21 de agosto de 2019, 22:19:48
Municipios


La moción de censura de Leganés necesitará al menos un concejal 'kamikaze'

Por Javier García Martín

Pese a la adhesión de Leganemos y Ciudadanos a las negociaciones impulsadas por Unión por Leganés (ULEG) para presentar una moción de censura contra el alcalde, el socialista Santiago Llorente, la intentona se mantiene a un concejal de salir adelante. Los tres necesita provocar un cisma en las filas del también opositor PP o dinamitar el propio gobierno municipal para plantear siquiera su alternativa al pleno. Con todo, las conversaciones siguen abiertas.


La endiablada aritmética municipal de Leganés, con cuatro partidos empatados en concejales en el primer puesto, se vuelve ahora contra la oposición. Llorente, que ganó las elecciones pero disfruta de una frágil gobernabilidad al contar sólo con el apoyo del edil ‘desfederado’ de IUCM, podría salir ileso del intento por derrocarle que arman Leganemos, Ciudadanos y la plataforma vecinal ULEG. Juntos, estos tres partidos suman 13 asientos en el pleno y se quedan a uno de la mayoría absoluta necesaria para presentar la moción.

Pese a ello, las tres formaciones continúan en conversaciones alrededor de un “contenido programático” que, en declaraciones del portavoz de ULEG, Carlos Delgado, está avanzado “al 90 por ciento”. La próxima semana, los grupos continuarán limando las diferentes medidas que cada uno aporte al acuerdo de cambio, que pretenden presentar a la ciudadanía en forma de decálogo.

Este texto busca homogeneizar iniciativas sobre vivienda, educación, fiscalidad o infraestructuras que conlleven “un claro vuelco hacia las políticas sociales, democracia y transparencia que el actual Gobierno en minoría ha decidido obviar”, según ULEG.

De influir al PP a partir el Gobierno

Sin embargo, para que la intentona prospere, hace falta, como mínimo, una catarsis derivada de cualquiera de los tres escenarios posibles, que implican la inmolación de al menos un edil. El primero, influir al PP para que ‘preste’ un voto o se sume en bloque a este acuerdo, es algo que casi descartan los impulsores de la enmienda al regidor. “El PP apoya al PSOE, están matrimoniados con el urbanismo: Llorente tiene los presupuestos prorrogados y las ordenanzas de la etapa del PP”, critica Delgado. Para Fran Muñoz, portavoz de Leganemos, el acuerdo que están desarrollando, además, es “de izquierdas, claramente”, lo que complica aún más esta vía. Hay que recordar que el PP planteó hace semanas su propio documento para el cambio político, pero se ha descolgado de esta ronda negociadora. Su portavoz, Miguel Ángel Recuenco, ya manifestó este miércoles que no teme ni que haya un voto furtivo desde sus filas, descartando que el veto a Llorente prospere.


Otra opción, más explicable en términos ideológicos, sería dinamitar el Gobierno Llorente para concitar el apoyo del coaligado representante de IUCM, Rubén Bejarano, concejal a la postre de Desarrollo Local y Empleo. “Nos dirigimos a él, como también a las dos almas que conviven en el PSOE, para que se planteen no qué alcalde sino qué proyecto de ciudad quieren”, abunda Muñoz. Bejarano, por su parte, ya ha negado tal viraje.

El último escenario pasaría por que el concejal no adscrito, el exedil de Ciudadanos, Jorge Javier Pérez Hernández, abandonara su acta y permitiera a los naranjas recuperar su segundo asiento en el pleno, lo que sí garantizaría la mayoría absoluta de esta entente. A él, sin embargo, le acusan de estar del lado de Llorente. “Apelamos a que dimita y entregue el acta como se comprometió en su código ético”, replica Delgado. Hoy por hoy, el voto de Pérez, en tanto que expulsado del partido con el que se presentó a las municipales, queda invalidado para respaldar siquiera la presentación de esta moción según la legislación antitransfuguismo.

"Desactivar" la moción

Por si fuera poco, tampoco hay total unanimidad entre los impulsores del decálogo. Desde Leganemos, por ejemplo, se esfuerzan en señalar que no hay nada firmado y que Llorente puede “desactivar” la moción si “cambia sus políticas”. Además, condicionan su apoyo a que lo ratifiquen sus órganos, probablemente tras una asamblea. “No hay pacto de sangre y fuego con C’s y ULEG”, añade el portavoz de la candidatura de unidad popular. Tampoco hay, por el momento, un nombre alternativo para suceder al actual regidor.

Precisamente, Llorente ya ha valorado esta alianza: "Es una pérdida de tiempo que nos lleva a profundizar en el circo político al que nos quiere llevar Carlos Delgado", ha asegurado. "Nuestra única respuesta es que este Gobierno va a seguir trabajando por los vecinos", ha añadido.

Sin sumar por tanto al necesario concejal que obliga la ley, el acuerdo se plantea más como un toque de atención a Llorente o, en palabras de Delgado, la “escenificación de una alternativa”. Un ‘tour de force’, en definitiva, que sólo habrá servido para retratar la distancia a la que se coloca cada uno del gobierno más minoritario de la historia democrática reciente de Leganés y que, paradójicamente, podría dar fuerzas a su principal objetivo, el alcalde Llorente, testigo del eventual naufragio de la única operación impulsada en su contra.

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