17 de enero de 2020, 13:49:32
Entrevistas


Pérez: "La bajada de impuestos es una gran mentira electoralista"

Por Enrique Villalba

Ángel Pérez (Madrid, 1954) es el portavoz del Grupo Municipal de Izquierda unida en el Ayuntamiento de Madrid. Atendió a Madridiario para analizar la actualidad política y del Consistorio, días antes del debate del estado de la ciudad.


El año pasado me decía que el 15-M tenía que constituirse como partido político y en las europeas casi les pasan por la izquierda.

Creo que hay un análisis electoral de partido y otro relacionado con la política y la gente. El resultado demuestra un hecho positivo que es que el voto considerado antisistema o radical va hacia la izquierda y no a la ultraderecha. Ese es un elemento diferencial de España con respecto al resto de Europa. No se pueden extrapolar estas elecciones a las municipales o las nacionales porque solo son una tendencia, como las encuestas de hace dos meses marcaban otro equilibrio de fuerzas. Hace tres años decían que perdíamos coin UPyD en Madrid y les ganamos. Hay que felicitar a Podemos por su irrupción, pero habrá que ver qué pasa cuando la participación sea mayor. Tampoco hay que dejarse llevar por las alegrías y ver derrotado al bipartidismo porque no es así. El bipartidismo se puede entender como un modelo político. Yo llevo criticando muchos años el bipartidismo porque es aquello que no cambia aunque cambie el gobierno. No tiene que ver con siglas, sino con modelos políticos. Desde la Transición, hay un modelo fiscal, laboral, de relaciones internacionales, de leyes del suelo y la vivienda, un modelo educativo y sanitario marcados por la privatización. Es decir, hay una estrategia en la misma dirección que todos los gobiernos han aplicado con mayor o menor empeño. Y ese camino es el que marcan las políticas liberales. Si el bipartidismo se plantea como un asunto de siglas, para decir a continuación que ya está muerto, hay que tener mucho ojo porque el PP y el PSOE, en sus peores resultados, siguen ganando al resto, con sus mejores resultados. Se pueden querer ver las cosas con los ojos del deseo. Yo las veo con los ojos de la realidad.

¿Y el resto no?

Una vez que han convencido a la gente de que la crisis es por culpa de lo bien que hemos vivido, la gente ha admitido que la crisis es como las plagas bíblicas y se ha enfadado del descaro con que se gestiona. Christine Lagarde pide ser más competitivos y el PP lo aplaude. Pero con todo lo que han estudiado, son mucho menos competitivos que los egipcios que, directamente no pagaban salarios a los esclavos y, con unos cuantos látigos, aseguraban una competitividad envidiable. Y todavía tienen el descaro de decir que es indigno que un trabajador gane 2.000 euros, cuando lo indigno es que haya ancianos que tengan 400 euros de pensión. Es indigno que los ejecutivos del IBEX cobren al mes un millón. O en el FMI, su presidenta, 330.000 euros y unos seguros millonarios. Pero ellos no discuten los salarios de los ejecutivos, sino de los trabajadores. La gestión sin vergüenza de la crisis es lo que cabrea al personal.

Pero la gente vota a los partidos que, según usted, secundan ese modelo.

Aquí coincido con Carlos Marx sobre que el capitalismo es un sistema que afecta no solo a la economía, sino a la psicología, a las ideas y las costumbres, a través de la superestructura. Los medios de comunicación juegan también su papel en ese asunto. Alguna relación tiene la proporción informativa y la forma de informar con el éxito electoral de algunos partidos.

¿Y cuál es la tendencia?

Me gustaría que tendiéramos a una campaña de municipales en las que todos los partidos se volcasen en tratar de solucionar los problemas de los ciudadanos. El Ayuntamiento de Madrid tiene un serio problema de financiación y deuda. Problemas con la capitalidad y las transferencias del Estado en mejores condiciones, con la fiscalidad que se podrían aplicar con criterios más progresivos, sobre el uso de espacios públicos y la tasa turística, el IBI, la renta. Madrid necesita otro presupuesto, con otros ingresos y otras prioridades de gasto. Y necesita también la voluntad política para hacerlo, que se construirá con la voluntad política de la base social de la izquierda. Al menos, eso es lo que creemos. Si hay una base social de izquierda, gobernará la izquierda. Eso nosotros lo tenemos claro pero no sabemos si todo el mundo lo ve igual, en cuanto a que PP y PSOE son el bipartidismo son lo mismo. Al llegar el momento de las decisiones, cada uno hará lo que tenga que hacer. Mi posición personal es que, si hay una mayoría de izquierdas, no debería gobernar el Partido Popular.

En el Ayuntamiento presumen de la política económica, hasta el punto de anunciar bajadas de impuestos.

