29 de noviembre de 2021, 22:08:38
Opinión


El despropósito de las políticas de turismo

Por Patricia García


Tras vueltas y revueltas a las estructuras de gestión turística con que contaba el Ayuntamiento de Madrid, que han vuelto completamente loco al sector y no han contribuido en absoluto al despegue de la ciudad como el líder del turismo urbano en España que debería ser, el equipo de gobierno del Partido Popular ha llegado a la misma conclusión a la que indefectiblemente termina llegando cada vez que previamente destroza un servicio público: a que lo  tiene que privatizar. Le ha tocado sucesivamente a la sanidad, a la educación, a la recogida de basuras... y ahora le toca al turismo.

No hay que irse muy lejos para seguir las huellas del destrozo: basta con fijarse en lo que llevamos de mandato. Desde 2011 hasta la fecha, Madrid ha  tenido un organismo autónomo (el Patronato de Turismo) que primero convivió con una sociedad mercantil (Promoción de Madrid) y después fue absorbido  por ésta para crear una nueva empresa (Madrid Visitors & Convention Bureau) que no tardó mucho en ser absorbida a su vez por otra empresa municipal, (MACSA, encargada de la gestión cultural municipal) para dar origen a lo que tenemos ahora: Madrid Destino, Cultura Turismo y Negocio S.A., empresa de la que, a fuerza de reunir casi absolutamente todas las competencias de las Áreas de Cultura y Turismo del Ayuntamiento, hemos terminado por no saber exactamente a qué se dedica, aparte del hecho reconocido y probado de que, en apenas un año de existencia, le ha dado tiempo a otorgar a dedo contratos por nada más y nada menos que dos millones de euros, a la vez que se ha deshecho de buena parte de sus técnicos de turismo, a los que ha revertido al Ayuntamiento de Madrid para realizar tareas de lo más variopinto, ninguna relacionada con un sector en el que algunos de estos técnicos  exhibían hasta quince años de experiencia.

Esto en lo que se refiere a estructura. En liderazgo el lío es aún más intrincado, porque el Turismo empezó el mandato dependiendo del Área de Economía (de donde nunca tenía que haber salido), se pasó unos meses dependiendo de Vicealcaldía y terminó cayendo en la órbita de Cultura. En tres años, tres
Concejales Delegados de Área han decidido su destino y lo han puesto en manos de sucesivos Consejeros Delegados que, en los momentos en que escribo estas líneas, suman un número de seis; tal vez la cuenta termine engrosándose aún más de aquí a mayo...

Y ¿qué hay en lo referente a planificación y estrategia? Bueno, pues en este apartado sólo tenemos un documento y un anuncio de documento. El documento es el Plan estratégico de turismo Ciudad de Madrid 2012-2015, que ha sido abandonado antes de ponerse en marcha y del que el gobierno de la ciudad no se acuerda nunca, como si no lo hubieran hecho ellos. El anuncio de documento (anuncio reiterado, además) se refiere a un Plan Estratégico de Turismo 2015-2019 para el Destino Madrid que lleva meses haciéndose esperar (cuando se anunció, a finales de 2013, se prometió para "antes del verano"), hasta el punto de que han tenido que cambiarle el nombre original de "2014-2019" por "2015-2019". Con la desfachatez que implica dar por supuesta una continuidad de gobierno después de las próximas elecciones.

Y con esto llegamos al tema de la privatización. Haciéndose eco de una parte del sector turístico de la ciudad, que reclama que exista un único ente que coordine las políticas turísticas municipales y regionales, y aprovechándose de la crisis del sector en 2013 que tan malos números arrojó para asegurarse una oportunidad como hay pocas, el Partido Popular, sobre todo desde el Ayuntamiento de Madrid (porque la Comunidad, remisa, va más bien a remolque), está proyectando la constitución de un "ente" "público-privado" que se ocupe del asunto.

El movimiento plantea dudas serias, porque la realidad es que no va a haber ente "público-privado". Lo que se está proyectando es más bien un ente "privado-público" en apariencia que en realidad sólo cabe caracterizar como completamente "privado", aunque (eso sí) sostenido con fondos públicos. Y me explico: Comunidad y Ayuntamiento se comprometen a aportar el 49% de la financiación necesaria, frente al 51% que va a aportar el sector privado. A cambio, el sector privado obtiene 16 de los 20 consejeros (es decir, el 80% de la capacidad de decisión) frente a 4 representantes de la Administración (2 para el Ayuntamiento y 2 para la Comunidad). Para más inri, esos 16 consejeros del sector privado, que van a decidir las políticas a desarrollar por los representantes de los ciudadanos, serán designados exclusivamente por un reducido número de grandes empresas, con lo que la inmensa mayoría del sector (que comparativamente crea mucho más empleo y contribuye mucho más al PIB de la ciudad) se queda definitivamente fuera. Un atraco.

