7 de diciembre de 2019, 17:22:19
Opinión


Turismo de noche

Por Pedro Trapote


Hace exactamente treinta y siete años, a finales de 1977, iniciamos un proyecto que por aquel entonces parecía un tanto arriesgado. La idea era intentar cambiar el concepto de lo que en aquel momento eran las salas de fiestas y los locales de ocio nocturno en Madrid.

La experiencia acumulada a lo largo de varios años en los lugares de costa de nuestro país nos había hecho ver la importancia de ofrecer modos nuevos de diversión a las personas que viajaban fuera de sus lugares habituales de residencia.

El hecho de crear locales donde sorprender constantemente, con espacios y espectáculos diferentes incorporados de manera directa a la expresión de las tendencias musicales de cada momento, dejaba de ser un complemento y se convertía por sí mismo en un atractivo turístico. Pocos imaginamos que este tipo de reclamo acabaría tomando las dimensiones a las que ha llegado ya superada la primera década del siglo XXI.

La profesionalización del sector de la hostelería nocturna es un proceso que se ha producido de manera paralela a la de los diferentes sectores productivos en nuestro país, evolucionando de una manera especialmente importante desde finales del siglo pasado al momento actual. Calidad, innovación y seguridad se convierten en elementos indispensables para poder atraer al cliente potencial, y por lo tanto forman parte del modo de trabajo de las empresas que se dedican a ofrecer este tipo de diversión.

Esta profesionalización, que alcanza de manera directa a la mayor parte del tejido empresarial proveedor de ocio nocturno, no siempre se ha visto reconocida por la opinión pública o por las administraciones, que han visto en muchas ocasiones al ocio nocturno como una actividad nociva para la ciudad, dejándola por tanto desprotegida en cuanto a la seguridad jurídica necesaria para ejercer cualquier actividad.

Es necesario conocer que económicamente supone algo más del 3 por ciento del PIB de la Comunidad de Madrid y emplea alrededor de 75.000 trabajadores. Por referenciarlo a otro sector, genera tanta riqueza, por ejemplo, como toda la agricultura de la región.

No hay duda de que Madrid es un destino turístico de primer orden, afortunadamente potenciado en los últimos años desde todos los ámbitos, públicos y privados, en el que la amplia oferta de diversión nocturna constituye un importante activo a la hora de tomar la decisión de visitar nuestra ciudad. Lo demuestra el hecho de que cada semana cerca de doscientos mil turistas disfrutan de la diversión nocturna madrileña. Un activo que sin duda alguna es motor turístico de nuestra región.

Pedro Trapote
Presidente del Grupo Trapote

 

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