20 de octubre de 2019, 21:36:20
Social

Entrevista


Ana Lillo: "Existe una alta probabilidad de que tu hijo sea un observador, un acosador o un acosado"

Por Carmen M. Gutiérrez

Los últimos casos conocidos de acoso escolar han despertado una gran preocupación en la sociedad. Ana Lillo, psicóloga especializada en acoso y vocal de la Fapa Giner de los Ríos, explica en esta entrevista la importancia de trabajar la convivencia y el diálogo en los centros educativos y las familias para atajar el problema.


¿Se están produciendo más casos de acoso escolar o se visibilizan más?

Suele pasar que a raíz de ciertas noticias la prensa, los padres y madres y los docentes pongan más la mirada sobre ello y hay que aprovechar esa mirada. No conozco el dato concreto de cuántos de esos casos son acoso escolar, sexual o algún tipo de acoso provocado por homofobia, machismo… hay muchos tipos de acoso. En general, son noticias bastante preocupantes y hay que hacerles caso, lo malo es lo fugaz que es todo. Salen planes, hay recursos, pero el problema es la duración. Cuando pasa tiempo todo se difumina otra vez y se olvida. Por ejemplo, el programa KiVa en Finlandia son muchos años de trabajo, en Barcelona tiene otros programas, como los tutores entre iguales de prevención del acoso y también lleva tiempo.

¿Son planes para intervenir en casos o para que no se produzcan? ¿Se está trabajando lo suficiente para prevenir estos casos y que haya buena convivencia?

No se le está haciendo suficiente caso. En Primaria ya hay que hacer muchos esfuerzos por resolver conflictos, por identificar qué es acoso y qué son burlas o juegos pesados. A veces ni los padres lo tenemos muy claro, de ahí que las guías para los padres y madres sean fundamentales. En los colegios hay un plan de convivencia pero es insuficiente y el estilo para resolver los conflictos muchas veces es desde el autoritarismo o desde la negación en el sentido de quitarle importancia porque son cosas de chicos. Yo creo que hay que empezar desde Primaria con una buena formación y unos buenos planes de convivencia. Es importante elegir un colegio con una buena convivencia, comprobar que los planes de convivencia no se quedan en el cajón, ver cómo se resuelven los conflictos, cómo se relaciona la dirección con las familias y el alumnado. Esto es básico. Te estoy diciendo algo que estoy segura que muchos padres no tienen en cuenta a la hora de buscar centro.

¿Cómo se distingue el acoso de esas bromas presadas?

El acoso escolar es cuando el episodio es reiterativo, hay una intencionalidad clara de herir y hay una asimetría entre los protagonistas. Y con estos matices, discutir, pelear, bromas o juegos pesados pueden pasar y suceden, pero lo que tenemos que ver es cuánto sucede, con qué intensidad y si se lo toman bien.

¿Del plan de Finlandia qué medidas deberíamos copiar?

Han reducido un 79 por ciento el ciberbullying y también otras formas de acoso escolar. ¿Qué destacaría? Forman mucho en empatía, en ponerse en lugar de esa víctima. Destacaría también esas sesiones que reciben en las tres etapas educativas, esos diez trabajos que tienen que hacer, el buzón virtual, los chalecos de mediadores en los recreos, pero también las tutorías entre iguales que se está dando en Cataluña. La guía de padres del programa KiVa es muy buena, es muy fácil de leer y queda todo muy claro.

¿Qué medidas se podrían implantar para mejorar la convivencia?

Hay una del Gobierno que especialmente me gusta y es de la que menos se han hecho eco los medios. Son las actuaciones educativas de éxito. Por ejemplo, en el colegio Mario Benedetti se trabaja con grupos interactivos, tertulias dialógicas. Hay unas herramientas que si las pones en marcha hace que los niños y niñas roten, hablen, tengan que respetarse. El diálogo es fundamental y hay que atajar estos problemas menos desde la ley de autoridad, porque está habiendo una forma de actuación que no es la más adecuada.

El tema de los iguales. A los chavales hay que motivarles a que participen en mediación, en tutorizar a los más pequeños. Por ejemplo, el paso de 6º de Primaria a 1º de la ESO es un salto que no se debería haber hecho, porque evolutivamente el instituto les queda un poco de gigante. Deberíamos tener equipos de tercero o cuarto que monitoricen ese cambio. Lo mejor es que esos niños lleguen teniendo claro qué es el respeto o a quién tengo que avisar si surge un problema. Existe una alta probabilidad de que tu hijo o hija sea un observador, un acosador o un acosado. Y los padres pocas veces hablamos con nuestros hijos. Hay cosas como cambios de conducta de repente, los lunes… Cuidado cuando sistemáticamente del domingo al lunes aparece mucha sintomatología física, dolores, evitaciones, quejas psicológicas o le ves más apagado. Somos seres sociales. Lo que hay que enseñar a nuestros hijos es qué es la amistad y qué no. A los padres les recomiendo apoyarse en las ampas de los colegios y en los consejos escolares porque es la manera en la que vas a vivir la información más clara.

¿Las últimas medidas anunciadas por la Comunidad son acertadas?

Si las ponen en marcha y duran en el tiempo y se creen verdaderamente que hay que poner ese esfuerzo ahí, yo creo que va a ser un plan que nos va a venir muy bien a todos.

¿Qué opina del plan del Gobierno central? La medida de la que más se ha hablado ha sido el número de teléfono para el acoso escolar.

