28 de enero de 2020, 23:24:45
Cultura y ocio


Vivir del cuento

Por Enrique Villalba

Los narradores orales sobreviven a la crisis entre bibliotecas, colegios, bares y centros culturales a base de despertar la imaginación de niños y mayores. Un espectáculo que se construye en comunidad y que le mantiene el pulso a un mundo inundado por lo audiovisual. Durante esta semana y hasta el término de la feria del libro las asociaciones de profesionales del cuento celebrarán numerosas actividades en la región.


A finales de marzo, Madrid se llenó de monstruos y dragones con motivo del día mundial de la narración oral. Casi a diario, se celebran en la región varios espectáculos de cuentacuentos en los que se trata de recuperar la magia de contar historias en directo. "El cuento no ha perdido la capacidad de emocionar porque a la gente le encanta imaginar, recuperar esa memoria ancestral que todos llevamos dentro", explica Israel Hergón cuentacuentos profesional y miembro de la Asociación Madrileña de Narración Oral. "Es un dar y un recibir, una actividad en comunidad. Sin espectadores, no hay cuento. Va creciendo en la medida en la que participan los espectadores. Aquí no hay cuarta pared, como en el teatro. No es una historia para ti, sino una historia contigo", añade Victoria Gullón, también narradora a tiempo completo. Nelson Calderón es un narrador colombiano que ha trasladado la profunda tradición de su país a los escenarios de la región: "El cuento es la matriz de todo. Todos contamos historias en nuestro día a día. Un profesor, un comercial, un periodista... Por eso, la literatura funciona con personas de cualquier edad".

Un espectáculo que, como el resto de las artes, ha sufrido la embestida de la crisis. Aunque, por suerte, ha evitado cantar su colorín colorado: "Yo vivo del cuento. Puedo dedicarme a esto pero tengo que moverme el triple que hace unos años para conseguir la mitad, y eso, con suerte", comenta Mercedes Carrión, una de las cuentacuentos más veteranas de la región. Para una parte de ellos es una forma de vida, pero la mayoría compaginan esta actividad con sus trabajos cotidianos.

El cuentista en vivo tiene que reinventarse constantemente. El que no hace magia, utiliza juegos, escarba en la literatura o rescata historias de la actualidad. Carrión, por ejemplo, hace trucos de magia. Gullón es una especialista en recuperar el romancero clásico español. "Hay auténticas joyas desconocidas que forman parte de nuestra identidad cultural como pueblos. Cada vez hay menos, pero todavía quedan personas mayores que son depositarias de los relatos puros que forman parte de nuestros cuentos", añade. De hecho, existe una asociación de cuentacuentos llamada 'Los mayores también cuentan' que tratan de trasladar a las siguientes generaciones ese poso cultural.

Y es que a estos profesionales les toca, a veces, hacer una auténtica labor de arqueología 'cuentística'. "Ha habido una auténtica mutilación de las historias clásicas y populares por lo políticamente correcto. Mucha gente se sorprende cuando narramos los cuentos como fueron, porque no responden a las historias que les contaron. Casi todos son una acumulación de símbolos: la justicia, la virtud, la belleza, pero sin cánones predeterminados, como ha establecido la sociedad actual. Originalmente, ni siquiera tenían moraleja. Su poder educativo estaba ahí y no hacía falta cambiarlos para que se entendiesen", incide Marta Guijarro, miembro de la asociación.

Porque cada cuento se transforma cada vez que se narra pero siempre mantiene su esencia original. "Hay tantos estilos de contar una historia como narradores. Sea un cuento inventado por uno mismo o un cuento clásico, el narrador le aporta sus recursos, que saca de la literatura, las noticias o muchas de las vivencias de sí mismo", explica César Gómez, miembro de la Red Internacional de Cuentacuentos. Y funciona desde el momento en que toca la fibra afectiva del que escucha.Hergón concluye explicando que "cuando un cuento funciona se nota la energía porque todos rememoran aquellas historias que nos contaba nuestra madre. Da igual que lo que se cuenta no sea real. Todos entienden y comparten la historia porque es verdad. Verdad verdadera de cuento".

Agenda de cuentacuentos en la red bibliotecaria de la Comunidad de Madrid

Algunos templos del cuento en Madrid:
- El Despertar (c/Torrecilla del Leal, 18)
- Libertad 8 (c/Libertad 8)
- Taberna Alabanda (c/Miguel Servet, 15)
- La escalera de Jacob (c/ Lavapiés, 9)
- La Infinito (c/ Tres Peces, 22)
- El sexto derecha (c/ Toledo, 107)

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