23 de mayo de 2022, 5:15:13
Opinión


Los teatros, castigados con un 21%

Por Jesús Cimarro


Me van a permitir que comience estas líneas de opinión con una noticia de más allá de nuestras fronteras, no por lejana menos ilustrativa. Algo más que una anécdota, teniendo en cuenta el contexto de castigo actual que sufre el teatro, no solo a nivel impositivo, sino también por lo que de este trato se desprende.

El pasado 29 de agosto de 2014, el ministro de Hacienda del Reino Unido anunció la nueva legislación de incentivos fiscales y reducción de impuestos creada para el teatro. Y lo hizo en un teatro, y lo hizo acompañado del secretario de Estado de Cultura. Es más, lo hizo asumiendo como suyas y apoyando como argumento común las palabras de la presidenta de la Asociación de Productores y Teatros del Reino Unido (UK TheatreAssociation): "El retorno de esta importante inversión que realiza el Estado con esta ley de incentivos fiscales no se verá tan solo en los ingresos de taquilla generados o en el IVA devuelto al gobierno; no solo se verá en el beneficio generado para restaurantes y hoteles; no solo en el turismo que nuestro teatro atrae, sino que el retorno también se podrá ver al contribuir a la felicidad y el bienestar espiritual de nuestra comunidad".

Es asombrosa la claridad con la que identifican algunos políticos el valor añadido que conlleva el teatro. Pero estoy hablando de políticos extranjeros. Es frustrante cuando la falta de visión y de atención al sector de las artes escénicas como catalizadores de la ciudad y creadores de desarrollo es la actitud que prevalece. Ahora sí que hablo de nuestra política y nuestros legisladores. Que las artes escénicas sufran en nuestra ciudad, así como en el resto del territorio nacional, el IVA cultural más alto de la zona euro no contribuye en absoluto a que los teatros de Madrid sean un atractivo turístico.

Madrid y sus teatros siempre fueron, como parte de la cultura y del ocio de la ciudad, lo que nos vendía fuera de la región, y generaban una actividad que repercutía de forma directa en otros sectores económicos como la hostelería y el comercio. Desgraciadamente esta situación está en grave peligro.

Para solucionarlo, como en el caso anterior que les he descrito del Reino Unido, hay que partir de la creencia seria de una premisa asumida a nivel global en todas las grandes capitales: la cultura y sus manifestaciones, entre ellas el teatro, son un elemento de creación y consolidación de la identidad colectiva en el proyecto de desarrollo. A partir de allí tan solo falta voluntad política.

En sus Ciudades invisibles, Italo Calvino no nos relataba, sino que nos advertía, que "La ciudad se te apetece como un todo en el que ningún deseo se pierde y del que tú formas parte". Los teatros de Madrid quieren seguir formando parte de ese deseo.

Jesús Cimarro
Presidente de la Federación Estatal de Asociaciones de Empresas de Teatro y Danza 

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