10 de diciembre de 2019, 3:01:40
Cultura y ocio

ENTREVISTA


César Navarro: "El Ateneo de Madrid es más necesario que nunca"

Por Susana Pérez

Su devoción por el Ateneo de Madrid, su casa, como explica, es insuperable. El gefatense César Navarro, marino, médico y propietario de una de las mayores bibliotecas privadas de humanidades que haya en España, con más de 22.000 volúmenes, ha sido en tres ocasiones presidente de esta institución histórica. Ahora, por cuarta vez, se sitúa al frente con el objetivo de conseguir más socios, acabar con el problema económico que mantiene en vilo al Ateneo y afrontar una reforma estructural de la sede.


Acompañamos al reconocido humanista por diferentes estancias del Ateneo de Madrid. Un edificio histórico que fue pasando por distintas sedes: palacio de Abrantes, calle Carretas, plaza del Ángel y calle Montera, hasta su instalación actual en la calle del Prado, 21. Se conoce cada rincón como la palma de su mano y cada espacio, como el despacho de Manuel Azaña, le trae recuerdos inspiradores para su nueva andadura. Estará tan solo un año en el mandato por la dimisión del anterior presidente, Enrique Tierno Pérez-Relaño, pero a lo largo de este tiempo espera poder dejar al Ateneo en el camino del progreso y modernidad.

La cuarta vez que preside el Ateneo, ¿se quedó con ganas de repetir después de estar tres veces en el cargo?

Soy presidente impulsado por un sentimiento de vínculo que tengo con la institución y de atenderla cuando está en peligro viendo las soluciones posibles. Quiero convertir mi experiencia en un instrumento de mediación para poder acabar con los problemas.

Es casi su segunda casa, ¿verdad?

Paso más tiempo aquí que en mi casa para alegría de mi mujer. Como es una persona muy leal todavía no se ha divorciado de mi -comenta con humor-.

Marino, médico y después, presidente del Ateneo...

Mi padre fue médico y a mi madre le daba mucho miedo que trabajase como marino, así que me insistieron para que me hiciese médico. Pero siempre he tenido una formación humanística y he tenido una vida muy agitada.

César Navarro, nuevo presidente del Ateneo de Madrid.Entrar en el Ateneo es adentrarse en una historia que se prepara para celebrar su bicentenario. Fundado en 1820, es un referente de la cultura madrileña, ¿cómo seguir en esa línea?

El Ateneo ha tenido nueve presidentes que además algunos lo han sido del Gobierno, dos Premios Nobel, los gestores políticos de la Segunda República y lo más renombrado de la generación del 98, de la del 14 y de la del 27. Tiene una historia brillantísima y que ha sido la vanguardia de la sociedad civil. Aspiramos a aplicar los medios tecnológicos necesarios del desarrollo cientifico para que la Institución sea de nuevo un foro de debates importante de la vida española y mundial, como lo fue en el pasado. El Ateneo se crea en 1820 y son los exiliados fernandinos, entre ellos el Duque de Rivas, el poeta Espronceda y otros que comprenden que ya no basta la travesura literaria, la anécdota romántica para dar respuesta a los grandes problemas que plantea la ciencia de un país como es España. A su regreso, fundan el Ateneo español, que ha tenido varias sedes. En la que nos encontramos, la de la calle Prado, fue la última que se suscribió por acciones suscritas en época de Cánovas del Castillo que fue el primer presidente que ocupó estas casas.

¿Qué situación atraviesa el Ateneo?

No muy buena como es notorio y se debe a que es una institución del siglo XIX que ha transitado por numerosas dificultades de diferente orden. Hay un contencioso con la empresa adjudicataria de la cafetería pero basicamente es que el Ateneo es merecedor de subvenciones del Estado porque desarrolla una labor cultural extraordinaria y esto le impide pedir otras ayudas.

Arrastra una deuda de 1,2 millones de euros con las administraciones derivada de una subvención para las obras de la cafetería-restaurante que está mal justificada, ¿cómo solucionar este atasco económico?

El ateneo siempre ha tenido una cafetería al servicio de los socios de la institución. En la época de don Carlos París, un reconocido filósofo, se hicieron unas obras de mejora y de reformas estructurales y se acordó entroncar con una cadena de cafeterías que se llamaba La Alpargateria pero quebró al poco tiempo. Y se hizo un nuevo contrato que contradecía el primero. Es un tema que ha causado grandes perjuicios a la institución. Estas obras no fueron debidamente notificadas y se hicieron con una subvención pública sin contrastar con la normativa. Hay que devolver una cantidad de dinero a la administración pública o bien entrar en un plan especial para justificar que estas obras se habían realizado. En mi anterior mandato, me avine a entrar en un plan especial, así que convoqué una junta de gobierno urgente para notificar la decisión, estuvieron de acuerdo pero luego dijeron que no, que había que hacer unas alegaciones que no llegué a firmalas porque era lo convenido y exigido. Eran los últimos días de mi mandato, que me sucedió Enrique Tierno, hijo de Enrique Tierno Galván, que fue mi maestro cuando llegué del exilio. Con su dimisión, me he vuelto a presentar para arreglar lo que tengo pendiente.

César Navarro, nuevo presidente del Ateneo de Madrid.¿Qué se puede hacer para que el Ateneo recupere su esplendor?

Hay que retomar el plan especial. Es lo que nos podría dar acceso a esas ayudas de la administración. Con un especialista el derecho administrativo y con el apoyo de la junta, intentar llegar a acuerdos para que esta sanción no se produzca o sea de otra manera. Y que estas cuentas estén debidamente justificadas.

¿Cuáles son sus retos más inmediatos?

Aportar nuevos socios. El Ateneo llegó a tener 7.000 socios y ahora no se llega casi ni a 2.000. Queremos atraer más personas para la dignificación de la cultura y por la cultura.

¿A qué se debe esa pérdida de socios?

A circunstancias diferentes y que confluyen en algunas que son negligencias y disputas banales y otras, por sociología. Antes estaba solo la biblioteca de de aquí, que es de las más importantes del país, y ahora hay muchas bibliotecas. Y también porque no se ha sabido atraer a los socios intectuales. Se trata de ampliar esa base cultural y que en estos momentos tenebrosos de crisis política y social, nos coloquemos a la vanguardia de la sociedad civil.

Están pendientes de las obras en la sede, ¿en qué van a consistir?

Se tienen que acometer obras estructurales. Este edificio presenta un desgaste grande desde hace años. En la sala de conferencias, por ejemplo, no puede haber más de seis personas dentro por riesgo de hundimiento. Parte de la inversión, que aporta el Ministerio de Fomento, va a permitir hacer estas obras pero hay que justificarlas. Tienen que ser transparentes, como todo el programa presentado para la candidatura con la que concurrí a las elecciones.

A pesar de todos los frentes abiertos, ¿Madrid podrá seguir disfrutando del Ateneo por mucho tiempo?

Claro que sí. Además, es más necesario que nunca. Los partidos politicos son parte de la sociedad y la sociedad civil española fue usurpada en el siglo XIX por el caciquismo y en el XX por la partidocracia. No existe vida fuera de los intereses de un partido. Mientras que la cultura transcurre por planos distintos y superiores a los de la política de partido y esta institución es su casa. Aquí damos respuesta a los problemas de la cultura. La cultura, que no tiene una definición posible si no aproximativa, es el punto de confluencia entre la ética y la estética, el afán que tiene el ser humano de justicia y de belleza. Por esta razón, el Ateneo es literario y científico.

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