22 de octubre de 2019, 21:08:18
Política

Candidato de Ciudadanos a la Presidencia de la Comunidad de Madrid


Aguado (C's): "Proponemos dos rangos de sanidad universal, pública y gratuita"

Por Enrique Villalba

Ignacio Aguado (Madrid, 1983) es el candidato de Ciudadanos a la presidencia de la Comunidad de Madrid. Atendió a Madridiario en la oficina del partido naranja, desde donde encabeza un proyecto que, según las encuestas, puede ser clave en los comicios del 24 de mayo.


La palabra clave para los candidatos de Ciudadanos es transparencia.

No inventamos nada nuevo. Lo que queremos es que las propuestas de transparencia que pide la sociedad y aplican varios países, se lleven a cabo. En el último informe de Transparencia Internacional, sacamos un diez. La transparencia es el primer paso para la regeneración democrática. Es clave en todo. En los contratos públicos, las memorias explicativas, las agendas de los políticos, los gastos de dietas... Que los diputados estén fiscalizados en su labor pública.

El concepto de transparencia va en función de cada uno ¿Hasta qué punto interesa la transparencia a los votantes?

Yo no sé si habrá muchos ciudadanos que vean esos datos. Lo importante es que los ciudadanos tengan la tranquilidad de poder consultarlos cuando quieran. En el Reino Unido, unos vecinos de un distrito pidieron a su diputado explicaciones de un gasto de 240 libras en sellos porque les parecía desproporcionado. Poner todo a disposición de los ciudadanos. No debería haber más secretos con los ciudadanos que los de seguridad nacional. Pero ¿qué secretos tiene la Comunidad de Madrid que haya que ocultar a los ciudadanos? Tu vida en cuanto cargo público debe ser transparente. Lo demás, es un caldo de cultivo para cosas raras.

Proponen un cuerpo de interventores independiente y ¿una auditoría?

Es nuestra primera medida. Queremos una auditoría realizada por un agente externo que sea una foto fija de los números, los procesos y la organización del Gobierno regional. En cualquier empresa, un nuevo director pide siempre primero las cuentas para ver cómo se puede gestionar mejor. Sobre todo, es necesario cuando un mismo color político ha gobernado tanto tiempo. Queremos levantar alfombras y también ver en qué podemos ser más eficientes, dónde haría falta reforzar, dónde haría falta mover personal, elaborar una relación de puestos de trabajo para concretar las funciones de cada trabajador.

¿No se dificulta esa labor con el trasvase de competencias entre administraciones?

El objetivo de la Comunidad es, además de atender a la población, coordinar mejor su funcionamiento. Por ejemplo, nos hemos reunido con CCOO y nos dice que la coordinación en seguridad es nula. La normativa está obsoleta en materias de derechos y responsabilidades. Tenemos a las Bescam, que van a generar una descoordinación absoluta porque solo tienen funciones de seguridad.

¿Renovarán los contratos de Bescam en los municipios o ya han cumplido su función?

Va a ser un tema candente para esta legislatura porque los contratos vencen en 2018. Habrá que ver si se renueva o no, porque significa dejar indefensos a más de 2.000 efectivos que son funcionarios de carrera. Se colocaron en ayuntamientos que no tenían capacidad de asumir el coste que suponen, ya que cuentan con deudas muy potentes. Hay que estudiar cómo se les integra porque ningún municipio quiere prescindir de ellos. Es un gran reto para la Asamblea.

¿Qué competencias debe tener la Comunidad y cuáles los ayuntamientos?

Tienen que estar bien definidos los tres niveles de la administración porque si no, eso genera muchas duplicidades, como en el caso del turismo. Cuando un visitante llega al aeropuerto alucina al ver dos carteles de turismo distintos sobre Madrid, uno de la Comunidad y uno del Ayuntamiento. Esa descoordinación hay que limitar. Es una competencia de Ley de Régimen Local, que debe definir las competencias de cada ayuntamiento, que debe ser hasta constitucional. A día de hoy, no están bien delimitadas las competencias de las comunidades autónomas. Hay una zona de grises que crea un trasiego de sentencias y un montón de duplicidades.

¿Son partidarios de que el Estado coordine la competencia de Educación?

Buscamos una máxima coordinación de los ejes fundamentales de la acción de Gobierno. No entendemos que cada uno haga la guerra por su cuenta. Tiene que existir una coordinación y una capacidad para obligar a esa coordinación. No pensamos que el hecho de la recentralización sea la panacea. Hay intentar gestionarlo de la mejor manera posible. Y si algo no funciona, hay que recentralizar. Pero la clave está en coordinar bien. El sentido es gestionar bien porque hay un proyecto común que es España. El sentido de las comunidades autónomas es acercarse al ciudadano y facilitarle la vida, y no levantar barreras. En la medida en la que consigamos menores costes y mejor atención, apostaremos por ello.

