26 de enero de 2022, 1:31:50
Educación


Galván: "Es injusto que un universitario pague el triple en Madrid que en Galicia"

Por Carmen M. Gutiérrez

La "inequidad" a causa de la subida de tasas y el endurecimiento de las becas, y los recortes en la financiación pública son los principales problemas que atraviesan las universidades madrileñas. Fernando Galván, rector de la Universidad de Alcalá, es su representante en el consejo que las reúne, la CRUMA.


Los rectores han dicho que ya no aguantan un envite económico más de la Comunidad. ¿Qué situación viven las universidades madrileñas en este momento?

Existe una gran incertidumbre, porque no sabemos hasta qué punto este curso va a resultar bien en términos económicos. Por un lado, por la subida de las tasas que va a implicar previsiblemente un aumento de alumnos que no puedan pagar sus matrículas. Y, por otro lado, porque a fecha de hoy todavía desconocemos el alcance que va a tener para las universidades ese aumento de las tasas en cuanto a recortes de la financiación. El planteamiento que hace la Comunidad de Madrid es que suben las tasas y la recaudación adicional que las universidades obtienen se recorta del presupuesto, de la financiación que da la Comunidad. Es una situación de bastante incertidumbre.

La consejera ha dicho en alguna ocasión que el recorte podría ser unos 25 millones para 2014. ¿Son esos datos los que manejan los rectores?

A nosotros se nos dijo 55, contando también 2013. Evidentemente, los 55 no los ejecutaría de septiembre a diciembre, sino una parte este año y los otros 30 el año que viene.

¿Y hay alguna opción de que se derogue el decreto de tasas, al que va vinculado ese recorte en las transferencias, como han pedido?

Eso depende de la Comunidad de Madrid. Nosotros hemos hecho una petición formal por escrito al Consejo de Gobierno hace solo unos días. No tenemos aún respuesta.

¿Qué opinión tiene del trato económico que le está dando la Comunidad a la universidad durante estos últimos años?

Terrible. Se ha recortado el 20 por ciento de la financiación pública a las universidades de Madrid. Hemos pasado de 1.085 millones en 2010/2011 a la situación actual, que es de unos 820 millones. Eso significa algo más de un 20 por ciento de recorte cuando los presupuestos de la Comunidad de Madrid han bajado un 12 por ciento. Hay una gran diferencia y pone de manifiesto que las universidades no somos desde luego una prioridad para el Gobierno de la región.

La Comunidad mantiene que financia un 80 por ciento de lo que cuestan los estudios universitarios. ¿Es correcto ese dato? ¿Ustedes en otras ocasiones lo han rebajado?

No conocemos cómo se ha hecho el cálculo. Resulta muy sorprendente que en el país haya universidades como las gallegas o las andaluzas, que son algunas del mismo tamaño o mayores que las de Madrid, con un perfil docente investigador muy similar, con un número de estudiantes similar, etcétera, donde la matrícula de un grado es tres veces menor que en una universidad de Madrid. El porcentaje de aportación pública allí debe ser similar, con un 80 por ciento o un 85 por ciento quizás del coste real, no más, pero se produce una enorme diferencia. Un curso en Derecho, Historia o cualquier otra de Humanidades en Galicia cuesta 590 euros, mientras que en Madrid son 1.620 euros en primera matrícula. Alguien me tendría que explicar cómo se calcula porque no me salen las cifras.

La Coordinadora de Representantes de Estudiantes Universitarios de Madrid cree que la subida de tasas es ilegal porque en cuarta matrícula es más del 100 por cien del coste real. ¿Cree que es así?

