12 de diciembre de 2019, 12:26:39
Cultura y ocio


Historias de vapor en el Museo del Ferrocarril

Por Raúl Díaz

Durante todo el mes de agosto, el Museo del Ferrocarril abre sus puertas ofreciendo una oportunidad única para niños y mayores de conocer más sobre la historia del tren en nuestro país. Un espacio único adaptado a los nuevos tiempos y ubicado en un marco incomparable y repleto de simbolismo.


La antigua estación de Delicias alberga hoy gran parte de la historia del ferrocarril en España. Locomotoras y vagones únicos, que pasaron de circular por nuestra geografía a convertirse en preciados y cuidados objetos de museo. Reliquias del pasado que nos ayudan a comprender cómo a día de hoy nuestro sistema ferroviario es uno de los mejores del mundo. Un entorno único que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos transformándose en un lugar en el que celebrar eventos, conferencias, mercadillos, exposiciones y a partir del 1 de septiembre, servicio de comidas y cafetería.

El director del museo, Carlos Abellán, afirma que la localización del museo (en la estación de Metro y Renfe de Delicias), próximo al triángulo de oro madrileño, hace que turistas y curiosos decidan acercarse a conocer un poco más sobre la historia de este medio de transporte. Abellán recalca especialmente “la condición de museo familiar, donde los niños aprovechando las vacaciones escolares, pueden disfrutar de diferentes actividades a lo largo del día y conocer al mismo tiempo, el mundo e historia del ferrocarril”.

Las reliquias aparcadas en las vías de la estación-museo, es lo primero que el visitante ve al entrar. Un espectáculo de tuercas, tornillos y ruedas ordenadas de forma cronológica y a través del cual, podemos comprobar cómo ha ido evolucionando el transporte sobre raíles. Carlos Abellán asegura que “quiere como a sus hijos” a todos los vehículos expuestos, pero destaca especialmente la majestuosidad de la locomotora “Confederaciones”, a la que califica como una “obra de arte” de la ingeniería española. Un monstruo con cuerpo de hierro y corazón de vapor capaz de alcanzar los 150 kilómetros por hora en pleno 1956.



Años atrás era costumbre apodar o llamar a trenes con un nombre significativo al igual que ocurre con los barcos. “La Marilyn”, que es así como se conocía a la primera locomotora diésel que circuló por España, recibe su nombre por “los morritos” que presenta en su frontal, afirma Abellán. “Esta locomotora marcó un antes y un después, dio paso al confort a la hora de viajar”, cuenta el director. Si hablamos de comodidad el máximo responsable del museo recalca la importancia del Talgo en este aspecto. Para él, la empresa española es sinónimo de “tecnología puntera”, al crear el primer sistema de cambio de ancho de vía posibilitando los viajes a Francia, Suiza o Italia.

A menor escala, encontramos los viajes que realizan diariamente las locomotoras de la sala de maquetas. Un lugar mágico que acoge pequeñas ciudades en miniatura. Durante todo el año, un equipo de cuatro personas se encarga de velar y asegurar de forma voluntaria el funcionamiento de estos pequeños mundos. Además, trabajan con ahínco en la construcción de la maqueta “San Claudio”, la más grande de la sala y que debe su nombre a Claudio Sánchez, un radiólogo de Madrid que cedió al museo los cimientos de su obra. Félix es uno de los voluntarios que trabaja en ella, se dedica al mundo de las maquetas desde la década de los años 50 y afirma “que no existe en el mundo nada igual a la San Claudio”. Construida con materiales reciclables y totalmente artesanales. En su paisaje se puede observar con todo lujo de detalles lo que podría ser cualquier región de España: el toro de Osborne, una cantina o las habitaciones donde descansan los maquinistas son algunos de los elementos que componen este mini universo. Asegura que llevan trabajando en ella “más de tres años y medio” y que aún les queda “más de un año” para concluirla. Hasta entonces, Félix aplica la filosofía y el sentido del humor, “porque cuando el trabajo se convierte en una inspiración, no es un trabajo”, afirma.



El Archivo Histórico Ferroviario es otro de los tesoros de este museo. Pese a ser una de las partes menos conocidas, podemos encontrar más de 75.000 unidades documentales entre sus fondos. Antiguos mapas de vías, libros de mecánica del siglo XIX o colecciones de los primeros billetes de viaje son algunas de las joyas documentales que alberga. Especial atención merece la Fototeca del Archivo Histórico que conserva más de 130.000 imágenes relacionadas con el mundo ferroviario. En la actualidad, el archivo se encuentra situado junto a la Biblioteca Ferroviaria, ubicada también en el museo. El acceso a sus fondos es libre para todo aquel que decida consultarlos dentro de la normativa y legislación vigente.

La antigua estación de Delicias hace mucho que dejó de ser solo una estación. Hoy día es un marco incomparable lleno de historia capaz de albergar eventos de todo tipo. Durante todo el mes de agosto abre sus puertas a los madrileños para que, aprovechando los días de descanso, descubran la magia e historia del ferrocarril en nuestro país.

Con la mirada puesta en el próximo mes de octubre, Carlos Abellán, espera obtener un gran número de visitas gracias a la celebración de una jornada de puertas abiertas, un mercado del coleccionista, una feria de motores y una feria de recreación de figuras Lego. Una oportunidad única para mostrar el potencial del Museo del Ferrocarril dentro de la gran oferta cultural de Madrid.



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