23 de mayo de 2022, 4:51:42
Cultura y ocio


Me quedo corto (día 1)

Por Félix Tusell


Me han pedido que escriba un diario de rodaje en el que narre los entresijos de este complejo proceso que es la fabricación de una película. La película en cuestión es un cortometraje titulado Epitafios. Es la ópera prima de la actriz María Ballesteros, que ahora ha decidido estar detrás de las cámaras en vez de delante de ellas. Pero también es la primera vez que produce cine el que suscribe, con lo que este proyecto supone un redoblado reto.

Por lo tanto, si lo que espera el lector es encontrarse las reflexiones de un grueso señor que agarra a una voluptuosa y rubia actriz de cada brazo entre fumarolas de Cohiba, verá sus expectativas frustradas. A mí me gusta más fumar puritos de los finos, sabor vainilla, no me como un rosco y, desde luego, no gozo de los holgados presupuestos del cliché de productor. Con lo que lo que se leerá aquí son las dudas e inseguridades de un advenedizo productor.

 

Puede uno imaginarse los nervios de este primer día de rodaje, al llegar al set (instalado en una finca extremeña) y encontrarse todo el tinglado. Un camión de eléctricos, furgonetas de producción, y un equipo de unas cuarenta personas, entre las que se encuentran profesionales de primera línea: estamos hablando de un elenco tan conocido y solvente como Arturo Valls, Natalia Mateo o la veterana Teresa Lozano; y de un equipo técnico que bien mereciera una vitrina de oscars. Que alguien me diga qué pinto yo aquí.

El primer día de rodaje se desarrolla con frescura y normalidad. Los actores parecen cómodos en sus papeles, y el equipo técnico parece sumarse al entusiasmo de una directora, no sé muy bien si precisamente por esa condición de actriz, parece que le va la vida en cada detalle que aparece en el plano. Sin duda, esta actitud beneficiará al resultado estético final, pero hace que la concentración de tanta gente deba ser máxima en todo momento.

Al final de la jornada, todos parecemos satisfechos. Yo apenas me he despegado del teléfono, dando la matraca a mi abogada (sin duda, el aspecto menos glamuroso del cine, aunque rigurosamente necesario) y a mis refuerzos de producción en Madrid, con lo que tampoco he podido empaparme como quisiera del ambiente del rodaje; supongo que mañana tendré más cosas que contar. He dormido apenas una hora por los nervios y me supongo que, como yo, otros tantos miembros del equipo. Espero que el cansancio no nos resienta demasiado a partir de mañana, esto acaba de empezar.

Cuando me voy a acostar, ya terminando de escribir esta columna, reflexiono acerca de este 'embolao' de trabajo en el que me he metido, el cine. Me acuerdo de aquella película (sin recordar el título) en la que se decía aquello de "es un buen productor, prueba de ello son sus úlceras"... Y, como siempre que me abrumo con todo esto, intento pensar en todos aquellos que me hicieron querer dedicarme a esto. Pienso en el maestro Hitchcock, y ya que este corto que rodamos va de epitafios, me acuerdo del suyo: "esto es lo que le pasa a los chicos malos".

Madridiario.  Todos los derechos reservados.  ®2022   |  www.madridiario.es