18 de octubre de 2021, 7:45:38
Social


Cuando salí de Cuba... acampé en Madrid

Por Lucía de la Fuente

Quince meses acampados en la plaza de la Provincia, frente al Ministerio de Asuntos Exteriores, lleva un grupo de diez disidentes cubanos. Reclamando las ayudas que les prometieron al salir de Cuba, se han convertido en un elemento perenne del lugar. A diferencia de otras acampadas que se han sucedido en Madrid, ellos no son vigilados día y noche por la policía.


En un campamento hecho con maderas, colchones, algún mueble viejo reciclado, lonas y cartones conviven cinco hombres (tres son expresos), cuatro mujeres y un niño de catorce años. Acuden a los servicios de los bares y restaurantes de la zona para su aseo diario y a la Casa de Baños de Embajadores para la ducha (por medio euro se puede utilizar el servicio veinte minutos) "o, cuando se puede, a casa de un amigo español". Comen de lo que les lleva la gente, que es "muchísimo", y de las sobras que les dan por limpiar en varios bufés cercanos.

Por las noches hacen turnos de vigilancia porque denuncian haber sido atacados en alguna ocasión por "grupos radicales de izquierda". "Tengo la sensación de que en España hay mucha gente que sueña con una idea de comunismo que no existe, nosotros en Cuba pasábamos hambre", sostiene Douglas Faxas, que fue encarcelado por acometer "acciones directas contra unidades militares castristas". Con una ideología que califican de "afín a la derecha" lamentan, sin embargo, que "el actual Partido Popular que malgobierna España" no haya atendido sus demandas.

No tienen ni la más mínima intención de moverse de allí hasta que no se resuelvan sus casos. "El ministro tiene 28 cartas nuestras esperando", asegura Osbel Valle, otro expreso. Sobre esta espera, una portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación quiere dejar claro que "estas personas se acogieron a este programa, puesto en marcha por el Gobierno anterior, de manera voluntaria y aceptando su carácter temporal. A día de hoy están integradas en el sistema español, como cualquier ciudadano". Aún así, indica, el Gobierno actual está realizando con ellos "un esfuerzo adicional estudiando caso por caso".

 La historia de esta acampada comienza en 2010, cuando acuerdo diplomático acometido durante el Gobierno de Zapatero, que contó con la implicación de la Iglesia católica, trajo a España a 782 personas (115 expresos y parte de sus familias) en varios turnos. El programa, dotado con 40 millones de euros, se comprometía a ofrecer a los refugiados atención social, psicológica y sanitaria, además de orientación laboral y formación. La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), Cruz Roja y Accem fueron las ONG encargadas de ejecutar el plan hasta que, ya en 2012, el Gobierno lo dio por finiquitado. "Nos habían prometido casa, atención psicológica, homologación de títulos... y no nos dieron nada", lamenta Faxas.

Los que ahora pernoctan en la plaza de la Provincia son parte del último grupo que aterrizó en Barajas. Sufrieron un desalojo en marzo pero volvieron al día siguiente: "El pueblo nos quiere, no hay manera de quitarnos de aquí". Denuncian "violentas agresiones" por parte de "algunos agentes de la Policía Municipal" pero muy "buen rollo" con la Policía Nacional. "El 31 de diciembre un grupo de policías nos trajo una cena con botellas de champán", recuerda Valle. En el campamento tienen además varias fotos de simpatizantes que han pasado por la acampada. Las que enseñan con más orgullo son las de la visita que les hizo a principios de julio Guillermo Fariñas, famoso disidente cubano que ha protagonizado 23 huelgas de hambre contra los Castro.

Después de tantos meses, soportando el frío del invierno y el asfixiante calor del verano, dicen que no piensan abandonar: "Aquí nos vamos a quedar. ¿Por qué? porque nos asiste la razón. Este país tiene la obligación de no dejarnos tirados. Además, aquí estamos viviendo mejor que en Cuba".

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