16 de mayo de 2022, 10:26:28
Cultura y ocio

Festividad de San Antonio de la Florida


La primera verbena que Dios envía…

Por Antonio Castro

Hoy 13 de junio, festividad de San Antonio, los madrileños amantes de las tradiciones se desplazan al paseo de la Florida para participar en la fiesta y verbena del santo. La primera del calendario popular festivo con dos características exclusivas: la tirada de los alfileres y el pan de los pobres. No se llevan a cabo como en los orígenes, pero las ceremonias han variado poco. Las modistas madrileñas tuvieron la costumbre de tirar, el día del Santo, trece alfileres a la pila del agua bendita. Después metían la mano y los alfileres que se les quedaban pegados, serían los pretendientes que les aparecerían en el año.


San Antonio parece que era muy eficaz buscando pareja y, también, ayudando a encontrar objetos extraviados. Su faceta como celestino fue cantada en la zarzuela ‘Luisa Fernanda’ estrenada el año 1932 en el teatro Calderón. En su popular mazurca de sombrilla escuchamos a las chicas del coro:

“A san Antonio, como es un santo casamentero, pidiendo matrimonio le agobian tanto, que yo no quiero pedirle al santo más que un amor sincero…”

Y es que el segundo acto de la obra transcurre en las inmediaciones de la ermita madrileña. Pero ya en 1894 esta verbena fue el escenario de otra zarzuela –‘San Antonio de la Florida’- con música de Albéniz y letra de Eusebio Blasco. En la escena final los dos protagonistas, Irene y Enrique, también aluden a la protección que dispensa el santo a los enamorados:

“Amor de mis amores,
bien de mi vida,
¡Bendito San Antonio
de la Florida!
¡Bendito el santo,
que seca de mis ojos
el triste llanto!
El santo de los novios
les dio la vida,
¡Bendito San Antonio
de la Florida!
¡Bendito el santo,
que seca de sus ojos
el triste llanto!”

Se estrenó en el teatro Apolo de la calle Alcalá y no tuvo demasiado éxito y se ha repuesto en contadas ocasiones en el siglo XX.

Otra comedia musical más frívola –‘Las Leandras’, 1931- también alude en la habanera a esta fiesta cuando Aurelia le pide a Paco:

“Llévame a la verbena de San Antonio, que por ser la primera no hay que faltar…”

Celia Gámez estrenó esta canción.

El pan de los pobres tiene su origen en el milagro que obró el Santo cuando, en el convento, dio todo el pan amasado a los pedigüeños. El hornero le recriminó que hubiera agotado el pan. Pero San Antonio le rogó que revisara las canastas y se las encontró totalmente llenas de nuevo. A final del siglo XIX se fundó una revista con ese nombre, como órgano de los devotos del santo. Actualmente, durante el día de la fiesta, los fieles reciben un panecillo a través de una de las ventanas traseras de la ermita. Según la tradición, conservando este panecillo durante un año, se garantiza la estabilidad económica de los fieles.

La verbena de San Antonio en las inmediaciones de su ermita, fue tomando auge durante el siglo XIX. No olvidemos que la actual ermita, decorada por Goya, abrió sus puertas en la última década de ese siglo. En el Madrid decimonónico este paraje resultaba muy alejado del centro por lo que, suponemos, los vecinos aprovecharían para pasar todo el día ante las complicaciones para desplazarse. Para garantizar la conservación de los frescos goyescos se abrió el 9 de marzo de 1928 otra ermita gemela destinada al culto. La original se quedó como museo.

En la segunda mitad del siglo anterior ya los madrileños acudían al paraje, aunque al otro lado del río. Goya, en 1777 ya dibujó un cartón con el título ‘el baile a la orilla del Manzanares, que por las referencias del fondo podría ser en esta verbena. La misma localización se atribuye a su cartón ‘La merienda’, por la referencia al fondo de la iglesia de la Virgen del Puerto.

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