Es una gran mentira que tiene que ver con el principio de la campaña electoral. Todos estos remanentes que comenta Botella son resultado de los recortes. El gasto de carácter electoral que Ana Botella va a hacer arreglando aceras y parques y jardines, es algo que han pagado los madrileños multiplicado por catorce en recortes. Esa es la realidad. Sin una nueva financiación, Madrid es una ciudad sin futuro que no tiene proyectos propios. Madrid perdió los juegos olímpicos y la ciudad del juego. Tiene paralizado la ampliación de la Castellana, el eje Prado-Recoletos, el paseo de la Dirección, el mercado de la Cebada. Tiene a la iniciativa privada metida en el Vallehermoso y el teatro Albéniz desmantelado. El palacio de la Duquesa de Sueca, el edificio de la calle Embajadores... Madrid está en la parálisis y necesita un impulso político que hoy día no tiene con el Partido Popular. Es necesario un proyecto político para que la ciudadanía vea que hay una impronta diferente. La cuestión en la izquierda es si hacemos el debate sobre Madrid empezando por si está dentro del cúmulo de Virgo, dentro del sistema solar y de la tierra; o si somos más modestos y nos fijamos qué políticas necesitan Madrid y las personas. Los mayores a los que les han recortado la ayuda a domicilio, las escuelas infantiles que deben ser más y con titularidad y gestión pública, y, con más altos vuelos, recuperar una política industrial real, y no tener la nave Boetticher cerrada, cuando iba a ser la catedral de las nuevas tecnologías. Hay que hacer políticas que gestionen la riqueza que hay y generen nueva, en vez de esperar la que viene. Madrid puede generar aeronáutica, transporte, nuevos materiales, innovación en políticas de rehabilitación. Madrid puede tener proyecto pero el Partido Popular no puede aportárselo.

Están apostando por la colaboración público-privada.

La colaboración público-privada ha pasado de moda porque ha demostrado que solo funciona cuando lo privado se beneficia de lo público. Si no, no funciona. Estamos hablando de parasitismo. La Cebada está esperando la colaboración privada, que no llega porque no es rentable. La operación Chamartín no sale porque los operadores privados del DUCH piden más colaboración pública que los tres millones de metros cuadrados de suelo público que van a recibir. La colaboración público-privada es el mantra del PP para vender que lo que funciona es lo privado y no lo público porque, además, vivimos una etapa en nuestro país en que todo lo culpable es lo público. Culpamos a los funcionarios por ganar unos sueldos muy altos. Culpamos a la sanidad pública por ser muy cara. Y la educación, y las pensiones y los subsidios... Bueno, pues ya han recortado todo y han desregulado el mercado laboral. Y en vez de tres millones de parados, tenemos seis millones. Y en vez de tener el 61 por ciento de deuda pública que teníamos en 2011, ahora tenemos el 96 por ciento. Y en Madrid, en vez de 6.000, tenemos 7.000 millones de deuda, después de recortar todo el gasto. Esto quiere decir que la causa de la deuda no era lo público, sino lo privado, que está transformando su deuda en pública. Y la crisis ha sido el instrumento para llevar a cabo esa gran estafa que ha sido el traslado de la deuda privada a la pública.

En el Ayuntamiento, ese incremento de deuda se debe a las empresas públicas, principalmente.

No. Esa deuda es la hipoteca de la M-30, una obra que tendría que haberse cofinanciado. Y a que, a pesar de que el Ayuntamiento diga que reduce 800 millones al año, cuando lo que hace es recortarlos, se incrementa ese gasto porque todo el fruto del recorte se va a pagar intereses bancarios. Luego hay campaña electoral y quitan 48 millones de los 406 de superávit para invertir. Son 406 en mayo, pero en enero eran 900 millones. Si no eran para pagar a proveedores ni para pagar la deuda de la EMVS, ¿dónde estarán los 500 millones? ¿Se los han gastado en cerveza? El recorte es para pagar a los bancos. La gran división social de nuestros días está entre los que han generado la crisis, no la pagan y se benefician; y los que no la han generado, la sufren y la pagan. El segundo es inmensamente mayoritario pero el primero tiene el poder político de su lado. En este caso, el PP, que es el que gobierna.

¿Qué le parece el nuevo Plan General de Ordenación Urbana?

Han transformado el plan general de un estudio profesional que se hacía en cinco o seis años, en un proceso que quieren terminar en uno. No es una cuestión partidaria. Los anteriores se debatieron así. En este, participamos en la formación de la mesa del plan. Pero después de la paralización del Tribunal Suprema que afectó a 80 millones de metros cuadrados sobre desarrollos que ya están hechos y 20 millones de metros cuadrados que podían ser calificados como urbanizables, se vuelve a apostar en el mismo modelo del 97 y se quiere hacer en un año, en el que no da tiempo que haya un diálogo social consensuado. Y no estamos en el 97 con el 'boom' inmobiliario, sino en 2014 con la crisis y los seis millones de parados. Y hay que hablar de ordenación territorial, de política industrial, de una extensión racional de la ciudad para no hacerla más costosa, abordar el tema de la falta de viviendas sociales y de alquiler, hablar de la rehabilitación. Hacer un plan general requiere el mayor consenso. Sin embargo, se está utilizando el plan general para estar un año con un caramelo electoral y eso es gravísimo.

