16 de octubre de 2019, 9:28:02
Social


Intrigas palaciegas a la luz del gas

Por Carmen M. Gutiérrez

Las excavaciones para la construcción del Palacio de Colecciones Reales ha sacado a la luz restos de la Real Fábrica de Gas, que alumbró con esta técnica por primavera vez Madrid en 1833. Ahora se ha publicado un libro contando su historia.


El Palacio Real y la plaza de Oriente fueron los primeros lugares del país alumbrados con gas, gracias a una fábrica anexa propia que se inauguró en 1833 bajo el reinado de Fernando VII. "Lo peculiar de esta fábrica no era que sirviese al palacio, sino que hubo muchísimos ensayos de los distintos tipos de gas. Cada vez que había una patente y se descubría una manera de fabricar el gas, ya fuera con agua, aceite o diversas clases de carbón, los investigadores pedían hacer una demostración en la plaza de Oriente", explica Carmen Simón, autora del libro, editado por Gas Natural.

Melitón MartínEl estudio 'La real Fábrica de Gas de Madrid' arroja luz sobre esta instalación, de la que poco se conocía hasta el momento. Fueron las obras del Museo de Colecciones Reales las que recordaron a todos que allí había existido semejante infraestructura, pequeña pero a la vanguardia de los nuevos descubrimientos y con dos directores que fueron destacados científicos, José Luis Casaseca y Meliton Martín. Según Simón, profesora de investigación del CSIC, los restos no se han conservado. Al parecer, se ha dado esta situación porque los hallazgos eran tóxicos, al haberse utilizado hulla para la fabricación de gas.

La fábrica suministraba luz a distintas dependencias del Palacio Real -excepto a los dormitorios por motivos de seguridad- y la plaza de Oriente con hasta un millar farolas. Esta fue la primera vez que se usó en España esta técnica de iluminación, más allá de algunas demostraciones. Después Barcelona adelantó a Madrid y empezó a iluminar con gas sus calles. Posteriormente, ya en 1942, llegó la luz al centro de Madrid.

Pleitos por la factura
El retraso en Madrid no fue por problemas técnicos, sino judiciales, según explica Simón. El Ayuntamiento otorgó la contrata de este servicio a una empresa de forma un poco dudosa y, después, la Real Fábrica de Gas -que había salido perjudicada con la decisión- pretendió pasarle la factura de sus gastos a la empresa ganadora, algo que esta rechazó. Durante años estuvieron en pleitos hasta que se reconoció que no tenía la obligación de pagar el coste de las instalaciones del palacio.

De esta manera, Madrid pudo tener luz de gas, mucho más potente que la de aceite que se usaba anteriormente. En cualquier caso, era más tenue que la luz eléctrica. "Es una época que va muy bien con la luz de gas. Estuvo llena de intrigas, líos en palacio y revoluciones. Es una época a la que históricamente le venía muy bien estar iluminada por el gas, que no daba una luz muy fuerte. La inauguración de la fábrica en 1833 coincide con el inicio del Romanticismo", sugiere Simón.

Durante los aproximadamente sesenta años que la fábrica estuvo abierta pasaron por el palacio Fernando VII, Isabel II o Alfonso XII. Entre medias, también se gobernó el sexenio democrático, que tenía ministerios en el Palacio Real. Según la investigadora, quizás fue la época de mayor actividad de la fábrica. La introducción de la luz eléctrica en 1896 provocó su cierre y los terrenos se usaron para ampliar el Campo del Moro.
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