18 de julio de 2019, 15:34:31
Medio Ambiente


Un conejo encuentra refugio en la plaza de Olavide

Por Carmen M. Gutiérrez

La plaza de Olavide tiene un habitante conocido por casi todos los niños que juegan allí. Es un conejo gris que desde hace unos dos años vive entre los arbustos, de los que a veces sale para recorrer esta zona verde ante la sorpresa de los presentes.


Entre los arbustos y recovecos de la plaza de Olavide (Chamberí), una de las pocas del centro que se ha salvado de la moda del granito, tiene su madriguera un conejo, que se ha convertido en uno de los entretenimientos de sus asiduos. Raro es el vecino que use esta plaza muy frecuentada de niños, por su gran cantidad de juegos, que no lo conozca. Muchos le llevan zanahorias, con la esperanza de verlo.

Cuentan los vecinos que el conejo lleva allí unos dos años y que antes tenía un compañero. Nadie sabe con seguridad cómo llegaron hasta la plaza de Olavide, pero la leyenda es que un vecino los soltó allí antes de mudarse. Causa simpatía, pero abandonar animales tiene sus riesgos, ya que pueden morir si no se adaptan o alterar el ecosistema. "Me jorobaría que le pasara algo. Ya le he tomado cariño", asegura Daniel López, un padre que espera sentado en un banco junto a los arbustos donde suele esconderse Pumba. "Ahora se llama Rayo, porque es muy rápido", le corrige una niña amiga de su hijo.

"Es una atracción. Está muy bien hasta que se estresa. Y le tienes que decir a los niños que lo dejen tranquilo", explica López. Y es que, aunque el conejo va perdiendo el miedo propio de su especie hacia los seres humanos y se deja ver por las zonas abiertas de la plaza, a veces no le queda más remedio que huir ante la persecución de los niños.

 

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