21 de septiembre de 2021, 2:26:18
Distritos


Cultura restaura la fachada y la torre de la iglesia de Montserrat

Por Enrique Villalba

El Ministerio de Cultura ha adjudicado las obras de restauración y consolidación de la fachada principal y de la torre de la iglesia Nuestra Señora de Montserrat, ubicada en la calle de San Bernardo de Madrid, por un importe total de 193.810 euros. El Instituto del Patrimonio Cultural de España realizará estas obras por ser este templo un inmueble de titularidad estatal.


El objetivo de la intervención, explicaron a Madridiario fuentes del departamento liderado por José Ignacio Wert, se centra en la revisión, limpieza, fijación y reparación de los elementos que conforman la fachada principal de la iglesia y fachadas de la torre, incluida la hornacina que acoge la imagen de San Benito; así como en la rehabilitación de las cubiertas. La actuación incluye, además, la reparación de las humedades accidentales localizadas en la fachada norte de la cabecera de la iglesia. Las obras han sido adjudicadas a la empresa Proiescon, S.L. y en este momento se están realizando los trámites previos necesarios, como la redacción y aprobación del Plan de Seguridad y Salud y la obtención de las correspondientes autorizaciones municipales. Una vez iniciadas, dichos trabajos tendrán un período de ejecución de seis meses.

Según la 'Enciclopedia de Madrid', de Pedro Montoliú, la fundación de este templo data de 1640 cuando, a raíz de la guerra de Cataluña, el abad de Montserrat, Juan Miguel Espinosa, tuvo que abandonar el monasterio catalán con medio centenar de monjes benitos que eran castellanos y que, tras numerosas penurias, lograron llegar a Madrid. Ya en la Villa fueron acogidos en la quinta del Condestable hasta que en 1643 obtuvieron un solar en la calle de San Bernardo para que construyeran un nuevo monasterio al que se le dio el nombre de Montserratico. Las obras comenzaron en 1688 con planos de Sebastián Herrera Barnuevo y fueron dirigidas por Pedro de la Torre y Francisco Aspur. A la muerte de Herrera, se ocupó de los planos el entonces maestro mayor de las Obras Reales, Gaspar de la Peña, quien se encargó de la primera fase, que concluyó en 1721.

Durante estos años participaron en la construcción del templo y del convento fundado por Felipe IV canteros como Rodrigo Carrasco y Pedro de la Maza, herreros como Juan Álvarez y arquitectos como Pedro de Ribera, que supervisó la ornamentación. Fue a éste a quien se le encargó en 1729 la construcción de dos torres con las que se iba a completar el templo. Ambas fueron levantadas pero, por razones que se desconocen, la de la derecha desapareció y solo quedó en pie parte de la estructura sobre la que se levantaba. La otra torre data de 1733 y es uno de los grandes ejemplos del barroco madrileño. El templo tiene tres naves, planta de cruz latina, naves laterales divididas en capillas, coro alto y tribuna sostenida por dos grandes ángeles. En 1842, los monjes benitos fueron expulsados del inmueble y el edificio se convirtió en Casa Galera, nombre con el que se denominaba a la cárcel de mujeres que allí se mantuvo con entrada por la calle de Quiñones hasta 1914, cuando, con motivo de su declaración como monumento nacional, el edificio fue devuelto a los benedictinos. Tras ser reformado en 1920 por Carlos Gato Soldevilla, en la actualidad sigue dedicado al culto y durante los oficios religiosos es posible escuchar los cantos gregorianos de los monjes. Un edificio anexo tiene usos como centro de mayores.

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