20 de noviembre de 2019, 1:26:34
Opinión


La maravillosa libertad de hacer lo correcto (si se quiere)

Por Patricia García


Una de las características que definen a la persona valiente es que siempre opta por hacer lo correcto. 'Hacer lo correcto' es algo que, a priori, parece fácil, aunque todos sabemos que no lo es. En todos los ámbitos de nuestra vida (el familiar, el social y no digamos el laboral) nos vemos sometidos a innumerables presiones que nos animan precisamente a lo contrario. De una forma u otra, el miedo está siempre presente. Algunas veces se trata de presiones explícitas, que nos abocan a una crisis personal o nos amenazan con una catástrofe laboral segura ("ya sabes dónde tienes la puerta"). La mayor parte de las veces, sin embargo, se trata de presiones implícitas y solapadas: el "no te señales", el "para qué vas a mojarte tú si no se mojan los demás", el "las cosas siempre han sido así", el "mira que te gusta meterte en líos", el "vas a quedar fatal"...

Ante esas situaciones, la mayoría de nosotros siente muy intensamente la tentación de inhibirse, de pasar inadvertido. No se hace lo incorrecto por acción, pero sí por omisión, porque pocos son los que siempre se sienten auténticamente libres para actuar como les gustaría. Puede ser en algo de menor importancia, como desistir de llamar la atención al vecino que deja la bolsa de basura fuera del contenedor, o más grave, como resistirse a una arbitrariedad del jefe o denunciarla.

Curiosamente, el aspecto de mi vida en el que me he sentido más libre, más impelida y más motivada para hacer lo correcto ha sido mi experiencia en política activa, como concejal del Grupo Municipal de UPyD en el Ayuntamiento de Madrid. Haciendo balance de lo que han sido estos cuatro años, recuerdo momentos intensos, de los cuales rescato tres ejemplos (créanme que hay más): cuando votamos "no" a la candidatura de Madrid para organizar los JJOO de 2020 ("os vais a quedar solos"), cuando rechazamos condecorar al exalcalde Ruiz-Gallardón con la Medalla de Honor de Madrid ("todos los exalcaldes la tienen") y cuando nos opusimos a la 'Operación Bernabéu' ("siempre vais a contracorriente"; una sentencia reciente ha resultado coincidir con los argumentos que adujimos).

Son tres casos, entre otros muchos, en los que pudimos demostrar que no nos debíamos a nadie, que no teníamos miedo al aislamiento y que nuestra postura ante los diversos temas se define por la búsqueda del interés general. Dejamos claro que habíamos llegado a la política para renovarla, para hacer las cosas de forma distinta: para cambiar el paisaje y no para integrarnos entre el paisanaje. Por eso nosotros no necesitamos coches, ni figurar en los palcos, ni ser miembros de clubes selectos... En realidad, todas esas cosas hubieran tenido sólo un resultado: hacernos menos libres.

Ojo, hacer lo correcto no equivale siempre a acertar. Por supuesto muchas veces, aun haciendo lo correcto, uno puede estar equivocado y tomar una decisión que, a la postre, resulta ser desacertada. Pero, en general, me siento satisfecha y orgullosa de lo que ha hecho mi partido, no sólo en el Ayuntamiento de Madrid, sino en todas las instituciones en las que tenemos representación (¡ah, esas querellas sobre Bankia y las preferentes...!), porque en todas ellas hemos podido defender las propuestas que hemos juzgado más convenientes y necesarias para los ciudadanos, sin hacer cálculos de conveniencia o sujetarnos a servidumbre alguna. Por eso en siete años no nos hemos visto envueltos en ningún escándalo de corrupción.

No es cierto que la política corrompa porque sí; se corrompen las personas. El político es libre de elegir, si quiere. El Sr. Rato, sin ir más lejos, pudo elegir... sólo que él parece haber elegido lo incorrecto.

Así es como yo, personalmente, concibo la política: como un espacio de libertad en el que realmente puedes tomar las decisiones que juzgas correctas y contribuir de esa forma para cambiar las cosas a mejor. Sin miedo. Y así quiero que siga siendo, en mi nueva etapa en San Sebastián de los Reyes y en cualquiera que pueda venir después.

Porque ¿saben una cosa?, la libertad es una cosa estupenda, que realmente se acerca mucho a una forma de felicidad y, cuando se ha probado, cuesta mucho renunciar a ella.

Patricia García López

Concejal de UPyD en el Ayuntamiento de Madrid y candidata a la alcaldía de San Sebastián de los Reyes

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