Ha habido una fuerte marea verde por los planes de educación. Se hará más hincapié en Religión y menos en Artes y Filosofía ¿Qué currículum proponen?

Fomentar un pacto a nivel nacional es la clave porque es un asunto de Estado, por encima de los partidos. Si no construyes tu sociedad en un pilar fuerte de educación, estás perdido. No se pueden leyes educativas con tintes puramente políticos y electoralistas cada cuatro años, sino saber qué educación queremos para nuestros hijos durante los próximos 20 ó 30 años. La reforma debe venir, principalmente, del Estado. A nivel regional, proponemos que el modelo educativo no se base en la memoria sino en el conocimiento y las competencias. No sé hasta qué punto es interesante enseñar a tu alumno a que memorice los ríos de España. Es interesante y está bien saberlo, pero lo tienes a un click. Aprender a hablar en público, a razonar matemáticamente, a ser crítico, a leer bien y comprender lo leído... Educar en competencias creo que es el futuro. Y luego hay aprendizajes que van a exigir a todo el mundo: informática, oratoria... Hacer exámenes orales porque es la forma en la que te vas a comunicar, vas a buscar un empleo o vas a vender un producto. Todas esas cosas se están dejando de lado para potenciar materias o conceptos que ya están ahí, se pueden buscar porque tienes acceso a ellos y que te privan de poder obtener conocimientos prácticos...

O sea, que usted eliminaría asignaturas como Historia, Geografía o Literatura, por ejemplo.

No es tanto eliminar sino a darles una vuelta. Preguntarnos cómo aprenden los niños los animales o los ríos de España ¿Hay que saberlos de la A a la Z? A lo mejor, hay que educarles más en habilidades que en la memoria.

¿Colegios bilingües o con refuerzo en segundos idiomas?

Apostamos por un modelo plurilingüista: Inglés, Francés, Alemán, Chino. Si tienes un idioma, te proyectas a nivel internacional. Es necesaria una inmersión absoluta en el bilingüismo. El refuerzo puede ser una fase intermedia. Hay que evolucionar lo antes posible.

¿Se puede hacer ese plan en un modelo en que no se renuevan plazas de maestros y el modelo está concentrado y permite que pocos profesores se encarguen de muchas materias?

La formación y la evaluación del profesorado es clave. No se les evalúa de forma correcta. No se generan resultados creíbles asociados a la motivación y la retribución. En la formación, se da opción a que uno se forme en un elenco muy amplio de materias, en vez de centrarnos en lo que la región necesita. Si necesitamos profesores bilingües, tendrá que orientarse a eso, no a lo que considere cada profesor. Porque, aunque a día de hoy el bilingüismo crece en la región, hay fuertes y lógicas resistencias entre los profesionales porque tienen que cambiar su forma de dar clase. Hay que incentivarles en que profundicen en lo necesario. Hay que evaluarlos y formarlos para que cumplan con los objetivos que buscamos.

Las universidades se quejan de una infrafinanciación crónica y no consiguen colocarse entre las mejores del mundo ¿Qué modelo plantean?

Todos debemos saber que estamos fallando a nivel universitario. Formamos personas que van al paro o devuelven a la sociedad su aprendizaje en otros países, aunque la inversión se ha hecho desde aquí, porque no les damos oportunidades. Fallan varios aspectos. El fundamental es el del currículo académico ¿Qué se enseña? ¿Enseñamos lo que se demanda? ¿Con vistas a que esas personas salgan al mercado laboral? ¿Cómo se enfoca la universidad? ¿A la instrucción en lo que uno quiera o debemos empezar a orientarla a las oportunidades profesionales que haya? Quizás hay que decírselo así a los jóvenes. No se orienta la universidad a los perfiles profesionales. Me decían que la universidad no tiene que ser una agencia de colocación. Que se lo pregunten a los miles de jóvenes que están en el paro después de estudiar una carrera. Hay que ver hasta qué punto podemos orientar la universidad al mercado laboral, y que esta sea un mecanismo para dar salidas a sus estudiantes.

Es decir, ¿un mecanismo de empleo más que un mecanismo de conocimiento?