Un caramelo electoral que pondrá en práctica el siguiente que llegue.

No, porque el siguiente, si no está de acuerdo, tendrá que hacer actuaciones especiales o revisar el plan entero de nuevo. No hay necesidad de hacerlo con la política de, ya que me voy, dejo todo patas arriba. El plan general debe ser un instrumento de la ciudad, no de un partido político. Eso no tiene justificación ni ética ni de la vergüenza política.

El Ayuntamiento está tendiendo a la concentración de empresas públicas.

Ha habido un cuerpo empresarial muy diversificado en función de intereses políticos que tienen que ver con tener a todo el mundo más o menos ocupado en algún sitio. Al final, el Ayuntamiento ha llegado a la conclusión de que había que ver qué empresas hacían falta y cuáles, no. Es decir, las que prestan servicio a la ciudadanía. Y creo que una empresa como la EMVS presta ese servicio, pero haciendo vivienda y estrategias de suelo. Pero ahora no es una empresa que no hace vivienda y que tiene paradas todas las operaciones de rehabilitación de la ciudad. Habría que hacer un parque de vivienda en alquiler y construir viviendas en venta para hacer sostenible el sistema. Lo que tiene que ver con la vivienda, los servicios públicos, los mayores, etcétera, debe estar en el ámbito municipal. Hay que sentarse y ver qué es necesario. Comparto la idea en que el Ayuntamiento no debe absorberlo todo. No soy un dogmático porque entiendo que puede haber expertos que pueden gestionarlo bien. Igual que las licencias urbanísticas deben gestionarlas los funcionarios porque son quienes están capacitados para ello y dan la seguridad jurídica.

Pero se hizo la agencia de licencias para repartir juego y evitar corruptelas.

No ha funcionado. Tenemos tres ordenanzas sobre licencias que se basan en eso tan moderno de la declaración responsable. Eso es el 'Tú vete'. O sea, tú vete comprando material, tú vete montando el chiringuito, y, ya si eso, nos pasamos. Eso sí, si no nos gusta, le tumbamos el negocio. Eso crea una inseguridad jurídica brutal porque la gente no tiene que entender de todo. Además, es mentira esa declaración responsable porque los que quieren montar un negocio se vuelven locos. Es la manía de poner a los ciudadanos a trabajar para determinadas empresas. Si hay declaración responsable debe ser avalada técnicamente. Y eso lo puede hacer el Ayuntamiento con sus técnicos. Si eso no lo puede o no lo quiere hacer del todo el Ayuntamiento, se puede contar con gente como el Colegio de Arquitectos, siempre que eso no encarezca la operación a los ciudadanos que piden las licencias.

Pero sí que están haciendo zonas francas y dando facilidades a los emprendedores.

Sí. Siempre en los mismos barrios del centro y determinadas actividades económicas que generen determinada postal de Madrid. Pero no llegan ni a Villaverde, ni a Carabanchel, ni a Usera, ni a San Blas, ni a Hortaleza... Hay comercio en esos sitios, pero también hay avenidas enteras con todas las tiendas cerradas porque no tienen apoyo municipal. Ese apoyo se hace en el centro. Para la operación de Serrano se gastó más que todas las modificaciones de todas las grandes arterias del resto de Madrid: Marcelo Usera, Bravo Murillo, etcétera. El Ayuntamiento apuesta por el turismo, a su manera. Hay una frase de Botella que tengo clavada. Dijo que era una maravilla que hubiese medio millón de personas en la Puerta del Sol. Quiere decir que hay una aglomeración de gente en el centro y el resto de distritos, con sus comercios, desfalleciendo ¿No sería mejor hacer un intento para extender el interés turístico a estos distritos? Así toda la ciudad parecería Madrid, pero la alcaldesa tiene su Madrid.

¿Hay un plan turístico real para Madrid?

El plan para Madrid es no destrozar demasiado las cosas para que la gente conozca los elementos interesantes que tiene Madrid. Porque el sol sigue saliendo, a pesar del Gobierno y Madrid tiene historia, varios centros atractivos, cultura, una ciudadanía nada nacionalista, gastronomía, ocio nocturno... Todo lo que puede desear una ciudad que quiera el impulso del turismo. Lo que hay que hacer es no estropearlo. En esto soy muy liberal, al contrario del PP, que es muy intervencionista y apoya las acciones del centro y el barrio de Salamanca. Y no a favor de los pequeños comerciantes, sino a favor de los mismos de siempre, en materia fiscal, de publicidad y de obras. Y luego anuncian planes de turismo que no hacen. La Cebada iba a ser el Covent Garden de Madrid. Y Matadero, el Pompidou.

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