14 de diciembre de 2019, 2:58:21
Ciencia y tecnología


Un exoesqueleto biónico para personas con parálisis en las piernas

Por madri+d

Entrevista a Elena García, investigadora Principal del grupo de Robótica de Exteriores y de Servicios del departamento de Robótica Aplicada del Centro de Automática y Robótica CSIC-UPM; IX Premio madri+d a la Mejor Idea Empresarial de Base Tecnológica.


1. ¿En qué consiste su idea y en qué institución surge?

Los exoesqueletos biónicos son dispositivos que se acoplan a las piernas y reproducen el funcionamiento del sistema locomotor humano. En el mundo existen más de 60 millones de personas que podrían beneficiarse de este avance tecnológico. Sin embargo, hoy es un mercado muy pequeño debido a un precio excesivo para el cliente y unas bajas prestaciones. De la elaboración de un adecuado plan de negocio depende la expansión en el mercado de este tipo de dispositivos.

Esta idea de negocio surge de un grupo de investigación dentro del Centro de Automática y Robótica, centro mixto entre el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). El grupo de Robótica de Exteriores y de Servicios acumula una dilatada experiencia en el desarrollo de robots caminantes. El equipo liderado por Elena García Armada ha desarrollado un prototipo fruto de un proyecto de investigación financiado por el Plan Nacional de I+D+i y ahora pretende transferir esta tecnología al mercado para explotar comercialmente exoesqueletos biónicos que ayuden a andar a personas con parálisis en las piernas.

2. ¿En qué fase de desarrollo se encuentra?

Está terminado el plan de empresa, cuyo nombre es Marsi Bionics. Estamos actualmente en la fase de búsqueda de socios y financiación.

3. ¿En qué campos se podrá aplicar y que beneficios reportará a sus usuarios?

Las personas con debilidad muscular o con parálisis en las piernas están obligadas a moverse en una silla de ruedas. Además del terrible problema de falta de movilidad, estas personas sufren graves problemas fisiológicos y psicológicos que derivan de permanecer largo tiempo en la misma posición y sin ejercitar su sistema neuromuscular. La rehabilitación ayuda, pero no es suficiente. Poder moverse utilizando sus propias piernas, además de devolver la movilidad natural posibilitaría ejercitar la locomoción a diario.

La aplicación de los exoesqueletos puede comenzar en hospitales y centros de rehabilitación, pero el objetivo real es que estos exoesqueletos acompañen a los usuarios en su vida diaria, ayudándoles a tener una vida lo más normal posible. Además de los beneficios fisiológicos derivados del movimiento, los exoesqueletos confieren autonomía, e incidirán en la reinserción social y laboral de muchas personas.

4. ¿Dónde ha encontrado más dificultades y dónde ha encontrado ayuda para poner en marcha un proyecto empresarial basado en la tecnología?

El proceso de transferir el fruto de los trabajos de investigación al entorno empresarial ha sido y es difícil. Primero se trató de transferir la tecnología a empresas ya implantadas, pero la fabricación y comercialización de exoesqueletos supone un cambio o adaptación del modelo de negocio, riesgo que las empresas nacionales no pueden asumir. Ante la disyuntiva de dejar este avance tecnológico en el extranjero o abandonar en el olvido el resultado que habíamos obtenido, optamos por crear una Empresa de Base Tecnológica. A partir de este momento, aparece ante nosotros un horizonte atractivo, pero lleno de grandes dificultades, la principal de todas, entrar en un mundo empresarial en el que nosotros como investigadores no sabemos movernos. Ha sido fundamental la ayuda recibida desde la Fundación madri+d, con un proceso de continuo asesoramiento y con la tutoría para la elaboración del Plan de Negocio que nos ha permitido terminar un plan de negocio creíble, atractivo y profesional.

5. ¿Están trabajando en otros desarrollos?

El grupo de investigación continúa avanzando en mejorar estos dispositivos para ampliar el rango de usuarios potenciales, pero el proyecto termina en diciembre y por el momento no hemos conseguido financiación pública para seguir adelante.

6. ¿Cree que el entorno para la creación de empresas desde las universidades e instituciones científicas ha mejorado en los últimos años?

Creo que está empezando a cambiar, pero queda mucho por hacer. El discurso político hace ya unos años que incide en potenciar la creación de empresas de base tecnológica, pero esto no se ha empezado a hacer efectivo hasta hace muy poco. Es evidente que la investigación de este país genera tecnología a un nivel muy superior al que se puede encontrar en el entorno empresarial y que para transferir esta tecnología hay que crear nuevas empresas desde los centros de investigación. Pero para que esto se pueda producir es fundamental la creación de unidades de apoyo a la creación de EBTs que den un servicio real y práctico y que acompañen al emprendedor en esta nueva andadura en todas sus fases, como está haciendo la Fundación madri+d. La implicación real de los Centros de Investigación y las Universidades en estas nuevas empresas es un respaldo necesario. Pero siempre con la eliminación de barreras burocráticas que ralentizan y dificultan el proceso en exceso. Y sobre todo, la ayuda financiera: en el proceso de creación de una empresa, un investigador con un sueldo de funcionario no puede hacer frente a los costes de creación de una empresa. Evitar que el investigador tenga que empeñar su propio patrimonio para hacer realidad un proyecto que va a beneficiar principalmente al entorno socio-económico del país. Tómese el ejemplo de otros países como Alemania o Estados Unidos donde el emprendimiento forma parte de la educación desde muy tempranas edades, y donde la interrelación entre universidades, centros de investigación, empresas y emprendedores existe de forma natural como un todo.

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