Esta cuestión tiene que ver con lo anterior. Como no sabemos cuál es el coste real del puesto escolar, cada comunidad lo estima en una cifra diferente. La Comunidad de Madrid lo estima entre 7.500 y 8.000 euros, según he leído en la prensa. Sin embargo, en otras comunidades es más bajo. En Canarias estaba entre 4.500 y 5.000, por ejemplo. A mí me sorprende mucho que las cifras oscilen de esa manera tan drástica, pero es lo que se tiene en cuenta para calcular los porcentajes. ¿Se está superando en Madrid el 25 por ciento? No lo sé. Si el coste verdaderamente fuera de 8.000 euros, la tasa está dentro del 20 por ciento que dice la Comunidad. El problema es que las universidades no tenemos un sistema de contabilidad analítica. Espero que lo tengamos en un año o dos. Eso permitiría ajustar mucho lo que es el coste del puesto escolar.

Me sorprende que las universidades no sepan qué cuesta cada alumno...

Hay una serie de costes, edificios, energía, etcétera, no solo personal. Es muy distinto también, por ejemplo, en una universidad como esta, que tiene un patrimonio y unos edificios, donde hay muchos metros cuadrados no utilizables con fines educativos. Ahora, el problema radica en que el Estado debería establecer algún mecanismo de coordinación entre comunidades para que no haya una discrepancia en las tasas universitarias del calibre de la que existe actualmente. Yo creo que es injusto que un estudiante madrileño tenga que pagar tres veces más que un gallego o de otras comunidades autónomas.

¿Está perdiendo la universidad madrileña competitividad y alumnos?

Sí, desde luego en posgrado lo hemos perdido claramente el año pasado y eso es lo que más nos preocupa, además de la inequidad. Desde el punto de vista académico, al perder estudiantes de posgrado, las universidades de Madrid se van a empobrecer en investigación, que es uno de los datos identificativos de las universidades madrileñas. Por ejemplo, ahora en el Ranking de Shanghái, cinco de las seis universidades madrileñas han entrado en algunos ámbitos. En el caso de Alcalá, ha sido en Informática. Eso significa que hay un nivel de actividad investigadora muy importante, porque el ranking mide sobre todo la investigación. Madrid está muy bien en investigación claramente, pero si no tenemos estudiantes de posgrado, si no viene ya gente a Madrid a hacer el máster porque es muy caro después de que el año pasado subiera cerca de un 60 por ciento y la matrícula cueste de 4.000 euros, entonces, en un plazo corto no habrá estudiantes de doctorado, no habrá tesis y no habrá investigación en las universidades de Madrid. Eso es un daño enorme para el sistema universitario público en Madrid.

En cuanto a la matriculación este año, ¿tienen ya datos?

De posgrado no tenemos datos todavía, porque la matrícula sigue abierta. Pero de grado, en la Universidad de Alcalá, en julio cubrimos casi el 97 por ciento de los puestos. Son datos muy buenos de ocupación, incluso mejores que los del año pasado en porcentaje, dos o tres puntos por encima que el año anterior. En centros adscritos hay más plazas libres. Es lo que suele ocurrir.

Hay alumnos que no pueden terminar de pagar la matrícula. ¿Tiene que ser duro para un rector pensar que hay gente que aunque quiera no puede estudiar?

También se da el problema de que el aumento de tasas tiene un efecto disuasorio para que estudiantes que en otras circunstancias hubieran entrado en la universidad ahora no lo hacen, porque piensan que no van a poder permitírselo y que si el ritmo de aumento sigue como estos dos últimos años, ante la perspectiva de tener que abandonar sus estudios a la mitad, hay alumnos que prefieren no empezarlos. Esto hace mucho daño desde el punto de vista social. Por eso, los rectores, no solo en Madrid sino en España a través de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas hemos pedido un sistema de becas verdaderamente equitativo. Aquí se está generando una confusión por parte de algunas personas que mezclan una beca de excelencia, con la todos estamos de acuerdo, y una beca que permita el acceso a los estudios, como existe en muchos lugares del mundo, sobre todo en Europa, donde la asistencia a la universidad es gratuita o casi gratuita. Esa situación nos parece sangrante. ¿Por qué un alumno cuyos padres se lo pueden permitir puede pasar de curso con un cinco? Y, sin embargo, otros alumnos cuyos padres no se puedan permitir necesitan sacar un 6,5 para obtener la beca para pagar la matrícula. Ese factor en sí mismo es una desigualdad de oportunidades. Lo que se está produciendo es un tipo de universidad que no se ajusta a lo que debe ser una universidad pública. Y hay universidades con tasas más altas en Europa, como las universidades inglesas, pero que tienen un sistema de protección social importantísimo. Ningún estudiante paga la matrícula él o su familia. Paga el Estado y, cuando ha acabado sus estudios, si obtiene una renta salarial superior a una determinada cifra, devolverá mensualmente la cantidad prestada. Las universidades no se ven afectadas por el sistema. Ese es el problema en España, que alguien puede pensar que las universidades deben costar lo mismo que las universidades inglesas, por ejemplo, y no habría inequidad si hubiera un sistema similar de ayudas.

