5 de diciembre de 2019, 18:08:23
Especiales


El núcleo de la química

Por Enrique Villalba

Uno de los principios básicos de la ciencia moderna dice que todo es física y química. Como tal, su presencia en la industria es totalmente transversal, ya que ofrece un abanico infinito de productos que son utilizados por empresas alimentarias, agrarias, sanitarias, de construcción, de extracción, o llegan, directamente, a los ciudadanos a través de productos de consumo. Su importancia es tal que el Ministerio de Industria mantiene un observatorio profesional específico para la evolución del sector, con la intención de potenciar lo más posible su implantación en el país.


La industria química en España tiene sus dos centros de gravedad más potentes en las comunidades autónomas de Cataluña y Andalucía. Sin embargo, la Comunidad de Madrid cuenta con una presencia significativa en el sector, gracias a albergar la capital, motivo por el que concentra las matrices de las principales empresas nacionales e internacionales, y porque es el nudo de comunicaciones más importante de España y de la península con Europa y Latinoamérica.

Según datos de la Federación de Industrias Químicas Españolas (Feique), la Comunidad de Madrid albergaba a finales de 2012 un total de 382 empresas del sector químico, un 12,28 por ciento de todo el tejido empresarial nacional, que está liderado por Cataluña. Su estructura es similar a la del resto del país y está mayoritariamente constituida por pequeñas y medianas compañías que intervienen de manera determinante en la producción y tienen una cuota significativa en la investigación. Sin embargo, dada la posición estratégica de Madrid, la región combina grandes empresas que coexisten y coparticipan de los proyectos con las pymes, que tienen habitualmente una estructura empresarial y de actividad más transversal para surtir de efectivos a las grandes. La cifra de negocio regional va acorde con su representatividad nacional, al concentrar un 14 por ciento de todo el conjunto del país.

El químico es el tercer sector industrial que aporta más empleo a la región, ya que da trabajo a alrededor de 17.000 personas de alto nivel formativo, principalmente en el arco norte de la geografía madrileña (especialmente, en las localidades de Alcobendas, San Sebastián de los Reyes, Tres Cantos, Alcalá de Henares o Torrejón de Ardoz, entre otros), aunque también nutre a otros municipios del sur, como Aranjuez y Alcorcón. Su valor ronda los 6.000 millones de euros anuales, con un valor añadido de un 30 por ciento.

Normativa estricta
El sector de la industria química en la Comunidad de Madrid está, sobre todo, centrado en la química de consumo, la especialidad química (transformación), la química básica (pesticidas, fertilizantes, colorantes, etcétera), los productos químicos (explosivos, colas, aceites esenciales, fibras, etcétera) y la química fina (elaboración de principios activos). Además, actualmente se está incidiendo en la química médica, la química industrial y la química de consumo final. Las nuevas tendencias empresariales buscan estrategias de producción que aporten, de este modo, el máximo valor añadido a sus productos a través de plantas cada vez más avanzadas.

Ciertas actividades dentro del sector, como la fabricación de caucho, la química básica y la fabricación de productos químicos (explosivos, colas, aceites esenciales, fibras, etcétera) apenas tienen representatividad en la producción regional. No obstante, también en estos subsectores, empresas de primera línea están localizadas en la Comunidad. Aparte de las farmacéuticas, la industria en la que más destaca la Comunidad de Madrid como productora y receptora es la del plástico. Esta industria, sin embargo, mantiene un contencioso con el resto del sector químico, puesto que se considera una actividad aparte. Aunque la generación de transformados plásticos se redujo un 27,85 por ciento entre 2007 y 2012, según datos de la Asociación Nacional de Industrias Plásticas, la región mantiene una de las tasas de producción de estos materiales más alta del país.