Un atraco, un nuevo atraco, que además no sé ahora mismo cuán goloso puede ser, pero que me temo importante. Porque este ente que quiere crear el Ayuntamiento y dejar constituido antes de las elecciones de mayo (no sea que alguien se lleve un disgusto) es el que está llamado a tomar las decisiones sobre la política turística de la ciudad. Y eso ¿qué quiere decir? Pues ni más ni menos que va a ser el encargado de implementar el plan estratégico ése "2015-2019" que tanto se está haciendo de rogar, y que a su vez necesitará del desarrollo de sucesivos planes (de competitividad, de promoción) quealguien tendrá que elaborar. Ahí está el negocio, porque este ente nace con la voluntad de carecer de estructura y subcontratarlo todo. Por supuesto, como va a ser un organismo más que semiprivado, sin sujetarse a ninguna norma de contratación, sin ajustarse a las reglas que rigen los concursos públicos. El sueño del manejo del dinero público sin control. Vamos, un chollo.

Pero además de ante un atraco, estamos ante algo mucho peor: un atraco sustentado en un error político que puede tener graves consecuencias para la ciudad. Porque el único interés de este ente privado-público es invertir grandes cantidades de dinero en promoción para incrementar el número de turistas que nos visitan. Y dirán ustedes que es un objetivo lógico. Pues no, porque el mero incremento en número de turistas, si no va acompañado de políticas municipales que ordenen la afluencia de visitantes y atraigan un turismo sostenible y respetuoso con el bienestar de los vecinos de la ciudad, termina derivando en caos y en pérdida de calidad, y a cambio deja un retorno más que dudoso. Esto hemos podido verlo este verano en Barcelona (cuyo modelo quiere implantarse en Madrid a toda costa), donde se están produciendo protestas ciudadanas ante la realidad de que el turismo descontrolado y basado más en el número de turistas que en el PIB turístico sólo deja beneficios a unos cuantos operadores muy concretos, mientras que a los vecinos de la ciudad sólo les reporta ruido, suciedad, inseguridad y hasta expulsión de los vecinos de los barrios más afectados, por el doble efecto de la degradación de la calidad de vida y el encarecimiento del precio de la vivienda ante la avalancha de apartamentos turísticos.

En Madrid ya empieza a haber ejemplos preocupantes de que las autoridades municipales desdeñan la calidad como estrategia, como la reciente adjudicación del contrato de atención en los puntos de información turística. Los pliegos que han regido este contrato, basados en criterios de ahorro económico que los aproximan a la subasta, han tenido como consecuencia que 100 personas con experiencia pierdan su trabajo y la actual adjudicataria  los sustituya con personal en formación.

Desde luego, éste no es el modelo que UPyD quiere para Madrid. Entendemos que el número de turistas que nos visitan no puede ampliarse hasta el infinito. ¿Está preparado el eje Sol-Plaza Mayor-Palacio Real para soportar una afluencia de 8 millones de turistas al año? ¿Y 10? ¿Y 15 millones? Madrid es una ciudad privilegiada por su situación geográfica, por su clima, por su patrimonio artístico, histórico, cultural y natural, una ciudad tradicionalmente amable, abierta y divertida que ha hecho de su buen ambiente de ocio uno de sus principales atractivos. Una ciudad en la que además el turismo de compras parece que está despegando. Una ciudad, en definitiva, susceptible de convertirse en un destino de turismo urbano de primer orden, basado en la segmentación y la especialización de la oferta, de forma que, en vez de ser un foco de turismo de masas (con el coste social que supone este modelo), se erija en modelo de turismo sostenible y compatible con el bienestar y la calidad de vida de sus ciudadanos.

Pero para que esto sea posible es imprescindible que el Ayuntamiento se haga con las riendas de la política turística, abordando el turismo como el sector estratégico y transversal que es, muy dependiente de políticas municipales que no se consideran de índole estrictamente turística y que afectan a prácticamente todas las áreas y competencias del Ayuntamiento. Por eso, UPyD no se cansa de proponer la creación de una estructura de turismo en el seno de la administración municipal, abandonando esos modelos basados en empresas municipales o entres semiprivados, de forma que se pueda emprender una política turística municipal ordenada, integral y coherente que contribuya al desarrollo y al progreso económico de la ciudad.

Patricia García es concejal de UPyD en el Ayuntamiento de Madrid

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