24 de junio de 2019, 17:40:24
Medio Ambiente


La historia del 'pulmón verde' de Madrid

Por Carmen M. Gutiérrez

Después de casi cinco siglos, el mayor 'pulmón verde' de la ciudad de Madrid, con 1.722 hectáreas, la Casa de Campo, ha recibido este jueves la máxima protección al ser declarada Bien de Interés Cultural. Madridiario hace un repaso por su historia, con la información de la 'Enciclopedia de Madrid', del cronista de la Villa, Pedro Montoliú.


La Casa de Campo ha tenido durante muchos años carácter real y dentro de sus fronteras se ha criado ganado, se han plantado cultivos y se ha cazado. Todo ello, hasta que el Gobierno de la República se la entregó al Ayuntamiento de Madrid para el disfrute de sus vecinos. Desde entonces, ha sido el espacio verde por excelencia para los madrileños, excepto durante su utilización como frente de batalla en la Guerra Civil.

Todo empezó con el monarca Felipe II, quien quería disfrutar de un bosque a los pies del desaparecido Alcázar de los Austrias, ubicado donde ahora se levanta el Palacio Real. Para ello, comenzó a comprar tierras, en su mayor parte a los Vargas. En 1567 ya se habían terminado los trabajos de acondicionamiento: se derribaron edificios, menos el palacete, se construyeron fuentes y estanques, y se cercó con una tapia.

Con Felipe III una parte de la finca se dedicó al cultivo y a la cría de ganado, y sus sucesores apenas se preocuparon de la finca hasta que Fernando VI logró incrementar su superficie y convirtió el lugar en un bosque destinado a la caza. En años sucesivos, se acometieron mejoras, como las llevadas a cabo por Francisco Sabatini y José de la Ballina, y los usos fueron variando según el gusto de los monarcas.

Por suerte, nunca se llegaron a poner en marcha los proyectos que surgieron en distintas épocas para urbanizar la zona y construir viviendas, como sucedió durante el período en que Isabel II fue reina.

Cesión al pueblo de Madrid

En 1875 el 'pulmón verde' de la ciudad pasó a pertenecer al Real Patrimonio. El verdadero cambio vino, sin embargo, cuando el primer presidente de la II República, Niceto Alcalá Zamora, firmó un decreto en 1931 con el que cedían la Casa de Campo, junto al Campo de Moro, al Ayuntamiento de Madrid para el disfrute de los madrileños. Ese mismo año, se declaró monumento histórico artístico.

Después, durante la Guerra Civil el ejercito de Franco se instaló en el cerro de Garabitas, desde donde ahora se protege al lugar de los incendios. Al convertirse en frente de batalla, la Casa de Campo se vio afectada y se destruyeron casi todas las construcciones existentes. Hoy aún se conservan restos de la guerra.

Ya durante el régimen franquista se aprobó una ley para devolver la titularidad al Estado, aunque le otorgaba el usufructo al Ayuntamiento, que finalmente consiguió en 1963 todos los derechos sobre el mayor espacio verde de la ciudad, con 1.722 hectáreas. Desde ese momento, se cedieron varias parcelas para construir el Club de Campo, el teleférico, el Parque de Atracciones o el Zoo durante las décadas de los sesenta y los setenta.

Con la declaración de Bien de Interés Cultura, la Casa de Campo recibe la máxima protección. Además, en 2007 el Ayuntamiento de Madrid aprobó un Plan Director, que regula su gestión.
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