La normativa ambiental-industrial en la Comunidad de Madrid presta especial atención a la industria química. Con carácter general, se aplica la Ley 2/2002, de 19 de junio, de evaluación ambiental regional, en proceso de revisión. En el caso de procesos que no impliquen reacciones consideradas como sustancias peligrosas o compuestos orgánicos volátiles, no es necesaria la declaración de impacto ambiental especial. Aquella industria química en la que no se realicen procesos químicos o biológicos y tenga un almacenamiento inferior a 100.000 toneladas solo necesita evaluación abreviada de impacto ambiental. En el resto de los casos se requiere una memoria y una declaración ambiental completa. Hasta ocho órdenes, resoluciones, decretos, instrucciones y leyes afectan al sector. Todas estas prescripciones secundan la legislación nacional, que hace especial hincapié en la contaminación y la fabricación a escala.

Todos estos controles legales han supuesto para el sector privado un esfuerzo en el control de sus actividades a la hora de desarrollar procesos productivos que cumplan de forma certificada con los criterios legales de manejo de productos peligrosos, control de fugas, reducción de emisiones de gases nocivos para la atmósfera y destrucción adecuada de residuos sólidos y líquidos de manera segura.

La Comunidad de Madrid está a la vanguardia de la investigación de las distintas disciplinas de la química. Cuenta con los principales centros de I+D+i en el sector, tanto en el ámbito público como en el privado. En los últimos años, han surgido algunos de los principales avances en petroquímica, superconductores, sensores y nuevos materiales. A nivel público, la región es el territorio más importante de España y el séptimo a nivel mundial en cuanto a investigación química se refiere. Cuenta con dos universidades punteras a nivel internacional: la Complutense y la Autónoma. Reyes Jiménez, decano de la Facultad de Químicas de la UCM, explica que, a nivel de investigación, "Madrid cuenta con universidades muy potentes que son capaces de generar y transmitir conocimiento. Tienen mucha relación con las empresas, ya que aportan la investigación básica fundamental que permite la práctica y, por extensión, el desarrollo de tecnología".

Organismos punteros
El CSIC también tiene organismos de primera línea a nivel internacional, como el Instituto de catálisis y petroleoquímica (ICP), el Instituto de Química y Física Rocasolano (IQFR), el Instituto de Química Médica (IQM) y el Instituto de Química Orgánica General (IQOG).

Pero es a nivel privado donde se produce la mayor inversión gracias al impulso de las empresas que desarrollan la investigación necesaria para nutrir su ingente actividad. Repsol posee el campus científico puntero de tecnología petroquímica y energética más importante de España, radicado en Móstoles. Fue inaugurado en 2002 y cuenta con 200.000 metros cuadrados de instalaciones donde, entre otras actividades, 400 científicos estudian a diario productos adelantados al mercado en casi una década, principalmente, de química básica y avanzada. Desde compuestos (plásticos, refinados, asfaltos, cauchos, espumas y lubricantes) y energías (combustibles y bioenergía como Sherlock y Caleidoscopio) a nuevos materiales, motores y tecnologías propias de tratamiento de compuestos. Algunos de los productos innovadores que ha desarrollado la compañía en este centro son el caucho hidrogenado o el óxido de propileno-estileno, así como una inmensa gama de productos como, por ejemplo, los lubricantes y combustibles del equipo de moto GP que patrocina la compañía.

Según Juan Miguel Moreno, director de Tecnología Química de Repsol, la Comunidad de Madrid, gracias a su sede y a su centro tecnológico, es una pieza clave del ecosistema de la ciencia y tecnología aplicada al sector de la energía y los materiales a nivel mundial. Además, los más de 400 científicos e investigadores que acuden cada día al Centro de Tecnología Repsol constituyen una comunidad científica tractora de proyectos tecnológicos para la Comunidad de Madrid y el resto de España. A su juicio, esta situación implica que la región es el principal hub tecnológico de la compañía, secundado por los de Houston y Río de Janeiro.

El 'think tank' nacional

Técnicas Reunidas, otra de las compañías multinacionales españolas más importantes del sector, y miembro también del IBEX-35, tiene su cuartel general en Madrid. Con gran parte de su producción situada en el extranjero, generó unos ingresos en 2012 de 2.652 millones, con un potencial de crecimiento hasta el 2015 de hasta el 48 por ciento. La compañía emplea directamente en la región a unas 4.000 personas y, en todo el mundo, directa o indirectamente, a unas 29.000.

