5 de diciembre de 2021, 15:24:54
Opinión


Un destino de congresos

Por Matilde Almandoz


Madrid, capital de uno de los primeros destinos turísticos mundiales, es una ciudad de congresos reconocida en el sector de la industria de reuniones, el sector MICE. Año tras año, vemos que escala posiciones en el ranking ICCA del sector. Entre sus puntos fuertes como sede congresual hay que destacar la diversidad de sus servicios, el alto nivel de calidad, la calidez de su acogida y la seguridad del destino.

Pero Madrid, destino potencial de eventos y de congresos, tiene algunas carencias en marca, equipamientos y conectividad sobre las que los profesionales queremos llamar la atención. La falta de una marca fuerte, de una identidad reconocible en el sector respecto a sus principales destinos competidores, le perjudica en la percepción de los promotores. Por ello, empresas e instituciones debemos trabajar en la promoción de Madrid proyectando una marca potente y poderosa, acorde con su realidad.

Por otra parte, el cierre del Palacio de Congresos de Castellana sigue suponiendo para Madrid una pérdida continua de oportunidades de albergar encuentros y eventos. Castellana debería volver a ser una sede emblemática por su ubicación y sus posibilidades. Su cierre deja a Madrid sin espacios suficientes para competir con destinos similares. Aunque sea estatal y dependa de Turespaña, Comunidad de Madrid y Ayuntamiento deberían explorar fórmulas para una puesta en marcha próxima. Este cierre sine díe proyecta una imagen de incertidumbre y abandono que no beneficia la imagen congresual de Madrid.

En cuanto a la conectividad, hemos visto como en los últimos años se han ido perdiendo enlaces con el aeropuerto de Madrid-Barajas. Es esencial en las candidaturas a congresos internacionales aportar una buena conectividad de la ciudad sede. Parece, afortunadamente, que en 2014 se ha sembrado en esta dirección.

La crisis ha generado una modificación en la demanda y en los hábitos de los clientes de la industria MICE. Las reuniones duran menos días, el número de asistentes se reduce, los presupuestos se contraen, los servicios complementarios a veces desaparecen... Se vive un cambio pero el evento y la reunión son indispensables.

La actividad congresual en particular y el sector MICE en general constituyen una actividad económica de alto valor añadido que funciona como un auténtico motor de la economía de las ciudades sede. Generador de actividad transversal en todos los sectores afines (hostelería, arquitectura efímera, tecnología y audiovisuales, transportes, personal de atención, interpretación, merchandising, ocio, museos y cultura...), desestacionaliza y aporta un mayor grado de rentabilidad al entorno.

El turismo de reuniones enriquece los destinos congresuales  y hace de ellos lugares más amables, mejor cuidados, más atractivos y sostenibles. Madrid es un gran destino: trabajemos para que sea el mejor destino congresual y para que todos los prescriptores y promotores nacionales e internacionales lo sepan.

Matilde Almandoz
Presidenta de la Asociación de Empresas de Organización Profesional de Congresos de Madrid y Centro

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