Hay que buscar la mezcla porque se ha perdido. Se está formando a gente que luego no tiene salidas profesionales. Entonces, ¿para qué estudias la carrera? ¿Para formarte? La universidad tiene que dar ese plus. Hay universidades que presentan ratios de colocación y hacen que la gente quiera estudiar en ellas. Hay que potenciar el diálogo con la universidad y orientarla a este concepto. Así, revisarías los estudios y las asignaturas de cada carrera. Yo estudié Derecho y no redacté ni una sola demanda, ni fui a un juicio. Compañeros periodistas no hicieron cámara en un estudio ¿Qué clase de preparación es esa que no te acerca a lo que vas a tener que hacer día a día? ¿Qué valor quieres que aporte a una empresa si no sé ni eso? Hay que dar una vuelta a nivel de currículo, no solo de carrera. También hay que estudiar la gestión universitaria. Saber porqué son tan endogámicas y no abrimos las universidades al talento extranjero, hacemos pliegos objetivos de acceso a plazas... Hay mucho que hacer, en consonancia con ellos. Tienen que saber que este modelo no funciona.

Quieren hacer hincapié en la investigación.

Es la cuarta pata del banco ¿Con qué criterios se investiga, qué salida laboral tiene la investigación en la universidad y qué grado de transferencia de conocimiento tienen esas investigaciones entre facultades, universidades y universidad-empresa? Es prácticamente nula.

¿Creen en el desembarco de las empresas en las universidades?

No en un desembarco sino en una unión. Un acercamiento, una colaboración en la que la empresa se aproveche del talento de los investigadores de la universidad. Hay investigadores muy buenos que pueden hacer grandes cosas, que tengan gran utilidad para la empresa privada y que, lamentablemente, se quedan en un cajón ¿Cómo se gestionan las becas y los proyectos? ¿Qué beneficio y aplicabilidad va a tener cada investigación en el mercado laboral? Es necesario acercar la realidad empresarial a la universidad.

Se han privatizado hospitales y otros en un limbo jurídico ¿Por qué modelo hospitalario apuestan?

De los diez mejores hospitales de España, tres son madrileños y los tres públicos. En Sanidad, no se ha tenido un modelo claro y nos hemos quedado en una transición que ha planteado el PP hacia el modelo privado, pero que se ha quedado a medias. La función del gestor público es gestionar bien desde lo público. Si hay ineficiencias, se toman decisiones. Pero tu manera de gobernar habitual no puede ser la privatización. Es una herramienta puntual en determinadas condiciones pero no puede ser tu base para la gestión. En Madrid se ha privatizado hasta la extinción de incendios. Yo no quiero que descapitalicen lo que tenemos. Quiero una administración pequeñita pero que preste bien y con calidad los servicios esenciales. Estar en lo que tienes que estar, que son los servicios básicos y prestarlos tú desde lo público. En Sanidad pedimos gestionar bien lo que es de todos. Dicen que es difícil porque el régimen laboral de los funcionarios es muy inflexible. Para eso se nombra a los políticos, para que tomen decisiones. Para privatizar vale cualquiera. El PP lo ha hecho mucho y se ha quitado dos pájaros de un tiro. Por un lado, se quita el marrón de gestionar lo público porque no lo sabe gestionar, y, con un poco de suerte, se lo da a amiguetes para que lo gestionen. Y luego ocurren cosas como los ERE, etcétera. Resumiendo, apostamos la gestión de lo público desde lo público, con gestores honrados.

No se renuevan plazas y se aplica un sistema de libre elección que satura determinados profesionales y centros.

En la Comunidad de Madrid se han destruido 7.000 empleos sanitarios en los últimos siete años. Es un diez por ciento de la plantilla. Un objetivo fundamental es invertir en la atención primaria porque es un servicio de cercanía al ciudadano. Se puede hacer mucho porque es la red más capilar, se podrían hacer pruebas diagnósticas para evitar saturaciones en urgencias, y creo que es la mejor manera de articular el sistema y evitar problemas en las infraestructuras de tratamiento más severo y complejo. Se pueden coordinar mucho mejor las atenciones extrahospitalarias. Proponemos fusionar el Samur y el Summa administrativamente, no que sean lo mismo pero sí que se gestionen de manera conjunta, con mecanismos de proceso y tecnológico común. A nivel quirúrgico, abrir los quirófanos por las tardes para no tener que derivar intervenciones a centros privados, cuando tenemos hospitales semivacíos y servicios hospitalarios cerrados durante medio día. Tenemos una inversión brutal en instrumental que no se aprovecha.

¿Se plantean una oposición a gran escala para la Sanidad?

Es una de las demandas del cuerpo de médicos y enfermeros. Que haya más oferta de empleo público porque hay mucho interino y mucha endogamia, como en las universidades. No tengamos miedo a traer profesionales de otros hospitales y otras regiones o países.

