16 de julio de 2019, 0:28:24
Cultura y ocio


Centenario del teatro Reina Victoria (II)

Por Antonio Castro

El teatro Reina Victoria entró, al terminar la Guerra Civil, en una nueva fase empresarial encabezada por Francisco Muñoz Lusarreta y por el matrimonio Granada-Gascó. El primero acabaría siendo uno de los empresarios más potentes de España. Los segundos, tras unas décadas de trabajo, acabaron perdidos en la noche de los tiempos.


Fernando Granada y Tina Gascó, ambos actores, habían contraído matrimonio en 1935. Cuatro años más tarde presentaron su compañía de comedias en el Reina Victoria. La mantendrían hasta 1960, no siempre en este teatro. Pero ambos fallecieron relativamente jóvenes: Fernando en 1965 a los 58 años y Tina en 1973 con 59 años.

Durante esa época se estrenaron en este teatro comedias como El puente de los suicidas, 1945, y La soltera rebelde, 1952, de Ruiz Iriarte; Cuando llegue la noche, 1943, de Joaquín Calvo Sotelo; El remedio de la memoria, 1952, de José López Rubio o Las cartas boca abajo, 1957, de Buero Vallejo.

En el escenario del teatro Reina Victoria se estrenaron, durante el siglo pasado, algunas de las últimas zarzuelas del repertorio actual. Concretamente tres que podemos calificar como importantes: La Dolorosa (1930); Don Manolito (1943) y La eterna canción (1945).

Alternando con las comedias convencionales, un buen número de artistas ‘folclóricos’ muy bien vistos por el régimen franquista, también eligieron este escenario para presentarse en la Capital. En 1942 lo hizo Juanita Reina y ese mismo año, gracias a Concha Piquer en su espectáculo ‘Ropa tendida’, firmó conjuntamente por primera vez un trío legendario: Quintero, León y Quiroga.

Un teatro tan convencional y burgués como éste no podía admitir veleidades revolucionarias, aunque estas fueran solamente artísticas. En 1969 Nuria Espert y su marido Armando Moreno montaron allí un espectáculo con dos obras: ‘Las criadas’, de Genet y ‘Los dos verdugos’, de Arrabal. El estreno se anunció para el 7 de febrero e, incluso, se publicó en ABC la habitual ante crítica. Pero la censura prohibió el texto de Arrabal a pocas horas de levantar el telón y el empresario del teatro puso a la compañía de patitas en la calle. Gracias a eso, todo hay que decirlo, se pudo recuperar el para el teatro el cine Fígaro, donde acabaron estrenándose ‘Las criadas’ con un extraordinario éxito que abrió las puertas a otra forma de hacer teatro en España.

Aún quedaban seis años para el comienzo de la Transición y el Reina Victoria era uno más de los muchos teatros privados de Madrid.

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