8 de diciembre de 2019, 9:24:36
Cultura y ocio


San Isidro: los victorinos, interesantes tuertos en el país de los descastados ciegos

Por Emilio Martínez / DC

Una corrida de Victorino Martín sólo de aprobado en cuanto a casta pero que, a diferencia del resto de las toristas de esta semana, con la excepción a medias de la de Ibán, fue seguida con interés por su variedad de comportamiento aunque poco apta para un triunfo redondo, al que sólo se acercó un Cid también de aprobado alto, mientras que un Abellán vulgar suspendió por poco y un medroso Uceda, por mucho, con un cero patatero.


Decíamos/escribíamos ayer eso de ¡Victorino, sálvanos!... del desastre, del petardo torista que por diversas causas pegaron los ‘adolfos’, los ‘cuadri’ y los saltillos. Y el veterano ganadero, homenajeado por la mañana, lo hizo, aunque por los pelos. Por aquello de que en el país de los ciegos, el tuerto es el rey, que en lenguaje táurico significa que siendo una corrida sólo normal en casta y fuerza, al menos dio algo de espectáculo y la parroquia no salió descontenta y decepcionada como a lo largo de esta semana torista, en la que sólo aprobó por la mínima también la de Baltasar Ibán.

O sea, nada que la cohetería tronase en loor de los ‘victorinos’, cuya presentación –al menos los tres últimos- fue justa, como lo fueron sus fuerzas y su juego frente a los caballos, donde sólo se emplearon primero, tercero y sexto, aunque no para calificarlos de bravos. Salvo el quinto, desaprovechado por Miguel Abellán, no mejoró mucho en la muleta, a pesar de lo cual hubo fases en que a excepción del barrabás que abrió festejo y correspondió en suerte –léase en desgracia- a Uceda Leal, ofrecieron opciones para estar mejor a la terna.

Porque lo de Uceda Leal fue penoso: es verdad que ese primero desarrolló mucho peligro, pero se supone que después de más de dos décadas de alternativa hay que tener mayores recursos; por ejemplo, machetearlo de pitón a pitón con seguridad y profesionalidad, en vez de dejarse dominar por la jindama y matarlo sin intentar nada. El cuarto iba y venía cansino y soso, en paralelo al coletudo, que tampoco hizo el esfuerzo, aunque aguantó unos minutos más.

La entrega de El Cid fue muy superior a la que, por desgracia nos tiene acostumbrados últimamente o a su naufragio del año pasado en su encerrona también con estos toros de la A. Se lució con el capote, por delantales y verónicas con el segundo, que sacó casta en la muleta, y el se Salteras fue capaz de recordar al de su mejor versión años ha. Algunas meritorias series en redondo calaron el el público, así como los pases de pecho, muy marcados a hombro contrario.

Su mano buena, la izquierda -la mejor de todas las figuras durante dos lustros, como tantas veces festoneó en este coso y con estos toros-, poco pudo utilizarla porque el bicho por ahí era reservón. Tenía ganada la oreja, pero como en tantas ocasiones falló con el estoque, despenando al bicho de un feísimo bajonazo. Ya no pudo repetir jugada con el último, noblote pero siempre con la cabeza alta, a pesar de lo cual salvó con dignidad la papeleta y su tarsde.

Lo que no alcanzó Abellán, con el mejor lote o el menos malo, porque se peleó con el segundo, listo pero no una alimaña y que pedía algo más de quietud. Y ante el encastado quinto, boyante en la muleta, anduvo con altibajos. Es verdad que lo templó en redondos largos y bellos en un par de series que calentaron al público, pero entre el abuso del pico y la falta de mando, que no es lo mismo que acompañar el viaje, el madrileño ya sólo brilló en algún pase suelto y aquello no llegó a cuajar.

Ficha

Toros de VICTORINO MARTÍN, desiguales de trapío, con 4º, 5º y 6º chicos; justos de fuerzas y mansotes; encastado el 5º, muy peligroso el 1º. UCEDA LEAL: bronca; silencio. MIGUEL ABELLÁN: silencio; silencio tras aviso. EL CID: ovación; silencio. Plaza de Las Ventas, 3 de junio, 29ª de feria. Lleno de 'no hay billetes'

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