encargarán de declarar el caso y de enviar el correspondiente cuestionario epidemiológico al Servicio de Vigilancia Epidemiológica del CNE. También se pondrán en contacto con un laboratorio español de los pertenecientes a la Red Europea para el diagnóstico de las Enfermedades Víricas Importadas.

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