29 de enero de 2020, 0:02:37
Opinión


Un nuevo copago de medicamentos difícil de entender

Por Jesús Sánchez Martos


... Y mucho más difícil de explicar por parte del Gobierno y especialmente por parte de Ana Mato, la titular del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e "Igualdad", éste último término una vez más olvidado. Dice la noticia que "ayer día 1 de Octubre se puso en marcha el nuevo copago de medicamentos de dispensación ambulatoria en la Farmacia Hospitalaria". Y dicho así bien podría confundir a muchos ciudadanos, al tiempo que una gran mayoría ni siquiera sabían que había una "Farmacia Hospitalaria" para que los pacientes recogieran sus medicamentos. No se trata en absoluto de hacernos pagar los medicamentos que necesitemos si estamos ingresados en el Hospital.

Esta medida, que no es nada nueva aunque se ponga en marcha ahora, procede del desarrollo de la Ley 29/2006 de Garantías y Uso Racional de Medicamentos y Productos Sanitarios que aprobaron por entonces nuestros parlamentarios. Y afecta a los medicamentos que necesitan los pacientes diagnosticados de enfermedades crónicas o graves, como determinados tipos de cáncer, la esclerosis múltiple y la Hepatitis C entre otras, pero que no están ingresados en el hospital; hacen su vida diaria en casa, pero necesitan determinados medicamentos que no se pueden adquirir en la "farmacia del barrio". Ellos saben muy bien que previa consulta con su especialista, éste les prescribe el medicamento en una receta oficial y con ella tienen que desplazarse a su Hospital de referencia, a la Farmacia Hospitalaria, donde le entregan los medicamentos necesarios para poder seguir tratando su enfermedad.

Ahora, las cosas cambian. A partir de ayer, día 1 de Octubre, seguirán haciendo lo mismo pero tendrán que abonar el 10% del precio de medicamento, hasta un tope máximo de 4.20 Euros. Es decir, que si el medicamento tiene un precio de 30 euros, pagarán 3 euros y si es de 100 Euros, tendrán que abonar 4.20 Euros, una cantidad que se me antoja excesiva por muchas razones, pero la fundamental es que también estos pacientes están en crisis y además no pueden dejar de tomar estos medicamentos si quieren controlar su enfermedad.

Nos han contado nuestros políticos en sucesivas ocasiones que las medidas que toman para modificar y aumentar el copago de medicamentos tiene dos objetivos fundamentales: un carácter disuasorio para que no se consuman medicamentos innecesarios y no se abuse de las recetas, y otro recaudatorio con el fin de ayudar a la crisis que nos afecta a todos. Hasta ahora no he escuchado a nuestra Ministra justificar el tema de la "disuasión" con esta medida, quizá porque como ella misma sabe, un paciente afectado de una enfermedad grave o crónica, no puede ser disuadido de que deje de tomar aquellos medicamentos que le prescribe su especialista con el fin de que pueda aumentar su esperanza de vida y su calidad de vida. Por lo que desde esta tribuna me veo obligado a recordar a todos estos pacientes y sus familiares, que bajo ningún concepto dejen de tomar sus medicamentos, al menos sin contar previamente con su médico especialista.

Y en cuanto al carácter recaudatorio, son muchos los especialistas en economía de la salud y algunos consejeros de Sanidad, los que confirman que esta medida no ahorrará mucho dinero, al margen del gasto que ahora tienen que hacer todos los hospitales para poner en marcha una infraestructura de cobro de la que ahora no disponen.

Pero es que además, a partir de ahora vamos a asistir a un nuevo caso de "desigualdad" manifiesta, porque al tratarse de una medida que dicta el Ministerio de Sanidad, no puede ser impuesta a las Comunidades Autónomas, por lo que son los Consejeros de Sanidad de cada una de ellas los que tomarán la decisión de ponerla o no en marcha. Y ya son 9 Comunidades Autónomas, las que por un motivo o por otro han decidido hacer caso omiso al desarrollo de esta norma. En unas Comunidades tendrán que pagar y en otras no.

Parece mentira que en el momento actual, en el que todos nos estamos haciendo eco de la importancia que cobra "una sanidad igual para todos", porque la necesitamos y porque nuestro Ministerio también se llama de "igualdad", tengamos que vivir un nuevo caso de desigualdad manifiesta. Ahora que nos felicitábamos y se felicitaba la Ministra por la "tarjeta sanitaria única", porque a partir del próximo enero ya tendremos un "calendario único de vacunación infantil", los pacientes crónicos y graves serán tratados de forma diferente dependiendo de en qué comunidad autónoma estén viviendo y luchando contra su enfermedad. Un verdadero despropósito.

Y termino. Ayer mismo pude comprobar que con 4,20 euros pueden comer de forma saludable dos personas, muchas de ellas con estas enfermedades y una pensión mínima. Les ofrezco el menú de un día para dos personas y seguro que no me excedo en el presupuesto. En el desayuno: Café con leche y una tostada de pan con aceite de oliva. En la comida: Unas lentejas acompañadas de una ensalada y de postre melón. Y para la cena unas judías verdes con u yogur de postre. Incluso un vaso de leche templada antes de irse a la cama.

Sinceramente creo que nuestros políticos y gobernantes, sean de uno u otro partido, deberían salir de sus despachos y acercarse mucho más a la realidad del día a día y en este caso, yo les invitaría a que reflexionaran y convivieran solo un par de días con los pacientes a los que les afecta esta inoportuna, innecesaria e injustificada medida. Y por favor, que llamen a las cosas por su nombre, no se trata de un nuevo "copago", sino de un claro "repago", porque pagar ya estamos pagando parte de nuestros medicamentos desde hace mucho tiempo. Al pan, pan y al vino, vino.

Dr. Jesús Sánchez Martos

Catedrático de Educación para la Salud

Universidad Complutense de Madrid

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