5 de diciembre de 2021, 8:15:20
Cultura y ocio


Dos edificios centenarios

Por Antonio Castro

Hace unas semanas Madridiario publicó una serie de artículos sobre el centenario teatro de la Reina Victoria. Pero también han cumplido un siglo dos grandes edificios que siguen abiertos y atrayendo a cientos de madrileños cada día: el mercado de San Miguel y el cine Ideal.


El 13 de mayo de 1916 se abrió el nuevo mercado de San Miguel, construido en mismo solar donde había un mercado callejero desde principio del siglo XIX. El derribo de la parroquia de San Miguel de los Octoes, ordenado por José Bonaparte en 1809, permitió el establecimiento de un mercado popular, cuya salubridad fue deteriorándose década tras década.

En 1913 se inició la construcción por fases –para no interrumpir las ventas- de un edificio que se acabaría convirtiendo en un icono arquitectónico. Fue un proyecto del arquitecto Alfonso Dubé y Díez. Unos días antes, el 8 de mayo de 1916, había tomado posesión el nuevo alcalde de Madrid, don Martín Rosales y Martel, duque de Almodóvar del Valle.

El mercado, que ocupa una superficie de 1.200 metros cuadrados, tenía al abrirse 75 puestos distribuidos en nueve calles. Inmediatamente llamaron la atención las columnas y la armadura de hierro, aunque la cubierta se hizo con teja plana para intentar que el interior no se calentara excesivamente, como pasaba cuando se utilizaban techos de zinc. Levantarlo costó 300.000 pesetas. Su actividad exclusiva como mercado se mantuvo durante 90 años. A final del siglo XX se llevó a cabo una gran reforma que no consiguió su revitalización. Formada la sociedad ‘El Gastrónomo de Madrid’, empezó la adquirir la propiedad de los puestos, no sin topar con numantina resistencia de algunos de los ocupantes de los puestos. Inició un ambicioso proyecto para convertir el viejo mercado en un moderno centro gastronómico, proceso que se prolongó dos años. Abrió el 13 de mayo de 2009 (el mismo día de su primera inauguración) convirtiéndose en una de las grandes atracciones turísticas de la capital por su proximidad a la plaza Mayor. También abrió el camino a la transformación de otros de los mercados tradicionales.

Un día más tarde, el domingo 14 de mayo de 1916, víspera de la festividad de San Isidro, se inauguró el gran cine Ideal en la actual calle del doctor Cortezo, entonces Nueva de la Trinidad. Fueron los empresarios los señores Alemany, Lillo y Compañía y el arquitecto, José Espelius Anduaga. Se proyectaron, en sesión continua de 5 de la tarde a 12 de la noche, ‘Inocencia reveladora’, ‘El doctor Mefistófeles’ y ‘La mano negra’. Se trataba de un local enorme –la prensa dijo que cabían 3.000 personas- en el que destacaban las hermosas vidrieras de la primera planta, construidas, según El Heraldo de Madrid, en Zaragoza. Sin embargo recuerdan en múltiples detalles a las que diseñaba entonces la factoría de Maumejean. En ese momento ya se construía enfrente el que sería teatro Odeón, hoy Calderón.

Dieciséis años más tarde, el 26 de marzo de 1932, se transformó en teatro, presentándose ‘Los malhechores del bien’, de Benavente por una compañía encabezada por Mercedes Prendes y Juan Calvo. Su etapa escénica no fue muy dilatada. Tras la guerra fue perdiendo importancia y relegado a cine de reestreno o con programación de terror. En 1985 cerro las puertas. Pero resurgió con más importancia que nunca el año 1990 transformado en un complejo con diez salas de proyección, distribuidas en dos plantas. Gilbert López-Atalaya dirigió la transformación. El multicine se abrió al espectador el 2 de marzo de ese año 1990. Y ahí sigue.

Madridiario.  Todos los derechos reservados.  ®2021   |  www.madridiario.es