¿Se puede decir que estudiar en Madrid se está convirtiendo en un lujo?

Sí, es evidente.

¿Tiene algún balance de cuántos alumnos no pudieron pagar el año pasado en las universidades madrileñas?

No, porque la Complutense, que era la que tenía un mayor volumen, estableció un mecanismo para que pudieran pagar hasta septiembre. En otras universidades se resolvieron los problemas. Me lo ha comentado el rector de la Autónoma y aquí también, pues en los dos casos se crearon bolsas de ayuda y no ha habido estudiantes que hayan dejado por impago los estudios. Ahora, muchos se matriculan de menos créditos. Eso al final es una mayor ineficiencia del sistema, porque los estudiantes tienen que invertir más años en sus estudios y tardan más en incorporarse al mundo laboral. El sistema tiene unos efectos perversos.

Con todos estos recortes que arrastran, ¿tienen algún balance de cuántos profesores se han perdido y qué problemas ha generado? ¿Qué cosas se han quedado sin hacer?

Se han quedado sin hacer todos los edificios y todos los equipamientos. Esto es muy serio para las universidades, porque hay edificios que son muy antiguos y otros de épocas del siglo XX en las que se construía muy mal. Si no se atiende a eso, puede haber riesgo para las personas, incluso, en algún caso. Hay laboratorios, servicios informáticos, ordenadores y una serie de equipamientos que las universidades necesitan que no se pueden actualizar. Esto se viene arrastrando desde 2008, cuando la Comunidad de Madrid cortó la mayor parte de la partida de inversiones. Luego, en los dos últimos años, las universidades hemos hecho ajustes en la plantilla, que afectan sobre todo a personal interino y eventual en personal de servicios y profesorado. En cuanto al profesorado, ha afectado normalmente al que llamamos asociado, que son profesores cuyo principal trabajo está fuera de la universidad y que contribuyen con contratos de entre tres y seis horas a la semana y completan la formación de los estudiantes aportando sobre todo su experiencia profesional. Por ejemplo, un economista que trabaja en un banco o una empresa. Ahí es donde se ha hecho el mayor ajuste, pero es un ajuste traumático para todos. Hemos hecho también ajustes en gasto corriente, electricidad, calefacción, cerramos los centros en vacaciones... Estamos aplicando una economía de una enorme austeridad para garantizar que se mantenga la plantilla fundamental y poder pagar los salarios.

¿En un futuro se esperan más cambios o reestructuraciones en las universidades a causa de los recortes?

Dependerá de cuáles sean los recortes. La Ley de Estabilidad Presupuestaria obliga a las universidades a presentar a la Comunidad un detalle mes a mes de sus cuentas. Si se producen muchos recortes, a veces es imposible parar la maquinaria de gasto, porque tienes que pagar la factura de la luz, etcétera. Hay ocasiones en que eso te puede llevar a la generación de un déficit, si hay recortes, claro. Las universidades tienen unos presupuestos hechos para que esté saneada la situación. En 2012 resultó bien el cierre del ejercicio económico, pero si hay recortes adicionales este año y te los comunican en el mes de octubre, lo que has gastado ya no lo puedes desgastar. Esto es muy preocupante, porque en estas fechas aún no lo sabemos.