¿Es partidario del copago de medicamentos o cree que es sostenible el sistema tal y como está?

El copago no me gusta nada, aunque sea un euro porque cuando lo aceptas, abres la puerta a que futuros gestores lo utilicen para financiarse. Primero es un euro. Luego, dos. Y luego es la herramienta de financiación del sistema. Es mejor concienciar a la gente de lo que cuesta la intervención o la prótesis que recibe el ciudadano, mandando cartas a los domicilios. Que haya consciencia de lo que cuesta un medicamento o un tratamiento, pero no de introducir criterios económicos.

Ana Botella presentó un proyecto de quinta torre en Fuencarral que acogerá una clínica privada y fomentará el turismo sanitario, mientras se recuperan servicios para la inmigración sin papeles ¿La Sanidad es para todos por igual?

Hay que combinar la libertad individual y de mercado con la justicia social. Hay que apostar por un sistema educativo y sanitario público y de calidad, para todos los ciudadanos de pleno derecho en el país en el que vives. Defendemos sanidad pública, universal y gratuita. Pero dos rangos. Por un lado, las personas que residen en España legalmente, con todo el catálogo de servicios. Y, luego, un catálogo de atención sanitaria básica para turistas que no tengan convenio bilateral con España y personas que están en el país de manera irregular. Eso es lo que recogen los tratados de Derechos Humanos internacionales que hemos suscrito como país y la Organización Mundial de la Salud. Ese paquete incluye: atención a embarazadas, a niños y a personas con enfermedades graves o contagiosas. Se tratarán por el mero hecho de estar en suelo español.

Y el resto, que se lo paguen.

En ningún país del mundo, estando en una situación irregular y persiguiéndote el Ministerio del Interior, el Ministerio de Sanidad te dé plenos derecho que pasen desde operarte un juanete a un tratamiento hospitalario completo. Proponemos una cobertura sanitaria básica.

¿Es sostenible la Ley de Dependencia?

Es una gran ley pero no hay dinero para aplicarla. O la dotas con partida presupuestaria o es un brindis al sol. El proyecto social es el más extenso de nuestro programa electoral. Afecta a todos. No puedes deber dinero a los mayores durante años. No puedes aumentarles las condiciones para dejar fuera a miles de personas. La primera prioridad es cuidar a tu población y, en particular, a los colectivos vulnerables.

¿Y cómo se paga?

Si quieres tener una red asistencial potente, necesitas saber cómo consigues los recursos para conseguirla. La clave es saber cómo generas empleo y riqueza para sostenerlo. Si te obcecas solo en lo primero, el sistema se hará insostenible porque no tienes un motor que tire del resto. Si generas riqueza y empleo, aumentas el consumo y los ingresos por impuestos, reduces subsidios... Las prioridades en este sentido es la creación de riqueza y la erradicación de la corrupción.

¿Cómo crearán empleo y riqueza?

Crear empleo de calidad es lo más importante. Dar facilidades a los empresarios es básico para que contraten. Proponemos la reducción de las cuotas de la Seguridad Social por trabajador. No puede ser que un trabajador con un salario de mil euros provoque que se tengan que pagar 1.600 más en impuestos. Facilitar la contratación y eliminar las trabas burocráticas. No pediremos papeles, si la administración ya los tiene. La burocracia no puede ser un muro para la creación de riqueza. El objetivo es crear empleo de calidad y no trabajos de 600 euros. Un modelo que aboga por reducir salarios y expulsar gente del mercado laboral no puede funcionar a largo plazo, a no ser que pretenda 'chinizarse'. Tenemos que ser capaces de innovar a nivel público y privado, y ser competitivos. Apostamos por una red pública de innovación con una red pública de institutos tecnológicos asociados a universidades, fomentándose la innovación a proyectos concretos de pymes. También, dinamizar la actividad privada.

El modelo productivo al que se tiende es un monocultivo de turismo ¿Qué sectores quieren que tiren del carro?

No decimos qué sectores deben tirar de la economía de mercado, sino que debe ser la propia economía la que lo decida. No obstante, es evidente que hay unos campeones. El turismo tiene muchos factores para ser esa locomotora. Pero también las telecomunicaciones, el sector sanitario y farmacéutico. Lo que hay que hacer es poner facilidades a quienes quieren crear empleo y, a nivel público y privado, entender que la innovación es clave si quieres seguir creciendo de forma sostenible. La burbuja de la construcción estalló y los proyectos de megacasinos no han funcionado. Necesitamos un modelo sostenible y entonces habrá sectores campeones e industria que se adaptará a esas innovaciones.

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