22 de noviembre de 2019, 4:54:17
Medio Ambiente


Nueva plaga en Madrid: el escarabajo del olmo

Por Carmen M. Gutiérrez

Con las primeras lluvias del otoño comienzan a aletargarse y desaparecer, pero este verano la galeruca del olmo ha provocado verdaderos quebraderos de cabeza a vecinos de la región. Es un escarabajo que afecta a esta especie y que busca cobijo en las casas atraídos por la luz artificial.


Este ha sido el segundo verano que la galeruca del olmo (Xanthogaleruca luteola Müll., Pyrrhalta luteola Müll) afecta de manera importante a poblaciones de Madrid. Leganés es uno de los lugares donde más alarma social ha provocado, pero también se da en otros municipios como Fuenlabrada o la propia capital, dentro de la región, y en otros puntos del país, como Sevilla o Toledo, por poner algunos ejemplos. Siempre ha estado ahí, pero desde hace un par de años, además de debilitar a los olmos, ha empezado a causar molestias a la población. En la ciudad de Madrid se han dado episodios en los últimos tiempos, pero desde el Área de Medio Ambiente concretan que no se puede hablar de plaga.

"Los dos últimos veranos han sido muy cálidos" apunta Gregorio Pintor, jefe de Control de Enfermedades Transmisibles de la Concejalía de Medio Ambiente de Leganés, municipio que, por necesidad, se ha convertido en experto en este pequeño animal inofensivo, aunque molesto. El calor afecta directamente a la rapidez de multiplicación de este coleóptero, que puede reproducirse hasta cuatro veces entre junio y octubre si hay altas temperaturas y falta de lluvias. Las hembras pueden poner hasta 300 huevos cada vez.

La galeruca del olmo es un insecto volador de algo menos de un centímetro, de color amarillento con bandas oscuras longitudinales, que cada vez más vecinos de Madrid han visto en sus casas durante los meses más cálidos, fechas en las que se alimentan de las hojas de los olmos, debilitándolos, y también busca refugios en las casas atraídos por la luz artificial. Cuando empieza el frío y las lluvias, desaparece de la vista, pero no de las casas, pues busca toldos, cajas de persiana, grietas en los edificios o cualquier hueco para pasar a refugio el otoño y el invierno. Por este motivo, Pintor recomienda vigilar estos lugares periódicamente para evitar su presencia. Para luchar contra ellos, también valen los insecticidas tradicionales, con cuidado en su aplicación, la utilización de luces amarillas mejor que blancas, el uso de mosquiteras y procurar no abrir la ventana más de lo necesario. Otro truco, según señala este experto, es poner una vasija con agua y aceite bajo la luz, para que atraiga a la galeruca y quede atrapada.

Este insecto no representa un peligro para los humanos y se deja capturar sin inmutarse, pero su presencia por decenas o cientos en el hogar es muy molesta, como muestran las frecuentes llamadas de vecinos al Ayuntamiento de Leganés. "Tienen mayor presencia donde más olmos hay", explica Pintor. Esta plaga afecta a los olmos que vinieron del sudeste asiático, después de que la grafiosis provocara estragos en las poblaciones autóctonas. Hace cuarenta o cincuenta años la Diputación de Madrid los regalaba a los municipios para plantar en sus calles y jardines, por lo que es un árbol ornamental muy común en la región, que también crece de forma natural. "En Leganés hay unos 6.000 olmos y hay afectados unos 5.000", apunta Pintor, quien explica que los debilita, y deja sus hojas marcadas, aunque no llega a matarlos.

Para controlar la situación, el Ayuntamiento de Leganés lleva algún tiempo haciendo pruebas con dos métodos de control y finalmente ha optado por inyectar un producto fitosanitario llamado avamectina en la base del árbol y que consigue eliminar la plaga. Este es el segundo verano que se les presenta el problema y prevén que el próximo vuelva a aparecer, aunque en esta ocasión esperan poder controlarlo mejor.

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