6 de diciembre de 2019, 15:04:06
Opinión


Bienestar material y emocional

Por Ángel del Río


La pasada semana, mientras el gobierno municipal estaba anunciando la creación de una Oficina de Cuidados, o Madrid cuida de los cuidados, miles de conductores se encontraban desamparados, al borde de un ataque de nervios, en el atasco global de la ciudad, pidiendo amparo, o cuidados, para su dolencia de atasco crónico. El destino es caprichoso, y mientras Manuela Carmena y su equipo estaban hablando de velar por el “bienestar material y emocional de los ciudadanos”, miles de éstos estaban sufriendo, emocionalmente rotos, en un tapón circulatorio que inoculaba desesperación en grandes dosis.

Está bien que se les ocurra la creación de oficinas tan sugerentes como la de cuidados al ciudadano, que hablen de bienestar material y emocional del ser humano de Madrid, pero todas esas buenas intenciones no se corresponden, al menos de momento, con el verdadero estado de ánimo de una buena parte de la ciudadanía que se pone cada mañana al volante de su coche.

Hoy se han vuelto a repetir los insufribles atascos de los lunes, bueno, y de los martes, miércoles, jueves y viernes, y personalmente me he acordado de esa oficina de bienestar material y emocional de los ciudadanos que pretenden poner en marcha.

Parece que en breve se va a ampliar el número de zonas reservadas únicamente al tráfico de residentes, y que su intención última es la de cerrar todo el centro de Madrid al vehículo privado. Mientras se lo piensa, le pido a la alcaldesa, que solicite un estudio sobre la incidencia que esta medida tendría en el transporte público, porque tengo serias dudas de que esté preparado para absorber la demanda que produciría tener que dejar el vehículo propio en casa. Calcule las consecuencias, señora alcaldesa, no se vaya a producir un caos imprevisible, fruto de una ocurrencia nefasta.
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