28 de noviembre de 2020, 7:05:51
Opinión


El panorama se aclara en el PSM

Por Nino Olmeda


El PSM, que entró en crisis oficial a raíz del poco éxito electoral que tuvieron sus candidaturas a la Asamblea de Madrid y a numerosos pueblos de la región con tradición de voto progresista, parece ser que entra en una fase en la que todo parece aclararse poco a poco. Cuando Rafael Simancas se vio obligado a tirar la toalla y renunció a la Secretaría General, la Ejecutiva Federal del PSOE nombró inmediatamente una Comisión Gestora,  puso a la ministra de Medio
Ambiente, Cristina Narbona, al frente de ella y fecha al Congreso Extraordinario: 27 y 28 de julio.

Fijó en casi 900 el número de asistentes a este evento socialista que elegirá una  nueva Ejecutiva Regional y a su secretario general. Antes de que se hiciesen públicas las reglas de juego para ser aspirante, el alcalde de Parla, Tomás Gómez, dio un paso al frente y anuncio, en compañía de notable socialistas, e hizo pública su precandidatura. Le siguió el concejal socialista en el Ayuntamiento de la capital Manuel García Hierro y, más tarde, el diputado regional José Cepeda hizo lo propio. Los tres conocieron a la vez que,  para aspirar a suceder a Simancas,  había que conseguir el aval de,  al menos,  el 25% de los que serán elegidos delegados al citado congreso del PSM durante los días 13 y 14 de junio.

Se esperaba que se presentara un cuarto candidato, el ex diputado socialista Antonio Carmona, pero no lo hará porque, aunque ha aconsejado a los miembros de la corriente “Socialdemócrata” que lidera que voten a quien consideren más oportuno, él considera que Tomás Gómez es el más “adecuado” para dirigir el PSM. Ya sólo quedan tres y,  a la espera de que surjan más valientes dispuestos a conseguir más de doscientos avales para intentar hacerse con el cargo vacante, no estaría de más que los 20.000 militantes socialistas madrileños, antes de apoyar a tal o cual compañero para ir de delegado al Congreso Extraordinario, conociesen los proyectos que Cepeda, García Hierro y Gómez tienen en mente para cambiar su partido y conseguir que sea más del agrado del electorado.

Cepeda, que se considera el candidato de las bases del partido, se ha atrevido a pedir a los votantes socialistas mosqueados con sus siglas más cercanas que se afilien para intentar cambiar lo caduco y mejorar el funcionamiento de la democracia interna. Además, ha propuesto a Narbona que organice debates entre los tres candidatos, con la participación de los militantes, para que den a conocer sus planes de futuro. Es difícil que ninguno de los que aspiran a gobernar el PSM con otros métodos y con fórmulas más democráticas de participación se cierre en banda y rechace confrontar, en presencia de sus  militantes de base, con los otros   sus argumentos sobre el batacazo electoral  y sus posibles soluciones.

Quizá alguno se atreva a garantizar que los próximos secretarios generales del PSM en cada barrio, distrito o localidad serán elegidos en primarias con la participación de los afiliados en esas Agrupaciones Locales. Todavía queda mucho y,  aunque se aclara el panorama, no es descartable que, al final,  la aspiración de acceder a
la Secretaría General sea sólo cosa de dos.
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