18 de septiembre de 2021, 12:12:24
Distritos


El Real Sitio del Retiro y el Paseo del Prado, candidatos a ser Patrimonio de la Humanidad

Por Enrique Villalba

El Ayuntamiento de Madrid va a iniciar los trámites para optar a convertir el Real Sitio del Buen Retiro y el Paseo del Prado en Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, para incentivar el turismo de la capital.


Tal y como reflejaba la memoria de los Presupuestos municipales de 2014 y el avance del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid, el Ayuntamiento prepara una hoja de ruta para encontrar su icono urbano y convertirlo en una referencia internacional. De esta manera, a juicio de los responsables municipales, la capital española podría entrar en los circuitos turísticos más cualificados, estimulando el turismo, que hoy día trata de remontar las fortísimas caídas sufridas en 2013.

Según fuentes cercanas a la operación confirmadas por el Gobierno municipal, próximamente se iniciarán los trámites para incluir en el catálogo de espacios patrimonio de la Humanidad el Paseo del Prado y el Real Sitio del Buen Retiro. Se convertiría así en el cuarto conjunto de elementos con esta distinción en la Comunidad de Madrid, junto con el Monasterio y Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial, el Paisaje Cultural de Aranjuez y la Universidad y recinto histórico de Alcalá de Henares. Si se culminase esta declaración, Madrid sería la comunidad autónoma con más distinciones de esta naturaleza.

El Paseo del Prado es la vía más señorial de Madrid desde que Carlos III ordenó al conde de Aranda la realización de las obras de urbanziación. La dirección de los trabajos le fue encargada al capitán de Ingenieros José Hermosilla y el proyecto al arquitecto Ventura Rodríguez. El paseo, llamado en su origen de Atocha, estaba hasta entonces semiurbanizado gracias a que en 1570 Felipe II había mandado allanarlo y plantar numerosos álamos. Por su parte, en 1624, Felipe IV había dado instrucciones para que se encauzara el arroyo Valdenegral o Bajo Abroñigal que lo recorría y se colocaran unos puentecillos para unir ambas orillas. Carlos III decidió reformar totalmente la zona. Los trabajos de terraplenado comenzaron en 1768 y, a continuación, se cubrió el arroyo, se plantaron árboles y se colocaron fuentes tan artísticas como las de Cibeles, Neptuno, Apolo y la Alcachofa. El paseo, dividio en los Prados de San Fermín, de San Jerónimo y Atocha, se flanqueó luego por palacios, por el Jardín Botánico y por el Museo de Ciencias Naturales, hoy del Prado. A ellos se unirían, en los dos siglos siguientes, hoteles y sedes oficiales hasta hacer del paseo la joya de la capital. Esta vía fue objeto de disputa entre Comunidad y Ayuntamiento de Madrid por su remodelación. El Gobierno regional planteó construir un túnel para eliminar el tráfico de superficie. El Consistorio planteó una reducción al mínimo del tráfico y desviar el tráfico a la M-30, pero sin túnel.

El Real Sitio del Buen Retiro y, en concreto, su parque, comenzó a formarse cuando los Reyes Católicos ordenaron el traslado del monasterio de San Jerónimo el Real a esta zona. Juanto al monasterio se creó una construcción que fue llamada el 'cuarto viexo', al que los miembros de la familia real se retiraban a orar, por lo que la zona se comenzó a llamar el Retiro. Esta fue la base del palacio del Buen Retiro que construyó el conde duque de Olivares para Felipe IV en el que se conjugaron construcciones y jardines embellecidos con varios canales y ríos artificiales. El estanque grande, base del actual, se construyó entre 1632 y 1633, rodeado de casetas que guardaban las norias con las que se sacaba agua de los pozos. Del estaqnue salía el llamado río grande, que llegaba hasta una isleta en la que se encontraba la ermita de San Antonio de los Portugueses, justo donde hoy se abre la rosaleda. Sobre el trazado más largo del río grande se levanta hoy el paseo de coches. También fue abierto el canal chico, que era independiente del estanque y terminaba donde hoy se encuentra el palacio de Cibeles. En los canales, los nobles se paseaban en góndolas y organizaban naumaquias. 

Se construyeron varios palacetes de los que hoy solo quedan el Casón y el Salón de Reinos, así como numerosas ermitas. Felipe IV ordenó hacer un colilseo para obras teatrales que sirvió para hacer óperas en época de Felipe V. Carlos III permitió su uso a los madrileños, cegó los canales, demolió la ermita de San Antonio de los Portugueses y creó la fábrica de porcelanas de la China. Esta y otras construcciones resultaron muy dañadas en la Guerra de Independencia. Fernando VII demolió las construcciones en ruinas y construyó otras, como la Casa de Vacas y la Casa de Fieras, entre otras. Tras la cesión de tres cuartas partes de la propiedad de la Corona al Estado, en 1865 se decidió urbanizar todo el espacio situado entre el Paseo del Prado y la calle de Alfonso XII.Este rey cedió el parque al pueblo de Madrid y el Ayuntamiento lo ornamentó con estatuas, fuentes y puertas monumentales. Se le quitó al parque la esquina donde hoy se ubica el Ayuntamiento. En 1972, se clausuró la Casa de Fieras, hoy es una biblioteca, y se abrieron unos jardines dedicados a Cecilio Rodríguez.

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