17 de julio de 2019, 18:48:29
Distritos


Mezcla de estilos

Por Ana Narbón

Tetuán se caracteriza por tener una arquitectura popular que fue construida muchas veces tanto por los propios albañiles como por los maestros de obras. De ahí, que la labor de albañilería se refleje en las fachadas de ladrillo de estilos neomudéjares, dotadas de una gran riqueza imaginativa. Por esta razón, la mayoría de las casas de Tetuán son distintas. Pero este distrito también acoge edificios de arquitectos importantes. Por tanto, se mezcla la edificación popular con la arquitectura de autor. Algo que se ha podido comprobar durante una visita guiada por Tetuán con motivo de la 'Semana de la Arquitectura'.


Desde la Junta Municipal de Tetuán, situada en la calle Bravo Murillo 357, los arquitectos Vicente Patón y Alberto Tellería fueron los guías de la visita realizada por el distrito de Tetuán. Una iniciativa gracias a la cual muchos de sus vecinos conocieron datos de cuándo se construyeron los edificios más emblemáticos de este distrito así como quiénes fueron los responsables de su proyecto. La primera parada fue en el Polideportivo Triángulo de Oro.

Una instalación que se inauguró en el año 1987 y que fue obra del arquitecto catalán Pep Bonet Bertrán. De ahí, que en su interior puedan verse vigas con bóvedas que "recuerdan la arquitectura catalana", según indicaba Patón, así como una bóveda elíptica, a la entrada de la sala de musculación, "que también es del estilo de las catalanas". Se trata de un edificio que está lleno de transparencias interiores "por lo que está muy comunicado visualmente", como señalaba el arquitecto Tellería, al mismo tiempo que explicaba que esta instalación tiene una cubierta invertida.

La siguiente parada de la visita se realizaba en la plaza de la Remonta "cuyo proyecto corresponde al año 1985", según aclaraba Tellería. Una plaza muy singular ya que fue construida "donde antiguamente estuvieron levantados los cuarteles de la Remonta y unas cocheras de tranvías". Aunque el proyecto volumétrico correspondió al arquitecto Álvaro Hernández, "que también hizo algunos edificios en la plaza de estilo neomudéjar", como señalaban los guías, lo cierto es que también hay un Centro Cultural, de Rafael Fernández Rañada, así como un Instituto, del propio Vicente Patón y Rafael Pina, y una comisaría de Diego Pérez Medina. Todo ello sin olvidar el edificio circular, obra de José María Adell.

Durante toda la visita los vecinos que se apuntaron a la actividad pudieron contemplar que en Bravo Murillo hay "casas de los años 20, 30 y de después de la Guerra Civil", como destacaban los guías, todas ellas diferentes ya que "antes de la guerra los edificios eran más modernos, con rejas modernistas, mientras que después del conflicto bélico se volvieron más conservadores", como acalaraba Patón, debido a que "la arquitectura siempre ha estado muy ligada a la política". La siguiente visita se realizaba a la parroquia de Nuestra Señora de las Victorias, del arquitecto Casto Fernández Shaw. Aunque esta parroquia consta del año 1928 lo cierto es que "durante la Guerra Civil se destruyó casi toda por lo que Fernández Shaw tuvo que hacerla de nuevo", según informaban los arquitectos.

Es una iglesia "renacentista, aunque con una mezcla de muchos estilos" ya que en su interior se hizo una interpretación neomudéjar y cuenta con un techo de artesonado de estilo árabe y una fachada exterior barroca. Dejando atrás la parroquia, la visita continuó hasta la calle Francos Rodríguez donde se puede contemplar desde un edificio del año 1910, del maestro de obra Cruz Hernández, con una interpretación neoplateresca así como la antigua vaquería, construida en el año 1923 gracias al arquitecto Gustavo Fernández Balbuena, "el responsable de dar el salto de la arquitectura clásica a la moderna".

De ahí, que este edificio fuera muy importante en su momento "ya que representó la transición de la arquitectura", según señalaba Tellería. Aunque esta vaquería la levantó en el distrito de Tetuán "casi toda la obra de este arquitecto está situada en la calle Serrano", como informaban los guías. El siguiente punto de visita fue la Iglesia de San Francisco de Sales cuyo proyecto correspondió al año 1925 aunque no se terminó hasta 1931.

Obra del arquitecto Joaquín Saldaña, se trata de una iglesia que tiene la segunda cúpula más grande de todo Madrid, por detrás de la de San Francisco el Grande. "Es de estilo alemán inspirado en motivos románicos, con una decoración interior moderna porque se hizo después de la guerra, al destruirse lo que había durante el conflicto", como recordaban los arquitectos.

Finalmente, y tras pasear por el resto de las calles del distrito, la visita guiada terminaba en el Acueducto de Amaniel. Levantado en 1857 gracias a los ingenieros Juan Rafo y Juan de Ribera. Una de las construcciones, que al igual que las anteriores, vale la pena contemplar con detenimiento. Todas ellas hacen de Tetuán un museo arquitectónico, digno de admirar.

Madridiario.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.madridiario.es