23 de agosto de 2019, 22:46:52
Cultura y ocio


El Reina Sofía ensalza el lado español del mestizo Wilfredo Lam

Por MDO/E.P.

El Museo Reina Sofía ha reunido en una retrospectiva del artista cubano Wilfredo Lam (1902-1982), que estará en la pinacoteca madrileña hasta el próximo 15 de agosto, cerca de doscientas cincuenta obras entre pinturas, dibujos, grabados y cerámicas, enriquecido además con documentos y fotografías.


Esta exposición llega a Madrid tras su paso por el Centro Pompidou de París y en ella se verán obras como 'Les Noces', ('La boda', 1947) procedente de la Neuenationalgalerie de Berlín, 'La Rumeur de la terre' ('El rumor de la tierra', 1950), que llega desde el Guggenheim de Nueva York o 'Les Abaloches dansent pour Dhambala, dieu de l'unité' ('Los abalochas bailan para Dhambala, dios de la unidad', 1970), prestado por una colección particular.

No obstante, a la muestra, patrocinada por Abertis, se han incorporado algunas obras poco conocidas de los años que Lam pasó en España y que no han sido vistas en la capital francesa, testimonio del aprendizaje y vida del artista en los quince años que vivió aquí (desde 1923 hasta 1938).

El Reina Sofía ya dedicó una exposición a la obra pictórica de Wifredo Lam en 1992. Según el museo, la retrospectiva actual "pretende resituar su obra dentro de una historia del arte internacional de la que Lam es un actor esencial".

En este sentido, señala que, aunque esta muestra traza la trayectoria pictórica del artista, también se extiende sobre su obra gráfica -en particular, sus series de grabados de los años sesenta y setenta-, sus colaboraciones con destacados escritores, pensadores y artistas de su tiempo, así como su particular exploración en el campo de la cerámica.

De España a Francia y a Cuba

De hecho, esta muestra hace hincapié en las progresivas etapas de un trabajo construido entre España, París-Marsella y Cuba. Dividida en cinco grandes bloques, la muestra propone una mirada renovada sobre una obra "concebida como un manifiesto poético y comprometido".

Probablemente debido a que su padre era chino y su madre mulata, Wifredo Lam tomó conciencia desde muy joven de la cuestión racial y de sus implicaciones sociales y políticas en Cuba, en Europa y, más tarde, en Estados Unidos.

En las cartas que envió desde España a su familia y a su amiga Balbina Barrera, más allá de las preocupaciones cotidianas de una vida a menudo muy precaria, expresa su inquietud ante los peligros crecientes, pero también un malestar recurrente y difuso que no tardará en identificar directamente con la condición colonial.

Sin embargo, sus lecturas y convicciones marxistas forjadas en la lucha española y el antifascismo europeo, concentran su atención en las relaciones de clase y de dominación, más que en los pensamientos raciales. Asociado a diversos ambientes nacionales, sociales y culturales, siempre mantuvo una postura distante

Lam fue un artista curtido por sus múltiples viajes y exilios que influenciaron la modernidad de su trabajo. Además, se codeó con todas las vanguardias del momento y conoció a numerosos autores relevantes a finales de los años 30 en París (Picasso, Michel Leiris, André Breton), y posteriormente, en la década de 1940, en las Antillas, Cuba y Haití (Aimé Césaire, Fernando Ortiz, Alejo Carpentier, Lydia Cabrera o Pierre Mabille).

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