Una de sus joyas es el centro tecnológico que posee en San Fernando de Henares, donde se desarrolla buena parte de los proyectos que luego procesa por el mundo. Un ejemplo es la tecnología Zincex, un proceso revolucionario para recuperar los metales no ferrosos y, en particular, el zinc. Según Javier Limpo, responsable de I+D de la compañía, "Madrid es indudablemente el think tank en el que se desarrolla, al menos, inicialmente, la base de gran parte de nuestros productos. La actividad que aquí se realiza luego se traslada a nuestros centros de producción, lo que genera que se desarrollen procesos productivos en muchos lugares del mundo".

La multinacional alemana BASF posee en Madrid una planta de producción y distribución que se ha beneficiado de la inyección de inversión que ha realizado la compañía en España en los últimos años. Produce, entre otros elementos, materiales de construcción como hormigones, pavimentos, sustancias impermeabilizantes, rellenos o anclajes. Asimismo, crea sustancias químicas básicas como ácido sulfúrico o metanol, productos intermedios como polialcoholes, aminas quirales, plásticos de alta calidad y productos finales de diversa naturaleza, como pesticidas y vitaminas.

3M, que tiene sus oficinas centrales en San Blas, posee una de las plantas señeras en la Comunidad de Madrid. Afincada en Rivas-Vaciamadrid desde 1957, según fuentes de la compañía, este polígono desarrolla productos tan cercanos y conocidos para el público como Scotch Brite o el limpiametales como Tarni Shield, que producen íntegramente para el mercado circunscrito a la Unión Europea.

Un potencia exportadora

La ciudad de Madrid es una exportadora neta de productos químicos de base y orientados a otras industrias intermedias. De hecho, es el cuarto sector industrial en la ciudad cuyas empresas más exportan al resto del territorio nacional o al extranjero. Un 80 por ciento de su producción se vende fuera de su territorio. Entre 2000 y 2009 el sector químico aumentó sus ingresos de 64.389 a 87.009 millones de euros, lo que representa un incremento del 3,1 por ciento en su balance global. Esa pujanza del sector también se puso de manifiesto en la inversión extranjera en la industria química madrileña, que en la última década alcanzó casi los 3.000 millones de euros.

En 2010, el sector aportaba 758 millones al producto interior bruto de la ciudad y fue de los sectores que menos notaron la pérdida del valor añadido bruto de la industria en la ciudad tras la desindustrialización de la década de los años 90, siendo actualmente su valor estimado de unos 608 millones de euros.

Dentro del marco del sector a nivel regional, según el informe del Ayuntamiento de Madrid sobre la estructura económica de Madrid presentado en febrero de 2014, la capital concentra el 29 por ciento de las compañías y el 26 por ciento de las personas ocupadas en este sector (unas 8.000 personas, sin contar subsectores ni la industria farmacéutica), así como una ingente participación en el tejido empresarial y laboral de otros muchos subsectores químicos relacionados con la belleza, la construcción, los cauchos, los plásticos, la alimentación, la industria textil o la metalurgia.

Madrid, capital de las multinacionales

La Comunidad de Madrid tiene una importancia clave para las empresas del sector por su condición de centro financiero y administrativo de España. Además, actúa como hub internacional entre Europa y América, al ser el principal nudo de comunicaciones entre Europa y los países latinos, y ser la capital del español, con un público objetivo de más de 500 millones de personas en todo el mundo. Una de cada cuatro empresas químicas multinacionales tiene su cuartel general peninsular en Madrid, lo que le supone perfilarse como el nudo gordiano de un sector que emplea a miles de personas y que exige un alto nivel de cualificación técnica para desarrollar todo tipo de productos. Compañías petroquímicas o de derivados como Repsol, Cepsa o Técnicas Reunidas y multinacionales multiproducto como BASF, Solvay, Henkel, 3M, Glaxo Smith Kline, Procter & Gamble, Exxon, Johnson, Agip o Danosa, son algunas de las compañías radicadas en la región. Y esa presencia lleva aparejada instalaciones de primera línea en materia de investigación, producción y logística.


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