21 de octubre de 2019, 17:26:40
Cultura y ocio


Cascorro: la vuelta del comercio tradicional

Por Antonio Castro

En el número 12 de la calle Embajadores hubo, durante décadas, una carbonería. Luego se transformó en una de las cientos de tiendas de mayoristas chinos. Pero, desde hace unas semanas, su vieja fachada de madera anuncia: ‘Granel Madrid’. Ha vuelto al comercio minorista, a vender legumbres al peso.


Es un ejemplo de la vuelta del pequeño tendero al entorno de Cascorro. En lo que va del año 2015 han surgido pequeños negocios en los locales donde hubo siempre comercios de proximidad. El año 1999 comenzó la ‘invasión’ china de este barrio. Los mayoristas orientales de ropa se hicieron casi con el cien por cien de los locales comerciales, almacenes y sótanos. Y fue un infierno para los vecinos, con atascos permanentes del tráfico, conciertos inmisericordes de claxon, toneladas de cartón en las calles, dificultades para que entraran los servicios de emergencias… Todo ante la pasividad del Ayuntamiento, que miró hacia otro lado mientras el comercio tradicional desaparecía y Embajadores se transformaba en un enorme polígono industrial. Algo comenzó a cambiar en enero de 2007 cuando se restringió el tráfico de vehículos en toda la zona. Entrar a comprar o descargar ya comportaba riesgo de multas. Además, muchos clientes se decantaron por acudir a polígonos comerciales de localidades próximas. Hoy los establecimientos mayoristas en esta zona han quedado en franca minoría y siguen cerrando. Abundan los locales con el cartel de ‘Se alquila’.

Comercio especializado

La ferretería de Victorino Martín, en el 16 de Embajadores, es prácticamente la única superviviente de la operación china. Se abrió en 1943, aunque los actuales propietarios la adquirieron en los ochenta. Al comenzar la compra masiva de negocios, recibieron continuas ofertas para que vendieran. No hablan de dinero, pero en la calle soplan una cantidad que podría haber llegado a los 80 millones de pesetas. La ¿leyenda popular? afirma que los compradores orientales entraban con maletines llenos de billetes y formalizaban la operación en cuestión de minutos. Lo cierto es que la huevería o los ultramarinos cerraban un sábado y una semana más tarde abrían como comercio mayorista. Un informe de 2005, relativo a inspecciones municipales, cifraba en 619 el número de estos comercios en Lavapiés-Tirso de Molina.

La reversión de los negocios comenzó tímidamente el año pasado con la apertura de algunos restaurantes en Cascorro. También con la aparición de numerosas fruterías y pastelerías. Solo en Cascorro hay seis pastelerías-panaderías. Un fenómeno difícil de entender económicamente. La población apenas aumenta, por lo que la viabilidad de estos negocios parece dudosa. Lo mismo podríamos decir de las decenas de fruterías en todo el barrio y de las nuevas lavanderías, otro negocio en alza.

Cascorro está inmerso en el proceso que ha dado en llamarse ‘gentrificación’, palabra que no existe en nuestra lengua pero que significa, según Wikipedia : ‘transformación urbana en el que la población original de un sector o barrio deteriorado y con pauperismo es progresivamente desplazada por otra de un mayor nivel adquisitivo a la vez que se renueva”.

Hoy abren sus puertas negocios como una tienda de perfumes personalizados u otra que diseña las camisetas individualmente. También ha abierto sus puertas ‘Bearbero’, una especializada –que no exclusiva- peluquería para ‘osos’ y barbudos. Su empresario, Mario, la alquiló al propietario chino.

--Antes estaba en Malasaña, en un local más pequeño. Hace dos años me vine a vivir a Embajadores y he visto la oportunidad de tener un local mucho más grande y con alquiler más asequible. Así que me he venido con la clientela.

Y es que la especialización es la clave para los nuevos comercios. No pueden competir con las grandes superficies, así que lo hacen con servicios muy exclusivos.Javier y Juan son los dos socios de ‘Granel Madrid’. Y los únicos trabajadores. Venden legumbres de la tierra y traen las especias desde algo más lejos. Ellos lo hacen todo.

--La especialización de las mercancías en venta y la contención de los gastos son fundamentales para sacar adelante un negocio de este tipo. Nosotros abrimos en febrero y, hasta la fecha, está funcionando
.

También la hostelería está retornando a Cascorro. Se ha recuperado la antigua cervecería en el chaflán con la calle Embajadores. Casi enfrente se ha instalado un gran restaurante de comida india. Hasta ‘La Bobia’, aquella vieja taberna en la que Almodóvar comenzó ‘Laberinto de pasiones’ ha recuperado el nombre histórico, perdido en 1991 tras casi setenta años de historia. Aunque ahora está especializada en cocina asturiana. Los veladores de las terrazas invaden buena parte de la superficie peatonal de la plaza de Cascorro, como en toda la ciudad. Próximamente el café del viejo teatro Pavón, cerrado desde hace meses, reabrirá las puertas con nueva orientación.

El problema de la limpieza

Que las calles de este barrio estén sucias, muy sucias, no es problema exclusivo de la zona. Pero, mientras los nuevos negocios contribuyen a mejorar el escenario urbano en otros barrios, en este todavía no se produce. Las fruterías han sustituido a los mayoristas como principal fuente de suciedad. Durante todo el día dejan sus residuos en las aceras, formando grandes montones de basura. La escasa frecuencia en la retirada de los iglús de reciclaje, crea otros puntos extremadamente sucios. Tampoco se observa civismo en la recogida de cacas de perros. Seguramente será la zona con más mierdas por metro cuadrado. Y están los vecinos que, en vez de llamar al 010 para que les recojan gratuitamente los trastos, prefieren dejarlos en las esquinas. O quienes bajan las bolsas de basura a las nueve de la mañana y las dejan al pie de los portales o de los árboles. Este problema tiene muy difícil solución sin la decidida colaboración de comerciantes y vecinos.

Madridiario.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.madridiario.es