Insisto: prevención, prevención, prevención. Y diálogo, diálogo, diálogo. Lo que yo no quiero es que mi hijo levante el teléfono, porque cuando levante el teléfono es porque ya estoy en un lío. Hay que trabajar para que ningún niño tenga que marcar un teléfono.

¿Hay buena convivencia en los centros y se trata solo de problemas puntuales?

Hay convivencia, pero estamos muy preocupados porque se están dando casos. Pero ¿todo es acoso? Hay que medir las cosas. Por ejemplo, el otro día mi hijo me dice “las chicas del colegio me persiguen y me quieren bajar los pantalones”. Yo atiendo a eso, no lo paso y me lo cuenta. ¿Cómo me lo cuenta? ¿Se está divirtiendo? Y veo que sí. Le pregunto “¿Qué haces? ¿Cómo lo afrontas? ¿Es todos los días?" Y le digo: "Recuérdales que si no quieres que te hagan eso te tienen que respetar". Muchas veces es oír cosas y darles un sentido y para los niños es una herramienta para poder resolverla. Todo empieza en un momento, en un instante. Yo echo mucho de menos que se intervenga antes para cosas pequeñitas de orden conductual. Cuando un psicólogo recoge la información ve que se podría haber hecho antes.

Dices que hay algunos tipos de acoso frecuentes, como por homofobia, machismo...

Las discapacidades, las razas. Me encantaría decirles a los padres que un colegio donde haya multiculturalidad es un regalo. No solamente en procedencias, sino hay casos de niños de siete años que nacen de un género y se sienten de otro. Estos casos son una oportunidad genial para que los niños aprendan. Es riquísimo.

¿A veces habría que trabajar también con los padres?

Clarísimamente. Hay mucho desconocimiento en ese sentido. Somos más xenófobos de lo que nos creemos. Cuando oyes algunos relatos.... La triada familia, profesores y alumnos, la comunidad, es fundamental.

¿El centro qué papel tiene que tener? ¿Qué herramientas tienen para percibir estos problemas?

Tenemos una mala ley, la LOMCE, por muchos sentidos, porque excluye, exige, porque ahora mismo los profesores están tan ocupados de gestionar conocimientos que se les olvida que detrás de esos alumnos a los que les piden cultura del esfuerzo, hay niños de siete años. La ley es mala, pero luego hay mucha diferencia entre centros: hay algunos que se preocupan más por los sentimientos de nuestros niños y otros nada; siguen metidos en la disciplina y que en el colegio se viene a aprender estas raíces cuadradas y lo demás que te lo solucione tu familia. Al final estamos hablando de profesorado y direcciones con corazón.

¿Hay demasiada permisibilidad en los centros ante los primeros indicios de que hay acoso escolar?

Hay protocolos, pero a veces una madre se sienta y le dice al director que a su hijo le dicen en el recreo que le van a cortar el pescuezo (y estoy hablando de un caso real) y la respuesta es “bueno, bueno…”. Lo que hace falta son equipos que roten por los colegios, hagan formaciones con los profesores y las direcciones para explicarles que hay que hacer caso a estos asuntos. Pero insisto, no hay que etiquetar todo de acoso. La forma de actuar debería ser vamos a sentarnos con ellos, una asamblea, le explicamos al profesor. El miedo a denunciar dentro de un colegio es bestial. Cuando vas a hablar con el centro y sientes que las cosas no se están resolviendo, tienes que acudir a inspección a poner una queja formal y si no te contestan vas a Guardia Civil.

¿Qué sucede cuando hay un caso de acoso escolar y se comunica?
Interviene el equipo directivo, llama a los chavales y a veces no pasa más, porque a veces no hay recursos. Hay que llamar a las familias, levantar actas, mandar la inspección y analizar el tema y ver si judicialmente va a hacia un lado o hacia otro; pero muchas veces ese niño se queda y el que se va es el niño acosado, porque los padres ven que no se arregla y que el niño no quiere ir al colegio.

¿Entre los compañeros hay permisibilidad con el acoso escolar?

Hay muy buenos amigos y amigas, pero a veces cuando ven este tipo de cosas, como no están entrenados ni se les ha hablado ni nada, tienen miedo. El miedo es uno de las cosas que pasa cuando uno observa y no interviene. Piensan "y si lo digo y me pasa a mí".

Se habla de los niños acosados, pero hay niños acosadores. ¿Cómo educarles para que no lleguen a esos extremos?

Cuidado con las etiquetas. Todo es reversible con una buena intervención. De hecho, una de las cosas que trabajaría es en identificar esos líderes que detrás suelen tener un grupo y trabajar con ellos. No hay que poner solo el acento en el niño que está sufriendo, que evidentemente merece todo el apoyo, sino también en el que cuando ve las cosas no hace nada y, por su puesto, en el que las ha generado. Hay que hacer una apertura de reconocimiento y de apoyo y de gestión de la comunidad para que ese niño se pueda recuperar perfectamente, pero no desde las sanciones o no solo.

¿Con las nuevas tecnologías cómo ha cambiado el acoso?

Ahora hay una bomba expansiva. Cuelgas la foto o el mensaje e inmediatamente es informada toda una población escolar de que alguien ha posado desnudo o han ido a por él o graban una pelea. Yo creo que los niños no tienen que llevar móvil al colegio, y ahí está la norma en los colegios públicos. Los padres tenemos que ir a las charlas de sexting, ciberbullying, y explicar a nuestros hijos qué significa Internet. Las nuevas tecnologías son geniales o no, según como se usen.

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