Volviendo a las tasas, la comunidad dijo que iba a ayudar a los alumnos que no puedan asumir el pago de la matrícula. ¿Saben qué piensa plantear la Comunidad?

Esto es lo que estamos pidiendo los rectores, que se concrete cuál es el mecanismo que la Comunidad va a arbitrar para cumplir el compromiso que tanto el president como la consejera de Educación expresaron, que era que ningún alumno se iba a quedar sin estudios universitarios por problemas económicos. Lo que los rectores le pedimos a la Comunidad es que dé tranquilidad a los estudiantes y a las universidades, y eso se tiene que plasmar en el proyecto de presupuesto de 2014.

En la presentación del curso, la directora general, dijo que iba apoyar a las universidades para que crearan fondos para situaciones sobrevenidas...

Ese no es el compromiso de la Comunidad de Madrid. Ya hemos establecido mecanismos para ayudar a los estudiantes. Por ejemplo, esta universidad tiene establecido el pago en diez mensualidades. Esa es una ayuda que podemos hacer, pero creo que lo que nadie espera es que destinemos una parte de nuestro presupuesto a pagar las matrículas, porque no tenemos presupuesto para eso. Salvo que alguien nos lo dé. Esto entronca con las donaciones para pagar las matrículas de los estudiantes, pero una universidad pública tiene que tener una financiación pública del Estado o de la comunidad autónoma, de quien corresponda. Y si la Comunidad establece un compromiso, debe implantar un mecanismo.

¿El resto de universidades va a crear esos fondos para situaciones sobrevenidas?

No lo sé. Nosotros creemos en el caso de Alcalá que con el fraccionamiento del pago se va a facilitar mucho. Porque de repente nadie tiene que pagar 500, 1.000 o 2.000 euros. La matrícula normal está entre 1.600 y 2.000, lo cual significaría entre 160 o 200 euros al mes. Pero es verdad que hay otros estudiantes que tienen que pagar matrículas de 3, 4 o 5.000 euros porque tienen alguna asignatura suspensa en segunda o tercera matrícula y se trata de cantidades importantes.

¿Qué le parece esa idea de aceptar donaciones para pagar matrículas? ¿Cree que sería conveniente o que tiene que ser una financiación pública la que respalde el acceso a la universidad?

Uno, tiene que haber una financiación pública suficiente para garantizar el servicio público de las universidades. Dos, ya hay donaciones y las universidades estamos acostumbradas a tener proyectos de mecenazgo con instituciones y empresas, y son siempre muy bienvenidas. No hay nada nuevo en eso; es algo que ocurre en España y en el resto del mundo. Esto lo destinamos a una diversidad de tareas. Hasta ahora nunca había sido para pagar la matrícula a nadie, pero bien podría ser, aunque esto no puede ser un sustitutivo de la obligación que tienen las administraciones públicas de garantizar la enseñanza pública en las universidades.

¿Cómo definiría las relaciones de los rectores con la Comunidad?

Las relaciones son fluidas, tengo que decirlo. No hemos tenido ningún enfrentamiento y lo único es que no conseguimos nuestros objetivos. Hemos conseguido el objetivo de que se congelaran las tasas de posgrado, pero no que se congelaran las tasas de grado si no se podían bajar. Expresamos nuestra discrepancia y los seguimos haciendo. Sacamos comunicados, nos reunimos y denunciamos la situación porque nos parece que no es justo el trato que reciben las universidades.

Va a haber un gran acto público reivindicativo de las universidades. ¿Qué nos puede adelantar?

Va a ser el día 8. La idea es que una representación de los Consejos de Gobierno de las universidades se reúna y tanto los rectores como los representantes de los estudiantes hagan pública la situación para que sea conocida por todos, que expliquen qué es lo que está ocurriendo con la financiación de la universidad, que no solamente son las tasas. Hay otros muchos temas que son importantes para la sociedad madrileña y de los que la opinión pública no está informada.

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