15 de diciembre de 2019, 1:27:31
Opinión


La historia también es nuestra

Por Francisco Naranjo


Durante estos dos últimos años programados por la Secretaria Confederal de Formación de CCOO y con la colaboración de la Fundación Abogados de Atocha, se han realizado una treintena de cursos sindicales sobre "El Proceso 1001 y los Abogados de Atocha". De Asturias a Extremadura, de Galicia al País Valencia, de Cataluña a Andalucía, pasando por Cantabria, Aragón y Madrid, es decir una parte importante de la geografía de nuestro país, impartiendo historia del movimiento obrero a unos 600 delegados y delegadas sindicales con una media de edad de 35 años que han participado activamente en estos cursos.

El equipo de profesores ha estado encabezado por parte de los encausados en el llamado Proceso 1001, proceso de la dictadura franquista contra la dirección de CCOO: Eduardo Saborido, Paco Acosta, Nicolás Sartorius, Pedro Santisteban y Miguel Ángel Zamora. Para hablar de los Abogados de Atocha, otro de los hechos históricos ocurridos en nuestro país, de gran trascendencia política y social, hemos contado con personas que vivieron directamente aquellos momentos, como Alejandro Ruiz-Huerta, superviviente del atentado de Atocha 55 y presidente de la Fundación Abogados de Atocha y otros abogados que estuvieron muy cerca de ellos, tales como Manuela Carmena, Cristina Almeida, Héctor Maravall, José María Mohedano y Antonio Montesinos.

Un plantel de profesores a los que hay que sumar Raúl Cordero, vicepresidente de la Fundación Abogados de Atocha, persona que ha participado en la mayoría de los cursos, Juan Moreno, que en su día fue secretario general de Madrid y responsable de
internacional por CCOO, el Presidente de la Fundación de Estudios Sindicales de Andalucía Francisco Alfonsín, así como Javier López responsable de Formación Confederal.

Por este año 2015 hemos finalizado la programación con el curso realizado el pasado día 16 de diciembre en Huelva. Yo, al margen de haber tenido la satisfacción de haber coordinado estos cursos, he participado activamente en media docena de ellos, coincidiendo con la mayoría de los ponentes aquí mencionados y tengo que señalar una serie de impresiones que me han causado algunos de ellos, asi como los asistentes.

En primer lugar destacar la emotividad a la hora de relatar el atentado de Atocha 55 de Alejandro Ruiz-Huerta. Hay que tener en cuenta que Alejandro fue “sobreviviente”, como a el le gusta decir, de aquel criminal atentado de nuestra transición democrática en 1977, por parte de asesinos de extrema derecha, que acabo con la vida de cuatro abogados y un sindicalista, quedando heridos de gravedad otros cuatro abogados.

Y aunque es de sobra conocido, me sigue impresionando la facilidad de palabra en las intervenciones de Cristina Almeida y Nicolás Sartorius. También tengo que destacar la seriedad y convicción en los planteamientos de Pedro Santisteban, la rigurosidad de Paco Acosta, la capacidad para contar anécdotas dramáticas, pero con mucho humor de Eduardo Saborido y por ultimo la gran memoria histórica de Antonio Montesinos, abogado que a sus 89 años, más que mayor, a mi entender es una persona con la juventud acumulada.

De forma especial tengo que destacar aquí las expresiones de emoción contenida en sus semblantes y en sus caras y el interés por aprender y conocer de los jóvenes sindicalistas asistentes a los cursos y su participación activa en los debates. Como decía antes la edad media de los participantes ha sido de 35 años, repartidos al 50 por ciento entre hombres y mujeres y en muchos casos somos nosotros los que hemos aprendido de ellos.

Los objetivos de los cursos eran dar a conocer la historia de CCOO, los valores del sindicalismo de clase, como pudo desarrollarse el sindicato en unas condiciones tan difíciles como era la dictadura franquista, los despachos de abogados laboralistas, lo que supuso para la democracia en España el atentado de Atocha 55, etc, etc, son preguntas que son imprescindibles contestar. De ahí la importancia de dar a conocer el ADN y las señas de identidad de nuestro sindicato, pues somos una organización sindical plural, con claro sesgo de izquierda, pero con criterios propios y es ahí la necesidad de saber de donde sale nuestro referente y nuestros postulados de sindicato sociopolítico, de clase, reivindicativo, internacionalista y solidario.

Por ello nos centramos en dos hechos históricos: El Proceso 1001 y los Abogados de Atocha, ocurridos en 1972 y 1977. Cinco años de diferencia y un nexo en común la lucha por la libertad, la democracia y la justicia social. Y que mejores profesores que las propias personas que protagonizaron esos dos hechos, algunos de ellos fundadores de las comisiones obreras en plena dictadura franquista.

En fin tendría mucho que contar sobre estos cursos pero para un artículo de opinión creo que es suficiente. Sólo me gustaría finalizar diciendo que tanto para los encausados y condenados a 162 años prisión del Proceso 1001, como a esos mártires de la libertad que fueron los Abogados de Atocha, dedicarle la frase del escritor francés Paul Eluard: "Sí el eco de su voz se debilita, pereceremos". Porque es en el eco de la voz del Proceso del 1001, o en el de los Abogados de Atocha, donde el movimiento obrero y el sindicalismo de clase debemos reflejarnos y afrontar nuestro camino de futuro.


Francisco Naranjo Llanos
Director de la Fundación Abogados de Atocha
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