21 de enero de 2020, 1:18:09
Social


Irene Villa: "No me va a dar la vida para pagar la deuda que tengo con España"

Por MDO

Irene Villa (Madrid, 1978) tenía 12 años cuando fue víctima de un atentado terrorista en el que perdió las piernas y tres dedos de una mano. Esquiadora paralímpica, escritora, periodista y psicóloga, su vida es un ejemplo de superación para muchas personas. Ahora se encuentra embarcada en varios proyectos: su segundo embarazo, sacar adelante la Fundación Irene Villa y escribir una novela. Además, va a ser la presidenta del jurado de los Premios Compromiso, organizados por Clece. Madridiario ha querido conocer cómo afronta esta nueva etapa.


Es la presidenta del jurado de los Premios Compromiso, que organiza Clece, ¿en qué consisten?

Son unos premios para fomentar proyectos solidarios en grupos de exclusión social, discapacidad, mujeres maltratadas, personas mayores...

¿Por qué aceptó ser presidenta?

Porque me siento muy cerca de estos colectivos, no solamente de la discapacidad, también de la gente que se encuentra de alguna forma discriminada. Yo no es que lo esté ni lo haya estado, pero me siento muy cerca de esta gente. De pequeña a lo mejor no podía hacer algunas cosas y me sentía diferente, aunque siempre me lo he tomado como una ventaja, no como una cosa mala: en la vida uno siempre se lo puede tomar todo tanto para bien como para mal. Tú eliges hacia dónde lo quieres llevar. La labor de Clece, que he conocido de cerca por ejemplo en una casa de acogida en Fuenlabrada, me parecía algo bonito y digno de que pusiera mi granito de arena.

Estos colectivos son precisamente de los que más afectados se han visto por la crisis.

Efectivamente, ahora que todo el mundo necesita más ayuda, me parece muy importante la labor de Clece de premiar a gente que tiene problemas y que se dediquen especialmente a ellos.

Usted preside una fundación que acaba de nacer y lleva su nombre. ¿Qué proyectos lleva a cabo?

Está orientada a la discapacidad física, psicológica, sensorial y enfermedades raras, que son muy importantes y nadie las tiene en cuenta. El primer proyecto fue en diciembre de 2014 en Asturias con la "flor dulce de Navidad". Ha sido un proyecto maravilloso, donde las fundaciones que han colaborado (Asociación Síndrome de Down del Principado de Asturias y la Asociación Alarde) salieron encantadas. Los colaboradores y los voluntarios dicen que se creó un ambiente de trabajo de amor, de felicidad, de cooperación... Eso es justo lo que yo quiero transmitir con esta fundación: valores. Esta fundación nace del agradecimiento. Conmigo se volcó todo España entera, me han dado ayudas económicas que siempre he derivado a las víctimas porque nunca me he querido aprovechar: yo tenía que devolver a España todo eso.

¿El primer impulso fue entonces el agradecimiento?

Bueno, el primer impulso fue mi marido que me dijo: "Hay que crear una fundación con tus valores, porque yo veo con la energía y la fuerza que sale la gente de tus conferencias y esto hay que institucionalizarlo y que sea algo que perdure cuando tú ya no estés". Y la verdad es que me encantó la idea y pensé que, además, tengo una deuda con España. Deuda de cariño de amistad, de ayuda y de solidaridad. No me va a dar la vida para pagar esa deuda, ni en un millón de años la podría devolver. Me emociono porque es verdad, he recibido siempre cariño por todas partes. Son cosas que se quedarán para siempre grabadas en mi corazón. A mí el deporte me ayudó un montón y me ha cambiado la vida, quiero que a otras personas también les pueda cambiar la vida. He comprobado que el deporte en silla te trae calidad de vida, a mí me ha traído hasta a mi marido, que le conocí en un evento de deporte adaptado.

¿Y cómo se consigue financiación? porque esa debe ser la parte más difícil...

Es lo que peor llevo, porque nunca me ha gustado pedir, siempre me ha dado apuro. Y mira que me han dado, pero siempre que me dan algo lo dono. Lo que tenemos que crear son convenios de colaboración con empresas que quieran ayudar y que no estén tan cerca de estos colectivos. La cuestión es hacer proyectos. Ahora tenemos pendiente un torneo de tenis de gente en silla.

Usted es un ejemplo de superación para muchas personas. ¿Qué le diría a alguien que ahora mismo estuviera atravesando una situación complicada?

Siempre digo una frase que he hecho mía: "saber que se puede". Saber que se puede superar cualquier cosa con esperanza y optimismo. Que no se pierda nunca la ilusión, porque esa es la herramienta base para superar un bache. Y que la única derrota es el desaliento, para mi esa frase es clave. Yo me hundí cuando parecía que una bacteria iba a acabar conmigo. Es cierto que a veces uno se viene abajo, por eso necesitas saber que la esperanza, el optimismo y la ilusión no se puede perder nunca.

¿Qué propósitos tiene para 2015?

En abril nacerá Pablo, mi segundo hijo, ese es mi mayor proyecto, por supuesto. Pero tengo más proyectos solidarios con la fundación y estoy escribiendo una novela. Mi segunda novela ya, la primera es 'Nunca es demasiado tarde, princesa'. Está inspirada en una fundación de ayuda a niños, va a ser infanto-juvenil y, si todo va bien, se publicará en Navidad.

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