22 de enero de 2021, 10:52:39
Opinión


La gran final

Por Pedro Fernández Vicente


El sábado por la noche Milán se convertirá en Madrid, porque no es uno, sino dos los equipos madrileños los que saltarán al césped del viejo San Siro para disputar la Copa de Europa, la preciada Champions que dignifica al que la gana cada año y le convierte en rey del continente futbolístico.

El Real Madrid ya ha sido campeón en diez ocasiones, la última, ganada al propio Atlético de Madrid en aquella final marcada por el minuto 93, cuando la cabeza de Sergio Ramos provocó la prorroga más dolorosa para la parroquia atlética.

Pero aquello ya está olvidado. Ahora los del Manzanares aspiran a conquistarla por primera vez. Europa le debe una al Atlético y al Cholo. Ambos se la han merecido suficientemente, pero enfrente está el Madrid al que nunca se le puede dar por muerto, aunque es cierto que ha llegado a esta final con poco merecimiento, a juzgar por el fútbol que ha hecho y a los rivales que ha tenido que superar.

No ha sido así para Juanfran, Torres, Koke y compañía. El equipo colchonero ha sufrido lo suyo. En el camino han dejado fuera de combate al Barcelona y al Bayer Munich, entre otros, que es mucho decir en el momento actual.

Con más facilidad o con menos, el caso es que dos equipos madrileños se disputarán el liderazgo europeo del deporte rey. El fútbol espera una noche mágica para el que gane y un poco más triste para el que pierda. Cierto. Será triste, pero se trata de haber llegado a ser el subcampeón. Ya sabemos que nadie quiere ser el segundo porque es la continuación de una derrota.

La principal característica de esta final es que los atléticos están convencidos de ganar y los madridistas desconfían de su equipo, que tantos disgustos les ha dado a lo largo de la temporada. Muchos han escuchado pitos, incluido el Presidente, al que se le ha pedido la dimisión en varias ocasiones como símbolo de la culpa de la mala gestión deportiva. Ya nadie duda de quién es el culpable de fichajes inútiles y estériles. La intromisión de Florentino en la parcela deportiva hace que los fichajes se parezcan más a una necesidad comercial que a un deseo de victoria en el terreno de juego. De ahí que los madridistas no estén convencidos de tener lo que necesitan para jugar contra los rojiblancos. Por primera vez, los seguidores blancos viven con incertidumbre a la espera de que Milán designe al nuevo campeón que, sea quien sea, se traerá la copa para Madrid.

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