18 de noviembre de 2019, 3:32:08
Política


Los madrileños vuelven a las urnas tras seis meses de cambios

Por Javier García Martín

Electoralmente, Madrid se distinguió de la mayoría de las circunscripciones el pasado 20-D por dos elementos significativos: la caída del PSOE a la cuarta posición y el 'sorpasso' de los de Iglesias, que también se reflejó en el Senado, más la conquista de los dos únicos escaños a nivel nacional de la Unidad Popular de Alberto Garzón. Pese a las variaciones en la política madrileña en estos meses, la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) apunta diferencias mínimas. Sin embargo, hoy todo está por decidir.


Cuando terminó el conteo el pasado 20 de diciembre, la Comunidad de Madrid no había resistido las nuevas dinámicas electorales que sacudieron todo el país. El PP, que volvió a ser la fuerza predilecta de los electores, tuvo que lamerse las heridas tras perder su hegemónica mayoría absoluta en la región, algo ya anunciado en las elecciones municipales y autonómicas del mayo anterior.

Aunque muchas encuestas confirman que esta realidad volverá a repetirse en la noche de este 26 de junio, lo difícil de prever es si se mantendrá la correlación de fuerzas. Tras marcarse 13 diputados y casi medio millón de papeletas sobre el segundo partido en la lid, la formación que entonces lideraba la portavoz popular en el Ayuntamiento de la capital, Esperanza Aguirre, lo daría hoy todo por no perder el oro y confía en que el estado de transición por el que pasa -con una gestora presidida por Cristina Cifuentes tras la inesperada y quizás maquiavélica dimisión de la 'lideresa'- no afecte a la lista de Mariano Rajoy. Podemos, que terminó segundo con 8 diputados acaparando el 21% de los sufragios, espera recortar los doce puntos de distancia con la formación conservadora.

Y es que, aquel estéril 20-D, la Comunidad ya fue escenario del tan traído 'sorpasso' al PSOE por la izquierda. Los de Pablo Iglesias celebraron como una victoria sus más de 750.000 votos, muchos obtenidos en el llamado 'cinturón rojo'. Por su parte, los socialistas, envueltos también en un nuevo capítulo de enfrentamientos internos entre el ala representado por la nueva secretaria general madrileña, Sara Hernández, fiel a Pedro Sánchez, y el destituido Antonio Miguel Carmona, vieron cómo caían a la cuarta posición perdiendo hasta cuatro asientos en el Congreso y dejando paso al ascenso de la otra formación emergente de la noche: Ciudadanos.

Ocaso magenta

Los de Albert Rivera lograron saltar de cero a 7 diputados y anular cualquier posibilidad de éxito para UPyD, que se traducía prácticamente en no perder su representación. La muerte de la simbólica plaza madrileña firmaría para muchos el último acto magenta y abriría una nueva etapa de catarsis que ha dejado en esta campaña a Gorka Maneiro el puesto de Andrés Herzog, quien fue, literalmente, de cabeza al INEM.

Hoy, la única variación que apunta el último CIS en la región es, precisamente, el incremento de los resultados 'naranjas' a costa del PP. Esta noche está por ver si el conocido como 'pacto del abrazo' entre Rivera y Sánchez que acabó en la primera investidura fallida desde la Transición mantiene esa supremacía de un solo punto porcentual del segundo sobre el primero o si, por el contrario, Ferraz puede festejar, al menos, el bronce.

Fuente: Ministerio del Interior

Por otro lado, en diciembre, Alberto Garzón sólo pudo transformar en escaños madrileños sus votos cosechados por todo el país. La plataforma Unidad Popular En Común se vio afectada por el 'efecto Podemos' y bajó de 3 a 2 representantes regionales y absolutos en la Cámara Baja. El ahora 'número 5' de Unidos Podemos, que tuvo que renunciar a optar a la presidencia del Gobierno para poder integrarse en el frente de izquierdas que compite este junio, espera que la jugada confluyente cuestionada hasta por su predecesor, Cayo Lara, le proporcione el espaldarazo que el 20-D no le legó. Entretanto, su organización en la Comunidad ha sufrido su ineluctable refundación saldada a favor de la línea de Garzón tras una pugna interna con los 'desfederados'.

Hace medio año, en el Senado, el PP consiguió mantener por último sus tres representantes respecto a 2011, mientras el PSOE perdió el suyo en favor de Podemos. De repetirse esta noche esos resultados, aquel escaño en la Cámara Alta recaería ahora en una militante de Izquierda Unida en virtud del acuerdo alcanzado por ambos partidos.

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