20 de noviembre de 2019, 16:42:25
Opinión


Fiesta de la Comunidad, día del politiqueo

Por Ángel del Río

El Día de la Comunidad de Madrid sirve para que los madrileños se larguen fuera, si como ha ocurrido este año, se trataba de disfrutar de un largo fin de semana, o la fiesta configura un puente. El sentimiento autonomista es inferior al sentimiento por escaparse, aprovechando el buen tiempo y que estamos a primeros de mes.


El Día de la Comunidad sirve para que una vez al año suene nuestro himno, ese que seguimos sin conocer, sin identificar, y sirve esa fiesta para que la Real Casa de Correos se llene de política y politiqueo, como ayer, sobre todo como ayer, donde ya se respiraba un clima denso de campaña electoral.

Era el día para que los profesionales de la política camparan a sus anchas, y contagiaran a otros, porque ayer, todos se contagiaron del ambiente, y la cantante Estrella Morente, contratada para cantar, nos obsequió de forma gratuita con un vis, con una arenga a los políticos sobre acuerdos y desacuerdos de nuestros padres de la Patria. Y entre los galardonados, también hubo un mitinero, Arturo Pérez Reverte, quién habló de los universitarios que tienen que buscarse la vida fuera, que tienen que “exiliarse” para poder sobrevivir.

Entre canapé y canapé, tapita de campaña y cóctel de posibilidades post electorales, había más interés por captar los desencuentros que los encuentros, por marcar con la mirada a Rajoy y a Rivera, en espera de un acercamiento que no se produjo; con la mirada puesta en la entrada al viejo caserón, para ver si aparecían Pablo Iglesias o Pedro Sánchez, que no aparecieron. Se echó de menos a muchos, pero casi nadie cayó en la cuenta de que no estaban dos habituales de los de siempre: Joaquín Leguina, que fue el primer presidente de la Comunidad, e Ignacio González, que fue el último. Se dice que Leguina faltó por que está cabreado por la desaparición del Consejo Consultivo de la Comunidad, del que formaba parte; González, por razones que se nos alcanzan a todos, y no iba a estar en una fiesta a la que no le habían invitado para recoger su Gran Cruz, que le corresponde por decreto. La fiesta del canapé, con cocido estructurado, terminó tarde. Se había dado el pistoletazo de salida virtual a la campaña que nos volverá a llevar a las urnas el próximo 26 de junio.

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