23 de septiembre de 2021, 7:29:51
Transportes

Traffic 07 ofrece quitamiedos seguros y radares indetectables


El fin de los guardarrailes asesinos

La seguridad pasiva en las carreteras se incrementa gracias a nuevos materiales para evitar hasta el 40% de las muertes

Por Ángel Calleja

Guardarrailes capaces de absorber el impacto de un autobús y de salvar la vida a un motorista, radares indetectables, bolardos de goma y antiterroristas, farolas de fibra de vidrio... Traffic 07, en Ifema, es un master para acabar con la sangría en las carreteras y apreder desde pequeños que al volante es mejor no correr.


Para cuando los conductores no cumplen con su parte del trato (el cumplimiento de las reglas), la Feria de Madrid ofrece soluciones como los postes de fibra de carbono, "capaces de evitar el 40% de las muertes que se producen cuando los coches chocan contra postes, semáforos, farolas señales o vallas".

Hechos de un material elástico "reciclado y reciclable", si un conductor lo arrolla entre 70 y 100 kilómetros por hora, el poste es literalmente arrancado sin que el vehículo se empotre contra él. "Además-explica Pedro Miró-, con este sistema no es necesario poner quitamiedos, lo que supone un ahorro extra y un alivio".

Guardarrailes contra las mutilaciones

Y es que los quitamiedos son el producto estrella de esta feria. Las alarmantes cifras de motoristas fallecidos en las carreteras (700 en 2006 de 5.000 choques contra las protecciones) y las terribles consecuencias físicas de estas protecciones lacerantes han disparado la imaginación de los diseñadores de elementos de seguridad.

Tres sistemas se llevan la atención de asistentes, profesionales y conductores, especialmente los que optan por las dos ruedas. El primero de ellos es un guardarrail semirrígido capaz de absorber, sin destrozarse, el impacto de un autobús o de un coche a 120 km/h.

Un espectacular muñeco-motorista mutilado, no apto para personas sensibles, sirve de reclamo a otra de las ideas: los guardarrailes con mallas de protección. Motoristas y ciclistas pueden estar más tranquilos en caso de accidente o caída, ya que, sin salir despedidos, la 'tela plástica' evitará que choquen contra las bases de los quitamiedos y sufran daños.

"Este sistema ya se utiliza en Madrid. De hecho, la Policía Local fue testigo de cómo un motorista se cayó en el Puente de O'Donnell contra él, se levantó y se fue por su propio pie sólo con magulladuras", afirma Carl de L'Epine.

Y como en todo hay competencia, aquí no falta aquello de "el nuestro es mejor". Apelando a la máxima de "guardarrailes asesinos", un motero de toda la vida como Chema Bermejo muestra cómo recubrir los temidos hierros con cobertores de caucho, "que minimizan el efecto rebote y salvarían el 50% de las vidas que pierden los compañeros".

Los medios por tanto existen, ahora sólo hace falta consenso (de las instituciones y de los afectados) e inversión para aplicarlos.

Radares infalibles y bolardos 'antiterroristas'

Contra la pretensión de emular a Fernando Alonso al volante, Traffic presenta radares "indetectables" y cámaras de alta resolución, capaces de cazar e identificar un coche a 200 km/h sin apenas margen de error. "Con esto no se escapa nadie", aseguran.

Tampoco vale decir "agente, no sabía que iba tan rápido", porque la instalación de placas en el pavimento conectadas a paneles luminosos le dirán "Su velocidad es de 87 kilómetros por hora".

Para los torpes a la hora de aparcar o todos aquellos que no midan bien las distancias llegan los bolardos de goma, de colores y personalizables con el escudo del ayuntamiento de turno. "No rayan, tienen la base fija, duran diez años y se reciclan", afirman los fabricantes. Ahora, que si lo que uno quiere es estar protegido, llegan los bolardos 'antirrobo' y 'antiterroristas', que emergen del suelo en dos segundos y resisten sin ser arrancados el impacto de un vehículo de 2.500 kilos de peso.

"Papá, no corras"
Pero como en lo relacionado con la carretera al final todo queda en manos de los conductores, la prevención y la seguridad vial desde las escuelas tienen su propio espacio.

La enseñanza ha generado un mercado propio en el que las empresas llevan hasta los colegios karts, bicicletas y circuitos viales con los que los más pequeños aprenden desde lo que se debe y, sobre todo, lo que no se debe hacer. "Tenemos mucha demanda, porque está claro que no podemos dejar de inculcar a los niños aquello de 'papá, no corras, por favor'".
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