20 de octubre de 2020, 0:00:30
Opinión


Flores, floristas y florero

Por Rafael Martínez-Simancas


Dice Beteta que Carme Chacón regenta un “ministerio florero’, no porque ella sea un cardo, ni porque tenga espinas, sino porque lo ve vacío de intenciones y sobrado de inventos del TBO. En época de Trujillo (¡qué pisillo!) se diseñaron unas zapatillas para buscar un cubículo, las míticas Kelly Finder y se acuñó el término “solución habitacional” para darle categoría de vivienda a un armario empotrado. Cualquier cosa que esté entre caja de cerillas y ataúd forrado es susceptible de ser tenido por habitacional. Suele pasar que cuando no se tienen ideas claras se juega con las palabras y se colocan de tal manera que parezca que es más grande el salón.

Por su parte la Ministra dice que no le mola limitar la altura de las casas, tal y como quiere Esperanza Aguirre. Una idea que lleva, necesariamente, a que se extienda el hormigón por todas partes.

Por cierto que la presidenta nunca aclaró si pensaba derribar las construcciones de más de cuatro alturas, tal y como hizo Isabel La Católica al desmochar algunas torres, (de ahí lo de “torres más altas han caído”). Y, si acaso, lo dijo porque los socialistas tienen tendencia a vivir en pisos altos.

Beteta lo que ha hecho es presentar sus credenciales ante la nueva Ministra, si hasta el momento iban a trompazos con todos los miembros del Gobierno de Zapatero, en este caso no iban a hacer una excepción.

Lo de las alturas más bien parece una excusa. En el fondo se arrean porque les cuesta compartir el poder de crear viviendas públicas. De la competencia entre ambos podría salir un exceso de oferta para los ciudadanos, pero no parece que vaya a ser así.


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