27 de octubre de 2020, 16:10:23
Opinión


Se acabó el juego: Empieza el Congreso del PSM

Por Nino Olmeda


Durante varias semanas, los socialistas madrileños han podido jugar a la democracia. Fue necesario que Rafael Simancas dejara la Secretaría General del PSM, inducido por los que mandan en el PSOE que, ante el aplastante triunfo del PP en las pasadas elecciones municipales y autonómicas, creó una Comisión Gestora y ofreció a todo el que tuviera el aval de al menos el 25% de los más de 860 delegados al Congreso Extraordinario la posibilidad de aspirar a sustituir al que ahora todos ponen verde, de la misma manera que, cuando tenía mando en plaza, babeaban de emoción al declararse simanquistas hasta la médula.

Mientras no había delegados, los precandidatos se dedicaron a visitar agrupaciones locales de su partido, en las que ofrecieron a sus compañeros sus propuestas para cambiar el PSM y la posibilidad de jugar con ellos a la democracia. El alcalde de Parla, Tomás Gómez, el parlamentario regional José Cepeda y el concejal del Ayuntamiento de la capital Manuel García-Hierro posibilitaron el juego entre los socialistas madrileños, a los que propusieron más y mejor democracia interna, pero no dejaron plasmado en ningún documento sus compromisos, en caso de convertirse en el ganador del Congreso Extraordinario, en el que por cierto sólo se decidirá el nombre del secretario general.

Tomás ofrece, si gana, no elaborar su Ejecutiva pensando en contentar a todos sino hacerla reducida y aclarando que sólo el mérito y la capacidad de cada uno se tendrá en cuenta a la hora de poner nombre y apellidos en la lista de elegidos; Pepe defiende que la elección de cargos internos, o de representación, se realice a través de elecciones primarias y urnas para que voten todos los afiliados.

Manolo plantea que el secretario general se dedique a la recuperación de un partido con muchos cuadros que no se sabe bien donde colgarlos y renuncie a ser candidato de nada. Durante varias semanas, unos y otros han dejado jugar a la militancia a un juego que terminó con la elección de delegados. Se acabó el juego, ya no hay espacio para promesas que nunca serán reales si los estatutos federales no se modifican.

Poder ser aspirante a lo que sea con el aval del 10% de los interesados, como en la etapa anterior a la llegada de Zapatero a la Secretaría General del PSOE, o la posibilidad de que los candidatos a la Presidencia de la Comunidad de Madrid o a la Alcaldía de cualquier municipio madrileño lo decidan en votación secreta los afiliados al PSM han sido asuntos debatidos en esta partida de este juego, pero no desarrollados hasta sus últimas consecuencias para no molestar al jefe. Cada uno de los aspirantes se apunta en su haber tantos delegados, que cuando se inicie el Congreso Extraordinario dejarán de ser propiedad de tal o cual aspirante para convertirse en una persona que vota en conciencia.

Más allá de las cuentas de Ferraz, el cambio de verdad dependerá de que cada delegado elija, en urna secreta, siguiendo criterios razonables y no sólo pensando en quedar bien con el que cree que “soy de los suyos”. A los militantes de base se les acabó el juego, a los delegados les corresponde decidir en conciencia y sólo queda por saber qué harán los que ponen las reglas y se creen con derecho a designar con la misma devoción que el ex presidente del PP, José María, ponía o quitaba a quien consideraba más conveniente. Es de esperar que todos se comporten siguiendo sus discursos públicos y no sus actuaciones caracterizadas por la máxima de tirar la piedra y esconder la mano.
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