18 de octubre de 2019, 6:18:14
Opinión


Cambio de ciclo

Por Sara Medialdea


Hay jóvenes en Madrid con 24 años que nunca han conocido un alcalde de su ciudad que no fuera del PP. Y chavales de 20 que sólo han tenido presidentes regionales populares. En Valencia pasaba algo parecido. Hasta ahora. La siempre expresiva y transparente Rita Barberá lo resumía la noche electoral al abrazar a uno de sus colaboradores: una cámara indiscreta captó su desolada expresión: "¡Qué hostia, qué hostia!". Se puede decir más alto, pero no más claro.

Esperanza Aguirre ha sido todo en la política española: concejal, ministra de Cultura, presidenta del Senado, presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, rival de Rajoy y casi su competencia directa para dirigir el partido, referente para muchas personas del PP... siempre ha presumido de contar con el cariño y el apoyo popular, y de sumar un "plus" a la "marca PP" a la hora de encabezar unas listas electorales. Lo mismo que pensaban en su partido, incluso sus peores enemigos; por eso la colocaron en la cabeza de la lista por Madrid a pesar de las desavenencias manifiestas con ella y sus políticas: porque estaban convencidos de que solo con ella iban a ganar. Pero se equivocaron todos.

O, lo que es aún peor, Aguirre ganó. Pero no pudo alcanzar la meta. Tan amarga ha resultado su victoria como insuficiente: por un concejal solo, por unas decenas de miles de votos, se ha quedado a las puertas de ocupr la Alcaldía madrileña. Ahora empieza la hora de los análisis, las reflexiones y los estudios; se darán muchas explicaciones sobre los motivos de esta pérdida por los pelos, empezando por las razones por las que la novata en elecciones Cifuentes superó en votos en la capital a la veterana Aguirre. Y siguiendo por la causa de que la jueza Carmena, en su primera incursión en la política activa, haya conquistado de esa manera a los ciudadanos, y de cómo ha influido en ello la propia Aguirre con el endurecimiento de su campaña al final.

Dicen los que entienden que en política no hay sorpresas, sólo sorprendidos. La incombustible Aguirre ha podido con todo siempre; incluso de las situaciones más peliagudas y difíciles ha sabido salir relativamente indemne. Habrá que esperar y ver si también esta vez su genio político encuentra la salida mejor.

Sara Medialdea

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