26 de octubre de 2021, 18:02:29
Opinión


Un videojuego por niveles

Por Enrique Villalba


El magma del gravísimo error de los títeres del Carnaval todavía supura en la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Madrid. Evidentemente, es inaceptable que se emitan estos mensajes en un espectáculo para todos los públicos, especialmente orientado a niños de entre uno y seis años. Es inaceptable que nadie supiera nada en el Ayuntamiento (o sí, según ha demostrado la cuenta de Facebook de la organización indicando una hora antes de la función que ya no era para todos los públicos). Es inaceptable que se argumente que era una sátira porque en ellas no se escenifica la violación de mujeres, el ahorcamiento de jueces o el asesinato como parte de la catarsis social. Es inaceptable que el caso se escude en la relajación de costumbres del Carnaval porque no es el espíritu de las carnestolendas, por mucho que en ella se pueda hacer crítica social (vean, por ejemplo, la clase que tienen las chirigotas o el pregón del entierro de la sardina, y luego hablamos). Es inaceptable que se busque el atenuante de que se trata de mensajes emitidos en una obra de ficción porque los receptores son niños que, probablemente, algunos de ellos no distingan si Pocoyó o Spiderman son realidad o no. Es inaceptable y la alcaldesa Manuela Carmena lo sabe.

Pero, pasado el planteamiento, hay que ver si en el nudo de esta historia la exjueza puede cobrarse las responsabilidades correspondientes. Si tiene el poder y la ascendencia suficiente entre sus compañeros para cesar a la concejala Celia Mayer, como pide a gritos la oposición, o, por el contrario, no es capaz de cortar las cuerdas a las que pretenden atarle algunos en su grupo político. Desde luego, ya le ha tocado dar la cara y hacer piruetas dialécticas ante la prensa como una moderna polichinela. Pero de su mensaje puede traslucirse algo más. Algo que puede significar que Carmena va a quitarse de una vez el guante de seda y va a coger las riendas del Ayuntamiento sin descartar el uso de la cachiporra política. Que haya salido ante la prensa sin la concejala de Cultura y anunciando que se tomarán las responsabilidades que se tengan que tomar, permite inferir que, más allá del buenismo que manifiesta, no le faltan ganas de tomar decisiones, pero que necesita papeles para hacer un juicio justo de la realidad que le rodea. O eso, o es que está demasiado sola en su liderazgo. O las dos cosas.

Es el momento de que Carmena deje ver su autoridad. Si es verdad que está libre de injerencias, pues parece que los comisariados políticos pesan tanto en su Gobierno colegiado que tiene que salir a desmentir a su propia concejala. Y lo hace apenas unos minutos después de que esta emita un comunicado en descargo de los titiriteros que parece querer convertir a los indignados con esta obra teatral en ignorantes e indignos espectadores de este patético retablo de las maravillas. Y el problema es que no es la primera vez que Carmena tiene que ponerse firme en público. Ya ocurrió con Rita Maestre y esta tuvo que recular. A veces, hay que dar un golpe encima de la mesa. Y no por eso se es mala persona, ni violenta, ni menos dialogante. A veces, solo quieres que te dejen de tomar el pelo. Veremos el desenlace de esta historia. Mientras tanto, no se pierdan Semana Santa. Esto parece un videojuego por niveles.
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